Sol


Un poco de mitología...

El dios Helios

Helios era hijo de dos titanes, Hiperión y Tía, y hermano de Selene (diosa de la Luna) y de Eos (diosa de la aurora). Según la leyenda, cuando Zeus repartió el mundo no le ofreció control sobre ningún elemento, de manera de el dios, enfurecido, se alejó creando Rodas como su refugio. Finalmente, Zeus le otorgó el control del Sol.

Helios poseía un carro tirado por cuatro caballos, que simbolizaban el explendor solar, con los que surcaba diariamente el cielo de oriente a occidente, hasta sumergerse al anochecer en el océano, de manera que el dios podía descansar y ofrecer agua y reposo a sus caballos, iniciando su vuelta de nuevo al día siguiente.

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Helios se casó en varias ocasiones y tuvo varios hijos de entre los cuales el más conocido es Faetón, que le hizo prometer a su padre que le concedería todos sus deseos. Faetón, pues, le pidió permiso para conducir su carro, pero Helios se negó. Faetón le recordó la promesa hecha, de manera que su padre, a pesar de conocer el peligro que corría, claudicó y le permitió conducir el carro. Sin embargo, éste no podía ser conducido por ningún mortal debido a la bravura y rapidez de los corceles, por lo que cuando Faetón subió, perdió el control  y se acercó demasiado a la tierra. Zeus,viendo el peligro que corrían los mortales, fulminó con un rayo a Faetón y lo mató.



El Sol



El Sol

El Sol es una estrella, pero ¿qué es una estrella? Las estrellas se forman a partir de ingentes cantidades de nubes de gas, en concreto de hidrógeno que es el elemento más ligero y abundante del universo. Cuando el hidrógeno se contrae por efecto de la fuerza de la gravedad, se calienta progresivamente. Y cuando alcanza alrededor de 10 millones de grados, los átomos individuales de hidrógeno empizan a combinarse para formar el siguienet elemento más ligero: el helio. En este proceso, que se llama fusión, se libera energía, y es esta energía la que hace que una estrella brille. Ahora bien, si se trata de una fusión nuclear, como la de las bombas, ¿por qué la estrella no
estalla? La respuesta está en la gravedad: los átomos individuales de hidrógeno se atraen mutuamente con una débil, pero importante, fuerza gravitacional. Si consideramos todos los átomos de la nube, la fuerza es enorme y, de hecho, es lo que provoca que la nube inicial se contraiga. Así pues, hay dos grandes fuerzas que actúan sobre la estrella: la presión hacia el exterior de la radiación procedente de la fusión, que intenta hacerla estallar; y la presión hacia el interior de la gravedad, que intenta aplastarla. Cuando estas dos fuerzas resultan iguales, poco después de que la estrella se haya formado, se dice que la estrella ha alcanzado el equilibrio, o sencillamente que se ha hecho estable. Nuestro Sol se ha mantenido en este estado durante más de 4.000 millones de años y así continuará por otro periodo de tiempo similar.


Así pues, el Sol, como estrella que es, se formó por el colapso de una tremande nube de hidrógeno y, como hemos visto, el proceso de fusión, que genera la energía del Sol, convierte el hidrógeno en helio. Esta fase de fusión del hidrógeno durará, en total, unos diez mil millones de años desde el nacimiento del Sol. Pasado este tiempo se habrá consumido todo el hidrógeno del núcleo del Sol, pero aún habrá hidrógeno en las capas exteriores al núcleo y éstas empezarán a formar más helio. Este proceso seguirá en capas sucesivas a partir del núcleo, hasta alcanzar una capa en la que la temperatura sea inferior a los 10 millones de grados -demasiado frío para mantener la reacción- y la fusión se detendrá.

Ahora bien, durante este proceso habrá disminuido la presión hacia el exterior de la radiación, con lo que la fuerza de gravedad hará que toda la estrella se contraiga. Mientras tanto, la fusión de las capas de hidrógeno provocará que aumente el tamaño del núcleo y éste empezará a hundirse bajo su propio peso. Sin embargo, este mismo colapso de la estrella liberará energía que hará que las capas exteriores dejen de hundirse  y más tarde se expandan. El núcleo, sin embargo, continuará contrayéndose y aumentará su temperatura interior. En un momento dado, la temperatura alcanzará los 100 millones de grados, momento en el que el propio helio empezará a fundirse para formar carbono. Esto liberará más energía que hará que el Sol vuelva a brillar en una nueva fase de vida limitada; también habrá formado una nueva capa de hidrógeno, lejos del núcleo, que vuelve a iniciar la fusión.


