LOS INMIGRANTES CHINOS EN ESPAÑA

 

Dra. Dª Consuelo Marco Martínez

-Profesora de Lengua Española y de Lengua y Cultura Chinas en la Universidad Complutense de Madrid -

 

China ya no nos “suena a chino”, pues cada vez está más cerca: la sexta economía mundial en términos de producto interior bruto y quinta potencia comercial, ha entrado en la Organización Mundial de Comercio (OMC), sus productos inundan los mercados europeos y americanos, el Premio Nobel de Literatura del año 2000 -Gao Xingjian- es chino, las adopciones de niñas chinas han aumentado, las calles y colegios de toda España se llenan de inmigrantes chinos, son cada vez más los empresarios españoles que deciden invertir en China donde, además, se celebrarán los Juegos Olímpicos en el año 2008.

Se han creado, por tanto, nuevas y urgentes necesidades a las que hemos de hacer frente.

En la exposición de hoy yo me voy a centrar en la inmigración china en España procedente de la República Popular China y no en la de Taiwán o República de China, pues nunca Pequín y Taipei han estado económicamente tan cerca y políticamente tan lejos.

 

Desde que hace ya 25 años se emprendiera la política de reformas y apertura económica al exterior, China se ha convertido en uno de los mayores focos internacionales de crecimiento económico y de negocios , ante la estupefacta admiración del mundo entero. Se ha pasado del comunismo al capitalismo salvaje, con un r ápido ascenso social de una creciente clase media , hasta ahora inexistente. Pero la reforma ha traído también consigo un aumento de las desigualdades, de la marginación y de la desprotección de ciertos sectores de la sociedad. Contrasta dolorosamente la riqueza y el lujo de los “nuevos ricos” ( bàofahù ) , especialmente en la costa oriental, con la pobreza y miseria de muchas zonas del interior. De los 1.300 millones, el 90% de la población rural y el 60% de la urbana carecen de cobertura de la seguridad social [E. Arias]. Este crecimiento económico y la libertad de empresa contrasta con la falta de derechos laborales, libertades cívicas y pluralidad política. Esta doble realidad se refleja también en los inmigrantes que llegan a Estados Unidos y a Europa , en nuestro caso a España.

Las Cuatro Modernizaciones lanzadas en 1978 por el gobierno fueron facilitando el relajamiento de los controles en la movilidad hacia el exterior [G. Nieto]. V arios países europeos aparecieron, debido a sus cambios económicos y políticos internos, como nuevos destinos para esta inmigración: por una parte, los que carecían de una colectividad china asentada previamente, como Hungría, Bulgaria o Rumanía y, por otra, aquellos que incrementaron esta población a partir de la reactivación de las redes migratorias de paisanos y parientes ya asentados, como es el caso de España y Portugal.

La ubicación y vinculación transnacional de familias extensas y paisanos procedentes de un mismo pueblo natal en la RPCh muestran el espacio europeo como una especie de tablero de oportunidades para la inmigración china. Además, el conocimiento basado en la experiencia previa de que cada uno o dos años se formaliza una amnistía de inmigrantes irregulares en algún país europeo , ha ido conduciendo a los inmigrantes chinos irregulares a países específicos en busca de la tramitación de sus derechos de residencia. Así, Italia y España han emprendido cinco procesos de regularización (el último de los cuales en España todavía continúa con el plazo abierto).

 

Lavapiés es el mayor reflejo del éxito empresarial de la comunidad china en España. Pero no es el único. Usera y Fuenlabrada en Madrid; Santa Coloma de Gramanet, en Barcelona ; y, en menor medida, los centros de Valencia, Alicante y Bilbao , también están siendo testigos de esta expansión. Y es que la población de inmigrantes procedentes de la RPCh en España se ha multiplicado por 10 en la última década y ya son más de 100.000. Provienen sobre todo de las regiones rurales de Fujian y Zhejiang (Qingtian y Wenzhou), del Noroeste (Heilongjiang, Liaoning, Jilin) y de zonas urbanas (Shandong, Shanghai); el 85 % proceden del sur de China, en donde se suelen fabricar también la mayor parte de sus productos.

 

Las actividades que predominan son lo que en chino se denomina los “tres cuchillos” ) : restaurantes, talleres de confección de ropa y artículos de piel. Ha sido después de que la policía estrechara el cerco a los talleres de confección clandestinos entre 1995 y 1998, cuando han proliferado también las tiendas de frutos secos (muy perjudicadas, por cierto, por la ley antibotellón), las de todo a 100, y los locales de venta al por mayor .

