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Rafael Alberti

Pregón submarino

Si Garcilaso volviera
Cita triste con Charlot
Galope
Picasso

PREGÓN SUBMARINO

¡Tan bien como yo estaría

en una huerta del mar,

contigo, hortelana mía!

_ En un carrito tirado

por un salmón, ¡qué alegría

vender bajo el mar salado,

amor, tu mercadería!

_ ¡Algas frescas de la mar,

algas, algas!

 *   *   *

Si Garcilaso volviera,

yo sería su escudero;

que buen caballero era.

Mi traje de marinero

se trocaría en guerrera

ante el brillar de su acero;

que buen caballero era.

¡Qué dulce oírle, guerrero,

al borde de su estribera!

En la mano, mi sombrero;

que buen caballero era.

(Marinero en tierra, 1924)

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CITA TRISTE CON CHARLOT

  Mi corbata, mis guantes,

mis guantes, mi corbata.

La mariposa ignora la muerte de los sastres,

la derrota del mar por los escaparates.

Mi edad, señores, 900.000 años

            ¡Oh!

Era yo un niño cuando los peces no andaban,

cuando las ocas no decían misa

ni el caracol embestía al gato.

Juguemos al ratón y al gato, señorita.

Lo más triste, caballero, un reloj:

las 11, las 12, la 1 y las 2.

A las tres en punto se morirá un transeúnte.

Tú, luna, no te asustes,

tú, luna, de los taxis retrasados,

  luna de hollín de los bomberos.

La ciudad está ardiendo por el cielo,

un traje igual al mío se hastía por el campo.

Mi edad, de pronto, 25 años

Es que nieva, que nieva

y mi cuerpo se vuelve choza de madera.

Yo te invito al descanso, viento.

Muy tarde es ya para cenar estrellas.

Pero podemos bailar, árbol perdido.

Un vals para los lobos,

para el sueño de la gallina sin las uñas del zorro.

Se me ha extraviado el bastón.

Es muy triste pensarlo solo por el mundo.

¡Mi bastón!

Mi sombrero, mis puños

            mis guantes, mis zapatos.

El hueso que más duele, amor mío, es el reloj:

las 11, las 12, la 1, las 2.

Las 3 en punto.

En la farmacia se evapora un cadáver desnudo.

(YO ERA UN TONTO Y LO QUE HE VISTO ME HA HECHO DOS TONTOS. 1929)

 

 

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Galope

Las tierras, las tierras, las tierras de España,
las grandes, las solas, desiertas llanuras.
Galopa, caballo cuatralbo,
jinete del pueblo,
al sol y a la luna.

¡A galopar,
a galopar,
hasta enterrarlos en el mar!

A corazón suenan, resuenan, resuenan
las tierras de España, en las herraduras.
Galopa, jinete del pueblo,
caballo cuatralbo,
caballo de espuma.

¡A galopar,
a galopar,
hasta enterrarlos en el mar!

Nadie, nadie, nadie, que enfrente no hay nadie;
que es nadie la muerte si va en tu montura.
Galopa, caballo cuatralbo,
jinete del pueblo,
que la tierra es tuya.

¡A galopar,
a galopar,
hasta enterrarlos en el mar.

(Capital de la gloria. 1936-1939)

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    P i c a s s o

                              Azul,  blanco y añil,

                              postal y marinero.

      De azul se arrancó el toro del toril,

      de azul el toro del chiquero,

       de azul se arrancó el toro.

                         ¡ Oh, guitarra de oro,

                         oh toro por el mar,

                            toro y torero.

España:

    fina tela de araña,

    guadaña y musaraña,

    braña, entraña, cucaña,

    saña y pipirigaña,

    y todo lo que suena y que consuena

    contigo: España, España.

     El toro que se estrena y que se llena

    de ti y en ti se baña

    se laña y se deslaña,

    se estaña y desestaña,

    como toro que es toro y azul toro de España.

(PULSA  EN LAS LAS PALABRAS   SUBRAYADAS PARA VER  OBRAS DE PICASSO A LAS QUE  ALUDE ALBERTI EN ESTE POEMA)

              Picasso:

  maternidad azul, arlequín rosa.

  Es la alegría pura una niña preñada

  la gracia, el ángel, una cabra dichosa,

                     rosadamente rosa,

                     tras otra niña sonrosada.

                     Y la tristeza más tristeza,

                     una mujer que plancha, doblada la cabeza,azulada.

                     ¿Quién sabrá de la suerte de la línea,

                    de la aventura del color?

                            Una mañana

                    vaciados los ojos de receta,

                    se arrojan a la mar: una paleta

Y se descubre esa ventana

que se entreabre al mediodía

de otro nuevo planeta

desnudo y con rigor de geometría.

  La fábrica de Horta de Ebro

La Arlesiana.

            El modelo.

                     Clovis Sagot.

                                 El violinista.

(¿Qué queda de la mano real, del instrumento,

del sonido?

Un invento,

un nuevo dios sin parecido.)

 Entre el ayer y el hoy se desgaja

lo que más se asemeja a un cataclismo.

Trae rigideces de mortaja,

separación de abismo.

Le journal.

          Una pipa.

                   Una guitarra.

                                Una botella.

                   El cubismo.

                                          

Pero todo pasado _¡ah, ah!_ por otra estrella.

   ¿Cuál será la arrancada

del toro _¿acorralado?_         

en un duro, aparente

callejón sin salida.

                   Miedo

¡Fuera, fuera la gente!

Para mí es poco ancho todo el ruedo.

Por entre los tejados      

se divisa la raya de la mar y mujeres charlando en una fuente 

y desnudos  corriendo por la playa.

Vida, vida, vida. 

Sangre pura, pasión de toro bravo.

Aquí el toro torea a veces al torero.

Es el toro quien teme la cogida.

Con las astas dibuja.

¿Quién vio punta de aguja

torear más ceñida?

                   El taller.

                   Una mujer

es apenas un cuarto de sombrero,

mujer casi almohadón,

caderas de butaca,

los senos en la alfombra, y el trasero,

asomado al balcón.

     Monstruos.

                  ¡Oh monstruos, razón de la pintura,

     sueños de la poesía!

Precipicios extraños,

secretas expediciones

hasta los fosos de la luz oscura.

                       Arabescos. Revelaciones.

    Canta el color con otra ortografía

    y la mano dispara una nueva  escritura.

                      La guerra: la española.

                      ¿Cuál será la arrancada

                      del toro que le parten en la cruz una pica?

                        Banderillas de fuego.

                     Una ola tras otra ola desollada.

                        Guernica.

                     Dolor al rojo vivo.

   ...Y aquí el juego del arte comienza a ser un juego explosivo.

              

(A la pintura, 1945-1952)

 

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