LIMITES COMO ENSEÑAR A LOS NIÑOS A SER RESPONSABLES.

 

  1. Asignación de tareas y deberes.

Averiguar si el niño entiende las expectativas (haciéndolas  repetir o guiándole  mientras las cumple).

Establecer  claramente  los límites de tiempo  razonables para  realizar las tareas. Explicar las consecuencias de no  hacer las cosas. Sin remordimientos  y sin hacer sufrir al niño. La coherencia es más importante  que la severidad.

Si los padres manifiestas  desagrado ante las tareas   los niños también lo asociaran a  sentimientos desagradables.

Equiparar  las responsabilidades  entre todos los miembros  teniendo en cuenta la edad y las habilidades.

Ø      Para evitar olvidos en los niños:

 Escriba las tareas y responsabilidades  y colóquelas en un lugar visible.

No recuerde permanentemente a los niños lo que tienen que hacer  una vez que está seguro  de que le han escuchado y entendido.

Establezca costumbres lo más regulares posibles.

No le dé miedo castigar a un niño que ya tiene la costumbre de realizar una tarea cuando se le olvida.

Ø      Como se  escabullen los niños de la responsabilidad.

Si el adulto cree  que es responsable  de recordarle al niño  una tarea entonces  el niño no es el responsable  de acometer la tarea sino el padre.

Los niños pueden  revolverse contra los adultos   por no trasmitir  las cosas claramente. Para evitarlo hacerle  al niño repetir la instrucción  y que diga  si hay algo  que no comprende.

Pueden echar  la culpa a otros criticando  el carácter del adulto.

Eluden las responsabilidades  señalando la debilidad de los padres.

Ø      Un niño es responsable si :

Realiza las tareas normalmente  sin que haya que recordárselo en cada momento.

Puede razonar lo que hace.

No echa la culpa a los demás sistemáticamente.

Es capaz de escoger entre   diferentes alternativas.

Puede jugar y trabajar a solas sin angustia.

Puede tomar decisiones  que difieran  de las que los otros toman en el grupo en que se mueve (amigos, familia, pandilla).

Posee diferentes  objetivos e intereses  que pueden absorber su atención.

 Respeta y reconoce  los límites  impuestos  por los padres  sin discusiones inútiles y gratuitas.

Puede concentrar su atención  en tareas complicadas  durante  cierto tiempo, sin llegar a situaciones de frustración.

Lleva a cabo lo que dice que va a hacer.

Reconoce  sus errores  sin necesidad   de alambicados  racionalizaciones.

 

  1. Ponga normas a cumplir

Redacción en un cartel con todas las reglas.

Participar ambos padres  en la explicación  de las reglas al niño.

Dejar decidir  a los niños sobre algunos aspectos, los niños  no necesitan ni  deben controlarlo todo pero si algunos aspectos  como: con qué jugar en el baño, qué ropa quieren ponerse, qué quieren de merienda, qué libro quieren que se les lea...

Dejar clara las consecuencias de no cumplir una regla.

Poner consecuencias no es amenazar: si no  te pones a hacer los deberes no acabaras para la hora de tu programa favorito y entonces no podrás verlo.

 

  1. Como  tratar de que los niños no hieran nuestro amor propio.

Comunicación clara y coherente, haciéndoles entender  las expectativas y exigencias de los adultos.

Afrontar el mal comportamiento  de manera directa y razonable

Hablar a los niños de los sentimientos propios y ajenos, expresando cuando se sientan heridos

Expresar  los agravios  de los hijos   y no crear resentimientos:

Ø      Describir lo que ocurre en vez de echarles la  culpa. Decir: ”cuando estas tanto tiempo hablando  por teléfono no puedo recibir llamadas”  en vez de: “ lo único que te interesa son tus amigos y tú mismo”.

Ø      Ser claro  exponiendo el comportamiento que  molesta  en lugar de etiquetar o calificar  el carácter o la personalidad  de sus hijos.

Ø      Sea responsable de sus propios sentimientos  en lugar de hacerlos recaer  sobre sus hijos. “Me molesta  que me hables en ese tono de voz” en vez de “me molestas mucho cuando discutes”

Ø      Invite a su hijo a contribuir  para resolver las dificultades: “ ¿qué crees que podríamos hacer para que tu cuarto estuviera limpio?” en vez de: ”como no limpies tu cuarto, seguirás recibiendo  castigos todo el tiempo que haga falta” .

 

Para los niños puede ser ventajoso  el resentimiento de los padres, puesto que el sentimiento de culpa  hace que pierdan coherencia  a la hora de hacer cumplir las normas.

Si los padres de vez en cuando dan prioridad a la agenda de los niños, pueden contribuir  a que el niño comprenda  que a veces tendrá  que posponer sus satisfacciones  para acomodarse a los derechos de los demás. Pero también es importante  no postergar sus propios  placeres personales  para acomodarse a los deseos de sus hijos, es importante que  éstos crezcan  sabiendo que sus planes  no siempre  han de tener la máxima prioridad.

 

  1. Reglas para no malcriar:

Ø      Normas claras

Ø      Clarificar lo que se espera.

Ø      Establecer las consecuencias de trasgredir las normas.

Ø      Utilizar tareas y obligaciones para mantener  el hogar de manera adecuada  ayuda a crear responsabilidades.