 

Su forma de actuar se resume en cuatro actitudes [M. Villar]:

1ª- La prudencia :

suelen tener todo atado y no corren riesgos. Si se consigue el local, la mercancía se adquiere fiada. Hasta que no se vende no se paga al proveedor. De esta manera, el riesgo recae sobre el mayorista y no sobre el minorista.

2ª- El ahorro:

el ahorro en los costes de personal, a la hora de montar los negocios, o en decoración, les permite mantener unos precios bajos. Además, los chinos son especialistas en dar salida al stock de muchos productos que, de otra manera, no se venderían.

3ª- Sentido emprendedor, perseverancia y apoyo familiar :

prefieren tener su propio negocio, aunque obtengan menos dinero, en vez de que cada miembro de la familia trabaje por su cuenta. Así, los gastos de personal son mínimos. No se trata, pues, de una economía sumergida, que también la hay, sino de una economía familiar. Las familias se prestan dinero. Y los ingresos se destinan también a las familias, no al individuo. Así se financia el viaje de amigos y parientes que quieren salir de China y la apertura de nuevos comercios.

4ª- su capacidad para “trabajar como chinos ”:

con jornadas de incluso 16 horas, sin descanso semanal ni vacaciones. No es raro que, incluso aquellos que tienen la suerte de poseer algún tipo de contrato, se vean obligados a pagar ellos mismos la seguridad social.

 

España se ha convertido en un mercado emergente para estos afanados comerciantes. Tras la primera legalización en 1985, llegó un flujo masivo de ciudadanos chinos procedentes de otras naciones europeas. Para ellos, éste era un país virgen y, sobre todo, más barato . Por eso podían abrir negocios con el dinero ahorrado en Holanda, Francia o Alemania, especialmente restaurantes. La entrada en la Unión Europea aceleró la integración. En 1986 había 100 restaurantes chinos en España; hoy ya son más de 2.500.

¿Su truco? Estar disponibles cuando no existe otra opción. Funcionan con una licencia de comercio para locales de 300 metros cuadrados que les permite vender alcohol y tener abierto un máximo de 72 horas a la semana, en el horario que quieran, pero sin superar el tope de medianoche. Se pueden acoger a este horario porque en su oferta de productos hay frutos secos, patatas fritas, pan y bollería. Compran la mercancía en los supermercados de descuento más cercanos, especialmente en Día o Lidl , y lo venden al doble de precio. Así, es raro que pierdan dinero.

Restaurantes, frutos secos, Todo a cien …son sólo la punta del iceberg. “Tiene que haber algo detrás”, “todas las tiendas tienen los mismos productos”, “¿cómo pueden ser tan baratos?” . Todos hemos oído estas frases en boca de los desconfiados occidentales.

La respuesta está a menos de 20 kms. del centro de Madrid, en el polígono industrial de Cobo Calleja, en Fuenlabrada . El espectáculo es sobrecogedor: cientos de naves con logotipos y decoración oriental y un verdadero ejército de trabajadores chinos en un caos que de nuevo nos transporta a Oriente. Enormes camiones llegan cargados desde Valencia, Barcelona o Algeciras, los principales puertos de entrada. Otros salen llenos de ropa, bolsos, bisutería, artículos de regalo, electrónica, juguetes, zapatos, muebles, material escolar o esos objetos inútiles que se venden como rosquillas en los Todo a cien (si aquí no gustan, buscan nuevos espacios en otros países como Portugal, Italia e, incluso, Marruecos).

No todas las empresas saben cómo dar el paso de una empresa familiar a otra más profesional. Aún es pronto. La segunda generación de chinos ya invierte en empresas de transformación en Holanda y Alemania; van pasando de un negocio familiar a una aventura empresarial más ambiciosa. En España, la presencia de chinos es muy reciente y aún tienen problemas con el idioma.

Pero no hay que perder de vista a las grandes empresas chinas, tanto estatales como privadas, que ya han desembarcado en la Vieja Europa, España incluida [M. Villar] : la empresa fabricante de aparatos de aire acondicionado Haier , las pilas Extrastar , empresas del sector logístico, como China Aviation Company , de propiedad pública -y cuya participación es ya mayor incluso que la de Repsol- y la empresa estatal de pesca, China National Fisheries Corporation , ha abierto una sucursal en Gran Canaria, donde ha construido su propia fábrica.

