PROGRAMA DE MODIFICACIÓN DE CONDUCTA ESCOLAR

(EDUCACIÓN INFANTIL Y PRIMER CICLO DE PRIMARIA)

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1. INTRODUCCIÓN

Este programa parte del principio de costo de respuesta (se le quita un alfiler al alumno/a que incumple una norma), el cual a su vez combina una técnica de refuerzo positivo (los alumnos que no han perdido ningún alfiler obtienen refuerzos al asumir responsabilidades que son muy motivantes para todos) con una técnica de castigo negativo (los discentes que no disponen de todos los alfileres no reciben los refuerzos).

El programa es aplicable a cualquier curso de Educación Infantil y Primaria, no obstante para aplicarlo en el segundo y tercer ciclo de Educación Primaria sería necesario adaptar los refuerzos que se dispensan a los intereses y motivaciones de estas edades, así como adecuar algunos aspectos que se recogen en el apartado de aplicación del castigo negativo. El presente programa ha sido aplicado en el aula durante aproximadamente 10 cursos escolares con muy buenos resultados.

 

2. ESTABLECIMIENTO DE LAS CONDUCTAS PROBLEMA

Lo primero que hay que hacer es establecer unas normas claras para los alumnos. Estas normas básicas deben ser conocidas por todos y por tanto, inicialmente, habrá que repetirlas a menudo. Dichas normas las establece el/la tutor/a, aunque es conveniente implicar a los alumnos en ellas (necesidad y pertinencia de las mismas), y estarán relacionadas con todas aquellas conductas disruptivas que deseemos abordar.

Aunque unos profesionales pueden conceder más importancia a unas conductas en detrimento de otras, en realidad no suelen darse grandes diferencias interclases. Veamos algunos ejemplos de conductas a extinguir o a reducir su incidencia: gritar en el aula, hablar mientras el/la profesor/a explica un trabajo, levantarse cuando se está trabajando, agredir físicamente a los compañeros/as, agredir verbalmente a los compañeros/as, hacer ruidos molestos en el aula, deteriorar material o mobiliario, etc. Obviamente, si tenemos una clase conflictiva o estamos con alumnos muy pequeños será conveniente comenzar a trabajar primero las conductas más problemáticas, dejando para una etapa posterior aquellas conductas más sutiles.

 

3. DISEÑO DEL PANEL DE REFUERZOS

Sobre un panel de corcho se coloca una cartulina preferentemente de color y en tono pastel (celeste, por ejemplo). Dicha cartulina debe contener una fotografía de cada uno de los alumnos que componen la clase, seguida de una serie de 10 alfileres de colores con cabeza gruesa.
 Las fotografías deberán colocarse por orden alfabético para facilitar la localización de cualquier alumno. Es recomendable seguir el orden de izquierda a derecha y de arriba a abajo al colocar las fotografías. Es importante una determinada graduación de colores en los alfileres. Se propone lo siguiente: 2 rojos, 2 naranjas, 2 azules, 2 amarillos y 2 verdes (ver ilustración 1).

4. METODOLOGÍA

Cuando un alumno incumple una de las normas contempladas, el profesor le quitará inmediatamente un alfiler comenzando por la derecha, es decir, el primero de los dos verdes. Al mismo tiempo le colocará un alfiler negro en el lado izquierdo de su fotografía (ver ilustración 2). Seguidamente es necesario explicarle al alumno y al grupo la norma que se ha incumplido y la importancia que encierra respetar dicha norma (se habla sobre las consecuencias de la conducta, se pueden incluir ejemplos ilustrativos, hacer que el alumno imagine un cambio de papeles: activo-pasivo o actor-observador, traer a colación historias reales o fábulas, etc.). Es importantísimo que al alumno le quede totalmente nítido qué repertorios conductuales esperamos de él, así como ofrecerle instrucciones para conseguirlos.