La presión total hacia fuera, sin embargo, habrá empezado a ser excesiva para la fuerza que ejerce hacia dentro la gravedad, de manera que la capa exterior del Sol sufrirá una expansión y enfriamiento rápido: el Sol se convertirá, así, en una "gigante roja". La expansión de nuestra estrella será tal que los planetas interiores -Mercurio, Venus y la Tierra- serán engullidos por ella. En este momento, el Sol habrá pasado de ser una estrella amarilla normal, con un diámetro de 1,4 millones de kilómetros, a una enorme estrella roja de 150 millones de kilómetros de diámetro. A medida que el Sol se haya ido hinchando hacia la órbita de la Tierra, la temperatura en ésta aumentará dramáticamente; se fundirán los casquetes polares; los océanos hervirán y se evaporarán; la atmósfera será soplada al espacio y, finalmente, la Tierra quedará reducida a una escoria. Pero para eso aún queda mucho, mucho tiempo. Esperemos que para entonces el hombre haya aprendido a viajar a las estrellas y se haya marchado de aquí en busca de un nuevo destino...




Vida del Sol
Fases del Sol: será una estrella amarilla durante miles de millones de años. Se expandirá, después, para convertirse en una gigante roja, tras lo cual, sin combustible ya para producir energía, terminará su vida como enana blanca.
Puede que la Tierra esté condenada a un final ignominioso, pero el Sol tendrá un estallido glorioso. Cuando se agote el helio del núcleo y todo lo que quede sea carbono, el núcleo comenzará a contraerse de nuevo, aumentará la temperatura y el carbono fundirá brevemente para formar oxígeno. El Sol se hará inestable; habrá una serie de expansiones y contracciones mientras se enfrenten las fuerzas gravitacionales y de radiación. Finalmente, la atmósfera del Sol será expulsada al espacio, expandiéndose a decenas de kilómetros por segundo. El núcleo desnudo, quizá a una temperatura de 100.000 grados, derramará radiación hacia la nube a su alrededor. El gas se encenderá y brillará en la oscuridad del espacio: una nébula planetaria, con una diámetro de años luz. Lo que quede de la estrella original no estará lo suficientemente caliente ni tendrá la suficiente masa como para provocar la fusión de elementos más pesados. Cuando se agote el carbono en el núcleo, los restos comenzarán el colapso final y el Sol se convertirá en una enana blanca: una estrella no mayor que la Tierra. Pero sin otra fuente de energía, el calor del Sol se derramará lentamente por el espacio, como una brasa agonizante, para convertirse pronto en una enana negra, fría y muerta.



Estructura del Sol

El Sol tiene un diámetro de 1,4 millones de kilómetros, de manera que para igualarlo sería necesario colocar 109 planetas como la Tierra, uno al lado del otro;  y su volumen es tal que en su interior cabrían más de un millón de planetas como el nuestro.  En el centro se encuentra el núcleo a una temperatura de 15,8 millones de grados centígrados. Allí es donde la materia se convierte en energía y lo hace  a un ritmo de ¡cuatro millones de toneladas por segundo! Sin embargo, esta energía tarda muchísimo tiempo en llegar a la superficie del  Sol: entre 100.000 y un millón de años.

La superficie del Sol se llama fotosfera (esfera de luz) y no es sólida, sino gaseosa. Su aspecto es granuloso, debido a las corrientes de gas caliente que suben a la superficie y vuelven a bajar hasta la zona convectiva.  Su diámetro se sitúa entre 700 y 1.500 kilómetros, y su vida media es de sólo  10 minutos, por lo que la superficie del Sol está cambiando constantemente.


Alrededor de la fotosfera está la cromosfera (esfera coloreada), de color rosado, y que es difícil de observar porque se halla junto a la brillante fotosfera. La cromosfera expulsa al espacio gigantescas masas de gas incandescente, llamadas protuberancias, de más de 100.000 kilómetros de longitud media.

El estrato más exterior del Sol es la corona, que está a una temperatura superior al millón de grados centígrados. Las formas más interesantes que se observan en el Sol son las manchas solares, pequeñas áreas que aparecen más oscuras que el resto de la fotosfera, porque su temperatura es más baja (unos 3.600 ºC frente a los 5.500 ºC de las zonas circundantes). Estas manchas solares nos han permitido conocer la velocidad de rotación del Sol, que es de 25 días. Sin embargo, la estructura gaseosa del Sol provoca un tipo de rotación que se denomina diferencial, ya que las diferentes regiones del astro giran a velocidades distintas. Así pues, la velocidad de rotación del Sol en el ecuador es de 25 días, mientras que en los polos es de 37.




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