Además, la apertura del mercado chino y la libertad de operaciones cuando China se adapte a las reglas de la Organización Mundial de Comercio , favorecerá la internacionalización de sus empresas. La telefonía será probablemente uno de los sectores que va a ser invadido por compañías chinas.

Otro tema es el de los negocios ilegales : venta de CD piratas, venta ambulante de rosas, artículos de fiesta y comida en la calle, talleres ilegales, etc. Ése suele ser el destino de los recién llegados a España sin el apoyo familiar . Ahí intentan ahorrar hasta el último céntimo: comparten casa con 20 compatriotas, comen o duermen en el mismo trabajo y no se gastan ni un euro en ocio o en moda, con la esperanza de poder algún día asociarse con un compañero para dejar la calle y montar una tienda.

 

Pero los chinos no solamente trabajan con locura, sino que consumen cada vez más. Si echamos un breve vistazo a los periódicos en chino que se editan en España veremos que ofrecen innumerables servicios para ellos mismos , con lo que queda superado el mayor problema: el idioma. Una red de tiendas y empresas de servicios asegura las necesidades básicas para desenvolverse: supermercados, restaurantes (que no son los mismos que los destinados a los occidentales), agencias de contactos, peluquerías, guarderías para los niños, inmobiliarias, autoescuelas, iglesias budistas y católicas, asesorías jurídicas y de traducción, agencias de viaje, empresas de telecomunicaciones, servicios de reparación y chapuzas caseras…e, incluso, ¡líneas eróticas!.

Las empresas españolas no son ajenas a este fenómeno y se han lanzado también a conseguir parte de este mercado aquí mismo, en España. Uni2 proporciona tarjetas especiales para llamar más barato a China, la inmobiliaria italiana Frimm se anuncia en los periódicos en chino y ofrece un servicio especial de búsqueda de vivienda en Usera, el barrio residencial de los orientales en Madrid, y autoescuelas de las zonas donde la población china es más numerosa han incorporado traductores para impartir sus clases [M. Villar].

 

¿Cómo han influido todos estos cambios en la estructura familiar ?

 

La familia tradicional china [Jaschok y Miers] se basa en el concepto confuciano de xiào o piedad filial , es decir, en el respeto y obediencia de los hijos hacia los padres y los mayores. En torno a él gira no sólo la familia, sino también la sociedad y el Estado. Cada uno de sus miembros no es nadie por sí mismo, sino que sus derechos y deberes dependerán del lugar concreto que ocupe dentro de una férrea jerarquía de carácter marcadamente patriarcal. La cumbre familiar está representada por la autoridad paterna: a mayor edad paterna, mayor autoridad, respeto y sabiduría. El primer varón primogénito es el que va a recibir todo el honor familiar, autoridad, herencia y trabajo heredado por sus antepasados varones para que lo continúe. Esta fuerte influencia patriarcal, las enormes responsabilidades y las grandes presiones de autoridad –no exentas de conflicto- en el interior de la familia son factores determinantes en el sentido procreativo y en la vida del hijo: el matrimonio y el engendramiento son actividades que se llevan a cabo por motivaciones ajenas a la pareja. La relación entre marido y mujer está determinada por la rígida distinción entre los roles familiares y sociales que debía desarrollar cada uno de ellos. El matrimonio es la incorporación de un nuevo miembro (la esposa) que sirve para dar continuidad a la familia patriarcal a la que pertenece el marido. El matrimonio es la unión entre familias, no la unión entre personas que se aman. El enamoramiento estaba mal visto, pues se consideraba un elemento desestabilizador, un factor destructor de la estabilidad familiar, por el cual un hijo o hija podía llegar a desobedecer la autoridad paterna para casarse con quien no beneficiaba los intereses mutuos de las familias. Por eso, para asegurar el patriarcalismo y la sucesión del honor familiar, se solían firmar acuerdos entre las familias cuando los contrayentes eran recién nacidos o niños de corta edad. La familia china actual , aunque sobre todo en la ciudad ha ido evolucionando, de una manera u otra sigue asegurando ese digamos “justo equilibrio ”. Actualmente, sobre todo en las grandes ciudades, van entrando ciertos patrones occidentales –aunque muy superficiales- que se introducen a golpe de modas y tópicos, y para los que no se dispone de referentes históricos ni de filtro o catalizador en la mayoría de los casos.

