EL
ANIMAL MORAL (II)
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humanos cogidos de la mano)
LO HUMANO, BASE DE LA MORAL
En
la idea de
apertura está la base de lo humano: considerar las
posibilidades que nos ofrece el entorno, comprenderlas, compararlas y
tomar una decisión que guíe nuestra
acción. Todo esto quiere decir que lo que para el resto de los
animales es medio, conjunto de
estímulos ante los que se
reacciona automáticamente, para el ser humano es otra cosa, ante
la cual no siempre reaccionamos de un modo inmediato. A esta otra cosa
la llamamos realidad o mundo. El ser humano
percibe las cosas, como el resto de los animales, como
medios de satisfacer sus necesidades de un
modo inmediato, pero también considera todos los elementos del
medio como cosas diferentes de él mismo, con significado propio.
Esta distancia, esta
percepción de que las cosas no son
sólo medios u obstáculos para la satisfacción de
las necesidades propias, es lo que define la apertura. El ser humano,
de este modo, al considerar las cosas como realidades independientes,
se abre a ellas y las puede conocer.
ACTIVIDAD 3: ¿Qué
es lo que diferencia el medio de la realidad o mundo? Imagina a un ser
humano y a un zorro mirando unas perdices en una pradera con una laguna
y algunos arbustos. Confecciona con algún compañero o
compañera una tabla en la que aparezcan los elementos
físicos que pueden ver en la escena y el significado que puedan
tener para cada uno.

El
distanciamiento de las cosas da al ser humano la posibilidad de
relacionarse con ellas de muchas maneras. Al comprender las cosas, el
ser humano es capaz de captar en ellas posibilidades
que ningún
otro animal parece poder atisbar. Estas posibilidades abren el camino a
la elección: al no estar ajustado al medio, el ser humano
necesita elegir cómo va a actuar de acuerdo a las posibilidades
que percibe.
La necesidad de
elegir a la que se enfrenta el ser humano es la
base de
lo que llamamos moral. Si no pudiéramos elegir, ésta no
existiría. De ella se deriva la
necesidad de explicar y justificar las
propias elecciones. No nos estamos
refiriendo a una justificación pública ante ninguna
autoridad, sino a algo mucho más íntimo y constitutivo de
cada individuo: el ser humano necesita entender sus acciones, y las
entiende poniéndolas en relación con los significados que
usa para entender el mundo. El ajuste al medio que se producía
en las acciones del resto de los animales automáticamente se
produce en las acciones humanas por medio de la explicación, de
la justificación.
La necesidad de
justificación surge de la misma fuente que la necesidad de
elegir. Como el ser humano puede conocer las cosas, saber cómo
funcionan, también puede conocerse, en cierta medida, a
sí mismo y a sus acciones. De la misma manera que explica el
mundo y relaciona las acciones de unas cosas y sus consecuencias sobre
otras, comprende que sus acciones provocan determinados efectos en las
cosas que lo rodean y en los otros seres humanos. Esta
comprensión produce la idea de responsabilidad
con la realidad.
Esto quiere decir conciencia de que los actos que realizamos tienen
consecuencias reales en el
mundo, y de que esas consecuencias pueden
ser positivas o negativas para nosotros y para el resto de lo real.
ACTIVIDAD 4: Como
ya sabes, el ser humano era en el origen carroñero, cazador y
recolector. ¿Tiene algo que ver la conciencia de las
consecuencias con su evolución hacia la ganadería y la
agricultura? Justifica tu respuesta.
La moral surge
como un intento de ajustar el comportamiento humano a la realidad. En
este sentido, como los seres humanos no respondemos
automáticamente a los estímulos del medio, como podemos y
tenemos que elegir qué hacer ante cada situación, todos
los seres humanos somos morales -es decir, todos necesitamos justificar
y entender nuestras acciones-. A esta capacidad de elegir y a esta
necesidad de justificar es a lo que llamamos estructura moral. A partir
de este
nivel estructural de la moral, común a todo ser humano, surgen
las distintas respuestas que se han dado a lo largo de la existencia de
la especie humana al problema moral, las distintas justificaciones o
explicaciones del comportamiento propio y el ajeno. Estas respuestas,
formadas por las reglas y códigos de comportamiento que se han
dado a lo largo de la historia, constituyen los contenidos morales.
La
estructura moral es universal, común a todos
los seres humanos, ya que todos necesitamos explicarnos y
justificarnos; sin embargo, los contenidos morales son variados,
diversos, y están relacionados con las épocas, las
culturas y el desarrollo de cada individuo, ya que lo que se considera
una buena razón para actuar, elegir, etc. varía de una
cultura a otra, de un tiempo a otro, de un individuo a otro. La
estructura moral depende, como hemos
dicho, del conocimiento y de la libertad. Para aprender más sobre el
ser humano como animal moral hemos de considerar ambos aspectos.
Carlos
Portillo
Fernández.
Última revisión: marzo de 2005