Especificar el Cómo, Cuándo  y Quién debe hacer cada tarea. Al entender esto el niño desarrolla  las habilidades y esquemas mentales  para hacer distintas cosas, desarrollando su capacidad de organización  y a manejar sus propios recursos.

Aprender como se hace una tarea, paso a paso, ayuda al niño a aplicar esos mismos principios  en su trabajos y en sus juegos.

Ø      Ser coherentes

La aplicación  coherente de una norma, con un suave castigo para trasgredir, tiene sobre el niño más efecto  a largo plazo que una actitud  incoherente y un castigo severo.

Cuando  un adulto se compromete a hacer algo o amenaza con seguir  ciertos procedimientos y luego no los hace, comunica claramente al niño  que no es necesario cumplir los  compromisos adquiridos.

Atención a la aplicación  coherente de una mala norma  porque creará  resentimiento y cólera  en el niño y en el adulto.

Ø      No ser arbitrario

Esto significa  hacer algo  diferente de lo que  se ha dicho que se haría o hacer algo  sobre lo que  no se había advertido  al niño y que este no se esperaba.

Por eso los padres  han  de aclarar  lo que quieren. Comunicar   estas expectativas  de forma sencilla y directa.

Concretar cuales son las consecuencias, si el niño actúa  en consecuencia o no, con esas expectativas.

Sin esta clarificación previa es inevitable  una acción arbitraria.

La previsión de las cosas que pueden ocurrir en una situación determinada  puede ayudar a los padres a actuar  de una manera coherente y predecible.

Actuar de manera arbitraría hará que el niño  tienda a ser  demasiado cauteloso  e indeciso.

Para no ser arbitrario es muy importante ponerse de acuerdo entre los padres .

 

Muchas veces los padres mientras están ocupados tienen que decidir  sobre algo que quiere el niño, en estos momentos muchos padres actúan arbitrariamente. En estos casos es mejor posponer ”vuelve dentro de diez minutos  para contármelo otra vez que ahora   estoy ocupada”.

Hay que enseñar a no interrumpir cuando los adultos están ocupados. Si los adultos les enseñan de modo coherente su necesidad de disponer de intimidad y después cumplen  sus promesas de discutir las cosas más adelante, los niños aprenderán que no interrumpir puede ser incluso ventajoso. Es adecuado establecer la norma de  que no se puede interrumpir cuando  se está hablando por teléfono, dejando claro la consecuencia  cuando el niño interrumpe y concretando cuándo y cómo se estudiará el problema que plantea el niño.

Los padres actúan arbitrariamente alguna vez y eso no  es necesariamente malo, siempre que no sea la norma habitual de  tratar a los niños. En estos casos es bueno disculparse.

Ø      Dar recompensas por ser responsable.

Trabajar para obtener recompensas es una forma en que los niños desarrollan  una orientación hacia determinados objetivos. Las recompensas concretas ayudan a establecer a los niños objetivos concretos.

 

  1. Ayudar Al niño a  tomar decisiones.

Ø      Problema

¿Cuál es?  ¿Qué desearía  cambiar?

Centrar la atención  del niño en lo que ve, oye  y en  los sentimientos que le provocan la  situación.

Ayudarle a definir  sus sentimientos  le ayuda a tomar decisiones.

El niño necesita  describir  sus sentimientos  y no conformarle con expresarlos.

No dar consejos en esta fase.

Ø      Búsqueda  de alternativas

Aquí si podemos  dar consejos  para buscar  alternativas.  Conviene no criticar las ideas del niño  hasta que no se hayan propuesto varias alternativas.

Los adultos tampoco deben ser  excesivamente críticos  consigo mismos hasta  que el niño   no los haya escuchado.

 

Ø      Cuál es la mejor solución.

La que ofrece las mínimas  consecuencias negativas    y las  máximas  positivas es la mejor solución.

Los adultos no potencian  la toma de decisiones  si exigen al niño que cada decisión  que tome sea la buena, sino si se aseguran de que es consciente  de estar tomando una decisión

Ø      ¿Cuál ha sido el resultado?

Si la decisión no tiene resultados  positivos es de gran ayuda  revisar otra vez las alternativas   y analizar lo que ha salido mal.

La pregunta fundamental es ¿qué es lo que ha ido mal? ¿Qué es lo que he hecho mal?

 

Es importante proporcionar al niño  pequeñas disyuntivas que resolver. Aunque hay

que protegerle  del daño excesivo  que pueden provocar  las decisiones que se tomen.

 

Por último  la estabilidad psíquica de los niños  puede sufrir daño si:

Hay descargas emocionales excesivas. Para hacer  cumplir un castigo no hace falta mostrar cólera.

Incoherencia elevada.

Exigencias no claras.

Padres angustiados.

Solo castigan, no premian el buen comportamiento.

 

Relación entre disciplina parental  y conducta social

Los padres que emplean técnicas asertivas  y de poder físico (ordenes y castigos)  provocan  hijos que  pueden tener  dificultades en las relaciones sociales.

 

Estilos punitivos y exigentes. Comportamientos dominantes en los hijos.

Técnicas inductivas (razonamiento reflexión) provocan conductas prosociales en los hijos.

Disciplina coercitiva  e inconsistente  provoca conductas antisocial.