Es conveniente colocar el alfiler negro a la izquierda de la fotografía para conocer en todo momento los alumnos que han perdido alfileres ese día, así como el número de los mismos, por tanto, cada vez que se quita un alfiler de la derecha se debe poner otro negro en la izquierda de la fotografía. También es recomendable anotar, por parte del profesor, la conducta problema que ha motivado la retirada del alfiler y el autor de la misma. Así podremos recordar al día siguiente todo lo sucedido.
Cada día, al inicio de la actividad escolar, comenzaremos con una puesta en común que tratará de analizar el clima del aula. Para ello, el profesor hará que el alumno que le toque recibir refuerzo señale uno de los alumnos, si los hubiese, que transgredieron las normas. A continuación se le invita al autor a recordar su conducta o conductas problema (si hay varias) y se le vuelve a insistir en todo aquello que le dijimos en el momento de retirarle el alfiler. Seguidamente se le quita el alfiler negro y se pasa a comentar las conductas de otro alumno. Es muy importante aprovechar este momento para dispensar refuerzos sociales (elogios verbales, contacto visual, palmadas en la espalda, etc.) y dar "feedback" de comportamiento (información sobre su estado y progreso respecto a las normas de clase) a todos los alumnos que mantienen intacto el número total de alfileres.

 

5. SUMINISTRO DEL REFUERZO POSITIVO

Todos aquellos alumnos que tengan los 10 alfileres colocados, al margen del refuerzo social y del "feedback" administrado en la puesta en común, obtendrán refuerzos, tales como: repartir determinados materiales, recoger o enviar materiales a otras clases, borrar la pizarra, regar las plantas, ayudar al profesor en algunas tareas, vigilar la clase en determinados momentos, ordenar algunas cosas, etc. Los refuerzos se concederán cuando surja la ocasión y para ello se seguirá un determinado orden. Para conocer los alumnos que se han beneficiado del refuerzo y los que quedan por recibirlo se colocará un alfiler de color diferente a los 10 de la derecha y a los negros de la izquierda (por ejemplo, blanco). Así el alumno que tenga el alfiler blanco en la parte superior de su fotografía será el primero en recibir refuerzo cuando éste esté disponible. Una vez administrado el refuerzo, ese mismo alfiler blanco pasará al siguiente alumno que posea los alfileres al completo (ver ilustración 3). Como es lógico, es posible que algunos días ciertos alumnos reciban un refuerzo más que los demás. Esto es así porque puede suceder que al término de la jornada escolar no haya sido posible llegar, dispensando refuerzos, hasta el último alumno del panel de refuerzos. Al día siguiente se debe continuar aplicando refuerzos partiendo desde el alumno que quedó pendiente de recibirlos.

Es importante conocer que al alumno se le aplican los refuerzos, no en el mismo momento en que se le coloca el alfiler blanco sino a partir de ese instante en adelante, cuando surja la primera actividad reforzante de entre las que previamente hemos considerado como tales. Por tanto, si un alumno está en espera de que se le aplique el refuerzo y durante ese espacio de tiempo incumple alguna norma, no recibirá refuerzo y el alfiler blanco pasará al siguiente alumno.

 

6. APLICACIÓN DEL CASTIGO NEGATIVO

Cuando a un alumno le falten alfileres de los situados a la derecha de la fotografía se actuará, en función del número de alfileres, del siguiente modo:

- Si falta un alfiler verde, entonces ese alumno no colaborará con el tutor/a y por tanto no tendrá oportunidad de recibir los refuerzos especificados en el apartado anterior.

