Las ACEs son una medida extrema del sistema educativo.
Antes de llegar a ellas conviene haber agotado todas las vías de compensación integradora de que dispongan los centros.
Creemos que algunos de los alumnos que se derivan a nuestro centro podrían cursar diversificación en sus centros de origen.
La estancia en las ACEs es positiva para la mayoría de nuestros alumnos y supone un avance, pero para algunos es un retroceso. Intentemos evitarlo.
La persona que toma la decisión de derivar a las ACEs a los alumnos debe informar detalladamente a padres y tutores de en qué consisten estos centros, qué tipo de alumnos asisten y las posibilidades de promoción posteriores.