Milagros del Señor

Ejercicio de relacionar correctamente

Identifica cada milagro con el tipo de milagro al que corresponda


Habían remado como unos cinco kilómetros cuando vieron a Jesús, que caminaba sobre el mar y se acercaba a la barca; y se asustaron.
Él les dijo: "Soy yo, no tengáis miedo".

El Señor, al verla, se compadeció de ella y le dijo: "No llores".
Luego se acercó y tocó el féretro; los que lo llevaban se detuvieron; él dijo: "Joven, yo te lo mando: Levántate".El muerto se sentó y comenzó a hablar;

Cuando Jesús llegó a casa de Pedro, vio a la suegra de éste, que estaba en cama y con fiebre. Él la agarró de la mano
y desapareció la fiebre; ella se levantó y se puso a atenderle.

"Salid, que la niña no está muerta; está dormida". Ellos se reían de él.
Cuando salió la gente, entró, la agarró de la mano y la niña se levantó.
Y la noticia se extendió por toda la comarca.

Cuando éstos salían, le presentaron un hombre mudo endemoniado,
Jesús echó al demonio, y el mudo empezó a hablar. Las gentes decían maravilladas: "Jamás se ha visto cosa semejante en Israel".

En la sinagoga había un hombre poseído de un espíritu inmundo, que se puso a gritar,
"¿Qué tenemos que ver contigo, Jesús Nazareno? ¿Has venido a perdernos? Sé quién eres: ¡El santo de Dios!".
Jesús le increpó: "Cállate y sal de él".
Y el espíritu inmundo, retorciéndole y gritando, salió de él.

Se acercó a él un leproso, se puso de rodillas y le dijo: "Si quieres, puedes limpiarme". Él, compadecido, extendió la mano, lo tocó y le dijo: "Quiero, queda limpio".

Se terminó el vino, y la madre de Jesús le dijo: "No tienen vino"...Jesús les dijo: "Llenad de agua las tinajas". Y las llenaron hasta arriba. Añadió: "Sacad ahora y llevádselo al maestresala". Y se lo llevaron. Tan pronto como el maestresala probó el agua convertida en vino

Le llevaron un sordo tartamudo y le rogaron que le impusiera sus manos. Jesús lo llevó aparte de la gente, le metió los dedos en los oídos, con su saliva le tocó la lengua,
alzó los ojos al cielo, suspiró y le dijo: "¡Epheta!", que quiere decir "¡Ábrete!".
Inmediatamente se le abrieron los oídos y se le soltó la atadura de la lengua, de modo que hablaba correctamente.

Jesús les dijo: "¿Cuántos panes tenéis?". Ellos contestaron: "Siete". Mandó a la gente que se sentara en el suelo, tomó los siete panes, dio gracias, los partió y se los entregó a sus discípulos para que los repartieran. Y los repartieron a la gente. Tenían también unos peces; los bendijo y mandó que los repartieran. Comieron todos hasta hartarse y se recogieron siete cestas de las sobras. Eran 4000.