ACTIVIDAD 1: Lee
el siguiente texto y formula hipótesis sobre el origen y la
función de los códigos morales:
El
hombre no es sólo un animal, sino un animal social. Por tanto,
tenemos necesidades biológicas, tales como las de alimentarnos y
abrigarnos, y necesidades sociales, tales como la de comunicarnos,
ayudarnos y competir. No podemos satisfacer nuestras necesidades
biológicas más apremiantes, particularmente durante los
primeros años de vida, sino en sociedad. Esta condición
social humana impone restricciones a los impulsos biológicos y
estas restricciones se consagran en formas de conducta. Por ejemplo, el
individualismo extremo no es socialmente viable: mi libertad termina
donde comienza la tuya, porque nos necesitamos mutuamente. En suma, la
conducta social, que es la susceptible de afectar al prójimo,
está regida tanto por nuestra conformación
biológica como por la sociedad en que vivimos.
Mario
Bunge,"Los determinantes de la moral humana", EL PAÍS,
19-4-1.982.
ACTIVIDAD 2:
Copia o imprime la tabla y coloca las palabras de la lista, por
parejas, en el lugar adecuado:
- especialización
- significado
- ajuste
- elección
- estímulo
- apertura
- medio
- justificación
- reacción
- mundo
- ajuste
- no
especialización
Como ves,
hemos colocado algunas para facilitarte la tarea:
ANIMAL
HUMANO
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ANIMALES
EN GENERAL
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ajuste
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significado
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elección
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|
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ajuste
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Para
comprobar tu respuesta haz clic aquí.
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ACTIVIDAD 3: Esta actividad es una
propuesta que Santiago Arteaga, del Departament of Computer Science de
la Universidad
de Maryland, presentó en la red informática Internet el
12 de julio de
1994. Te sugiero que la leas atentamente e intentes contestar a las
cuestiones que plantea.
Imagínate
que es imposible construir ordenadores inteligentes. (No entraremos en
esta discusión). A medida que pasan los siglos, se tienen
superordenadores más y más potentes, pero todos ellos sin
una pizca de sentido común. Hasta que un día a alguien se
le ocurre que uno de esos superordenadores es lo suficientemente
potente como para simular todas las reacciones químicas de una
persona en tiempo real (o incluso más rápido), de forma
que escribe un programa que simula todos estos procesos a nivel
molecular o incluso subatómico y, por lo tanto, simula el
funcionamiento de una persona. Para inicializar este programa, lo que
haces es darle al megasuperordenador el ADN de una persona, entonces el
superordenador lo coloca dentro de un óvulo virtual y simula
todo el desarrollo consiguiente, por supuesto simulando también
el útero de la madre, hasta que el feto se desarrolla y se
convierte en una persona adulta y, por lo tanto, inteligente. Esto
podría ser útil para tener ordenadores con un cierto
grado de inteligencia.
Ya, ya sé que ésto es ciencia ficción. ¿Que
pasa, no os gusta Star-Trek?.
Bueno, pues ahora vienen las preguntas:
- ¿Si el operador del sistema interrumpe el
programa, ha
cometido un asesinato? (O un aborto, claro).
- ¿Si después de una
interrupción se reanuda
el programa, ha habido asesinato? En particular, si salvas el estado de
una simulación, ¿qué puedes hacer con la copia?,
¿puedes borrarla? ¿Quién y como se puede decidir
quien es la simulación y quien es la copia?
- ¿Es éticamente correcto el criar
una persona de
esta forma?.
- ¿Cuáles son las responsabilidades
legales del
programador? ¿Es acaso el padre de la criatura? ¿O acaso
los padres son aquellas personas que hayan proporcionado el ADN
original?
- ¿En particular, si el programa tiene un
error, o si el ADN
es defectuoso y la simulación nace con una tara genética,
sería posible que la simulación denunciase al programador?
- ¿Podríamos olvidarnos de estas
responsabilidades
simplemente empezando con un ADN mutado por el programador, de forma
que el resultado no es un ser humano por tener un ADN no humano?
- La mayoría de la gente parece estar de
acuerdo en que es
inmoral decidir el sexo de un hijo antes de que nazca.
¿Sería moral el decidir qué cromosomas va a tener
la simulación? En particular, queremos que la simulación
sea inteligente. ¿Sería ético manipular
genéticamente el ADN virtual para que la simulación
tuviese un cerebro mayor?
- ¿Sería moral aplicar la eutanasia a
una
simulación?. (Matarla para que no sufra). ¿Y dejar que se
suicidase?
- ¿Sería moral dejar que una
simulación
muriese de vieja? Al fin y al cabo, podríamos rejuvenecerla,
¿no? Luego, si no lo hacemos, ¿estamos denegándole
auxilio y dejándola morir? ¿Es esto un crimen? ¿Un
medico estaría obligado por su juramento hipocrático a
salvarle la vida a una simulación?
- ¿Sería imprudencia temeraria, y por
tanto un
crimen, el no tener un generador eléctrico para el ordenador en
caso de apagón?.