- Si faltan dos alfileres verdes, ese alumno además de no colaborar, le será aplicado "tiempo fuera" de reforzamiento positivo. Esto es, se sentará en una silla alejada del resto del grupo de la clase durante algunos minutos. Algunos profesores suelen prolongar demasiado la permanencia en "tiempo fuera". Se considera que es más efectivo no alargar excesivamente el periodo de "tiempo fuera" y, si fuese necesario, repetir la aplicación de "tiempo fuera" cuando proceda. Algunos autores recomiendan un máximo de 30 minutos. No obstante, se ha comprobado que para muchos alumnos un periodo de "tiempo fuera" reducido resulta tan efectivo como uno largo. Ello, unido a que debemos ser cautos en la aplicación de cualquier castigo para evitar que efectos colaterales indeseados dominen la experiencia educativa de cualquier alumno, hace que 5 ó 10 minutos, según la repercusión de la conducta objeto de control, sea suficiente. Con algunos alumnos basta con 1 ó 2 minutos.

- Si al alumno se le han retirado dos alfileres verdes y uno amarillo, entonces ese alumno además de todo lo anterior, tampoco jugará con los juegos didácticos o no dispondrá de tiempo o actividad libre cuando termine la tarea programada (según edades).

- Si al alumno le faltan dos alfileres verdes y dos amarillos, además de todo lo recogido anteriormente, durante el recreo permanecerá sentado cerca del profesor.

Lo usual es que se retiren 1ó 2 alfileres al día como máximo. Para que a un alumno se le aplique el cuarto supuesto es necesario que haya incurrido en cuatro faltas en el mismo día. Por tanto, si un alumno pierde un alfiler el lunes y dos el martes, no se le aplicará el tercer supuesto, sino el segundo que es el que corresponde al segundo alfiler retirado. Los alfileres de la derecha que se pierdan el lunes o cualquier día de la semana no se recuperarán hasta el lunes siguiente. Así, cada lunes se completan los 10 alfileres de la derecha y comienza un nuevo proceso.
           

7. CONSIDERACIONES RELEVANTES

Para que la técnica funcione es imprescindible recordar que:

  No pueden existir favoritismos, ni consentimientos, ni situaciones discriminativas. Todos lo alumnos deben ser iguales ante la aplicación de la norma.

  Nunca se debe amenazar a un alumno con la posibilidad de retirarle un alfiler, o se le retira o no se le retira, pero no se dan avisos preventivos.

  La retirada del alfiler correspondiente debe ser contingente, debe seguir inmediatamente, a la emisión de la conducta que deseamos eliminar. En este sentido no debe haber aplazamientos.

  No es procedente negociar la aplicación de la normativa con los alumnos.

  El programa debe aplicarse exclusivamente a problemas de conducta y nunca a problemas cognitivos derivados de baja inteligencia, escasa comprensión o nula ejecución escolar.

  Si en el aula hay uno o varios alumnos con problemas de conducta serios, lo usual es que disminuya el número de conductas problema y la intensidad de las mismas pero será difícil llegar a la solución completa del problema. No obstante, aquí influyen muchas variables como es la constancia y rectitud al aplicar la técnica, las características personales del alumno, posible colaboración complementaria o no de los padres, número de alumnos por clase, desarrollo cognitivo, etc.

  Hay que evitar que algún alumno se quede sin alfileres.

  Con alumnos nuevos, no iniciados en esta técnica, es usual que se tarde uno o dos meses en conseguir una línea base aceptable en lo que se refiere a la remisión o extinción de las conductas contempladas. A veces puede parecer incluso que el programa no funciona, esto es algo que descartaremos a medio y largo plazo. Para observar la eficiencia del programa podemos anotar y comparar el número total de alfileres retirados en las primeras semanas de puesta en funcionamiento con etapas más avanzadas.

  También es cierto que a veces ciertos profesores pueden no conformarse con los primeros éxitos y aplicar el programa a conductas dudosas o nimias, ello sería un error. Es factible que después de haber conseguido un nivel aceptable de remisión, aparezcan picos de alta intensidad en la emisión de conductas problema. Ello no suele ser imputable al programa, siempre que se aplique correctamente, sino a circunstancias ambientales, personales o sociales de los alumnos y/o del profesor.

 

 

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