CRÍTICA
DE
LOS DETERMINISMOS
Los contenidos morales, la conciencia moral, según las
teorías naturalistas (innatistas o no) parecerían estar
sometidas a una triple
determinación por parte de la realidad:
- Para
comenzar, el ser
humano es un animal con unas estructuras biológicas que le
imponen unos mecanismos de respuesta ante los estímulos del
medio.
- Además,
aunque estos mecanismos son flexibles, dependen
del desarrollo de las estructuras psicológicas de los
individuos.
- Por
último, la flexibilidad de las pautas de
comportamiento humano está limitada por la pertenencia a una
sociedad concreta en un momento histórico determinado.
Fijándonos
en todo esto podemos llegar a pensar que la conducta
humana -y las normas y principios por los que se guía-
están determinados, prefijados, y podemos variarlos tanto como
podemos variar el funcionamiento de nuestro sistema digestivo.
Si este
determinismo de la conducta humana fuese cierto, sería absurdo
hablar de moral y la ética -reflexión sobre la moral y la
acción humana- también carecería de sentido. Sin
embargo, no podemos olvidar que el
ser humano es capaz de ir más allá de la realidad, es
capaz de trascender lo que es. La moral surge de esta capacidad y, por
eso, no trata de lo que es, sino de lo que debe ser -de los proyectos,
obligaciones, planes, intenciones, etc. que asumimos libremente-,
aunque se concreta en la realidad, el mundo, lo que es.
ACTIVIDAD 1: Discute con tu
grupo de trabajo: ¿puede deducirse lo que debe ser de lo que es?
Los seres
humanos, aunque podamos proyectar modos de vida diferentes, aunque
podamos considerar que nuestras tendencias naturales deben ser
controladas, no podemos dejar de ser lo que somos: animales
inteligentes que vivimos en sociedad. Por eso debemos considerar el
problema del determinismo y no simplemente negarlo. Para ello vamos a
desarrollar tres críticas:
ACTIVIDAD 2: Comenta las
siguientes frases: "no podía hacer otra cosa", "es que tiene un
pronto, hay que disculparlo", "esto siempre se ha hecho así",
"no puede ser de otra manera", "es que los hombres no pueden
contenerse". Explica con que determinismo puede relacionarse cada una y
qué tipo de disculpa proponen para las acciones realizadas.
Una vez superada
la tentación de hacer depender la moral de lo que es, lo que
existe, lo que está fijado, lo determinado, nos enfrentamos al
verdadero problema: ¿cómo
se sabe lo que debe ser? La existencia de la moral
depende de la posibilidad de elegir y de la conciencia que
tenemos de las consecuencias de nuestras elecciones. Esto es tanto como
decir que la moral depende de nuestra capacidad de conocer el medio y
convertirlo en mundo, realidad, sociedad. Al conocimiento de la
realidad y de las consecuencias de nuestros actos le acompaña la
conciencia de la necesidad de tener cuidado con lo que se hace.
Precisamente esta conciencia es la base de la moral: no todo vale
igual, hay acciones mejores y peores, hay cosas que queremos y
cosas
que no queremos. Cuando intentamos generalizar este querer o no querer,
esta clasificación de las cosas y las acciones según
valgan más o menos, comenzamos a hablar de lo que debe ser.
El
problema de
la moral se convierte entonces en justificar esta elección, este
valor que atribuimos a las cosas y las acciones, este deber ser que
proponemos. La moral, en cuanto que supone una elección y la
justificación de unas preferencias, es algo personal,
individual. Lo que debe ser, en cuanto formulación impersonal,
tiene una exigencia de universalidad. Por esto mismo tienen tanto
atractivo para algunas personas las teorías que proponen una
moral derivada de principios externos al mismo individuo, por su
facilidad de justificación: esto debe ser así porque es
lo natural, porque es la Ley de Dios, porque la sociedad así lo
establece... Sin embargo hemos de recordar cuál es el origen de
la moral: la posibilidad de elegir, valorar y justificar. Si las
justificaciones de nuestras acciones son externas a nosotros, no son
morales, podrán ser explicaciones biológicas,
justificaciones religiosas, obligaciones legales..., pero no
justificaciones morales.
Lo que está claro, una vez que eliminamos la tentación de
refugiarnos en explicaciones deterministas, es que hay distintos factores que influyen en la constitución
de la conciencia moral y de sus contenidos, y que debemos tenerlos
en cuenta para comprender mejor el origen y el funcionamiento de la
moral.
Carlos
Portillo
Fernández.
Última revisión: marzo de 2005