- Imagínate que, tras poner en marcha esta
cosa, se decide
que es inmoral el tener a esa persona condenada a vivir virtualmente, y
por lo tanto se decide no repetir el experimento. También se
decide que lo que se debe hacer es dejar que la simulación
avance hasta que esa persona haya muerto de vieja, y entonces se apaga
el ordenador. Preguntas: ¿Sería moral dejar que esta
persona viviese sola? ¿O deberíamos crearle
compañía virtual? ¿Sería moral o no?
¿Por qué? ¿Cuáles son los derechos de la
simulación?
- ¿Se podrían justificar estos
experimentos
argumentando que estas simulaciones pueden ser usadas con fines
médicos, experimentando medicinas, técnicas
quirúrgicas, etc? En particular, estas simulaciones
podrían sufrir. Si alguien se opone a los experimentos dolorosos
con animales, ¿debería oponerse a los experimentos con
simulaciones?
- Si empezamos con el ADN de una bacteria, parece
estar claro que
no tenemos problemas morales con lo que le hagamos a la pobre
simulación. ¿Pero que pasa si empezamos con el ADN de un
gusano? ¿De un perro? ¿De un marciano? ¿Donde
están los limites?
- Existe una religión (cuyo nombre no
recuerdo), en la que
cada persona esta obligada a tener por los menos dos hijos, un
niño y una niña. Si el programador fuese practicante de
esta religión: ¿Sería moral que empezase la
simulación, sabiendo que la memoria del ordenador se va a agotar
tarde o temprano sin permitir a sus simulaciones que cumplan con sus
preceptos religiosos? ¿Sería licito provocar abortos a
las simulaciones para que no haya una explosión de
población en el superordenador?
- Y ahora rizamos el rizo : Dos simulaciones
podrían tener
un hijo sin ningún problema, de hecho no haría falta
ningún ajuste en el programa porque el apareamiento y el
embarazo se pueden simular a nivel molecular también.
¿Pero que ocurre si una simulación decide tener un hijo
con un ser humano real? Esto sería posible si el superordenador
estuviese conectado a una máquina que pueda producir ADN. Relee
las preguntas anteriores aplicándolas a este caso.
- Y para acabar, sería posible que una
simulación
asesinase a una persona, digamos, por ejemplo, a los donantes del ADN
porque les odia, o al encargado de la simulación porque se niega
a pasar un playboy por el escáner. ¿Cómo? Pues
pagando a una persona real. No pagando con dinero, claro, sino, por
ejemplo, con una demostración del teorema de Fermat, o con una
novela que se puede publicar dando los derechos de autor al asesino,
con un programa informático, o con cualquier otra cosa que se
pudiese exportar de un mundo virtual al mundo real. Preguntas :
¿la simulación sería culpable?,
¿podríamos mandarla a una cárcel virtual?,
¿podríamos condenarla a muerte?.
- En fin, ¿quién complica el caso un
poco mas? Me
imagino que un cyborg extraterrestre proveniente del futuro
daría un poco mas de juego todavía... en particular,
¿qué criterios deberían seguirse, los nuestros,
los de su planeta, los de ahora, los del futuro?."
Por cierto, ¿quién dijo que la
ética y la moral no daban mucho de sí?
ACTIVIDAD 4: Lee los siguientes textos y realiza un único mapa
conceptual que incluya los contenidos de ambos:
Solamente una realidad,
que es constitutivamente moral, puede ser sujeto de un predicado moral
y de un predicado inmoral. Al animal no le acontece esto; el animal es
constitutivamente amoral, no tiene nada que ver con lo moral. Se trata,
pues, de que el hombre como realidad sea en sí mismo, como tal
realidad, algo moral. Si se quiere volver a la diferencia entre el bien
y el mal, se puede expresar la misma idea diciendo que el
carácter moral del hombre consiste, no en que efectivamente
esté oscilando entre el bien y el mal, sino en que
constitutivamente no tiene más remedio que estar oscilando entre
el bien y el mal. Por consiguiente, ese momento de «no tener
más remedio que», es el punto en el que se inscribe el
carácter de realidad moral que el hombre tiene.
Xavier Zubiri, Sobre el hombre, Madrid, Alianza, 1.986, pág. 365
Pero en el primer
sentido, el hombre en cada uno de sus actos verdaderamente humanos y,
desde luego, en el conjunto de su vida no tiene más remedio que
ser justo o ajustado a la
realidad. En el análisis prefilosófico vimos que el
hombre conduce su vida y que
a su modo de conducirla le llamamos conducta.
Ahora hemos visto que tiene que hacerlo así porque su vida no
está predeterminada por sus estructuras psicobiológicas,
como en el caso del animal. Al revés, estas le exigen que sea
libre. El hombre es necesariamente —con necesidad exigida por su
naturaleza, al precio de su viabilidad— libre. Por eso ha podido
escribir Ortega que somos a la
fuerza libres, y este es el sentido justo de la conocida
sentencia de Sartre: Estamos
condenados a ser libres. En lo que se refiere a esta primera
dimensión de la moral, carecen por tanto de sentido, referidas
al hombre, las expresiones inmoralidad
o amoralidad: el
hombre es constitutivamente moral.
José Luis
López Aranguren, Ética,
Madrid, Alianza, 1.990, 49-50