 

La mujer se sometía a una sumisión total: primero a los padres (o al hermano mayor en caso de que éstos faltaran) y luego, al casarse, al marido y a los suegros, a los que debía cuidar y servir. Su otro papel importante era la crianza de los hijos, especialmente del varón, un objetivo fundamental, puesto que sería el que continuaría la línea genealógica masculina para mantener el culto a los antepasados. Se consideraba que cuando una hija contraía matrimonio dejaba de pertenecer a la familia paterna y pasaba a formar parte de la familia a la cual pertenecía su marido, por lo que todo el esfuerzo que los padres han gastado en su crianza ha sido tiempo perdido, ya que ellas no heredarán nada de la herencia reservada ante todo para el hijo mayor. Esto explica el abandono, la venta y asesinato de niñas recién nacidas, alentados ahora por la política del hijo único. Es verdad que el establecimiento de la República Popular de China en 1949 supuso verdaderos cambios para la mujer, que es hoy la mejor de toda la historia de China y ostensiblemente superior a la de todos los países de su misma área geográfica. Hay que reconocer que la industrialización, urbanización, mayor escolarización y mayor nivel de vida, y las influencias exteriores hacen que ya no sea posible volver totalmente atrás. Pero, a pesar de todo, muchos modelos confucianos se siguen manteniendo en la actualidad, especialmente en los pueblos y zonas rurales. Tenemos una sociedad en donde el paso de una revolución no ha eliminado definitivamente el rastro de la inercia confuciana ( “ jiù-de bú qù, xin-de bù lái “lo viejo no acaba de irse y lo nuevo no acaba de llegar”).

 

Muchos matrimonios deciden tener aquí el segundo o tercer hijo que la política del hijo único les impide en su país de origen, pues la idea de descendencia (sobre todo del hijo varón) y del culto a los antepasados sigue estando muy asentada en su mentalidad. Sus largos horarios de trabajo hacen que los hijos pequeños y adolescentes, nacidos en España o llegados aquí después de que el padre haya logrado previamente asentarse, pasen largo tiempo solos o ayudando a su familia, algo esto último que se considera natural y no entienden las críticas de los españoles ante el trabajo de estos menores. Los padres permiten que salgan y se relacionen con otros compañeros españoles, pero con la advertencia frecuente de que no les lleven a casa, pues temen dar una mala imagen por el desorden y hacinamiento . La ausencia de los progenitores y de los abuelos (que suelen estar en China) impide moldear el carácter, el pensamiento y las actitudes de estos muchachos, con lo que muchos valores tradicionales se están perdiendo. A ello hay que sumar los choques , malentendidos y contradicciones con el entorno y la cultura españolas, lo que se acentúa en el caso de parejas mixtas. Cuando estos niños, o ya no tan niños, vuelven a China, se producen auténticos problemas de adaptación.

 

Otra triste realidad permanece escondida: las penas en China a los padres infractores del hijo único han provocado la existencia de casi 250 millones de niños clandestinos, carentes de identidad y, por tanto, privados de cualquier derecho de asistencia pública, incapacitados para obtener un trabajo fijo, un permiso de conducir, la titularidad de un teléfono o un matrimonio legal. Arriesgando su vida, se van dispersando por el exterior, pero difícilmente podrán salir de esa espiral de degradación y explotación e insertarse en el amparo y seguridad del sistema .

 

La consolidación de la colectividad china en la última década ha venido acompañada de la fundación masiva de asociaciones voluntarias ( shètuán ) sin ánimo de lucro, que reúnen a los inmigrantes chinos según su profesión, lugar de origen, sexo, edad, ideología, religión, etc. La inmensa mayoría poseen carácter transnacional o “globalizador”: se reproducen en los distintos países, se reúnen con cierta frecuencia y reciben apoyos políticos y financieros de China. En esos encuentros sus líderes concretan sus negocios, consolidan sus relaciones sociales con otros líderes de ultramar y con representantes del gobierno venidos de China y, siguiendo la reactivación del espíritu nacionalista que afecta a la RPCh desde los años 80, insisten y presionan a los emigrantes sobre su deber de participar con donaciones e inversiones en la modernización y prosperidad de su pueblo natal y de la patria.

Actualmente existen 32 asociaciones, de las cuales sólo una se creó antes de 1990: la Asociación de Chinos en España (1984) ( Xibanyá huáqiáo huárén xiéhuì ) .

 

Podemos agruparlas en cuatro grandes clases [G. Nieto]:

 

•  Asociaciones de gastronomía y de intercambios comerciales e industriales (Asociación de Comerciantes Chinos en España (Xibanya huashang xiehui , Chinos de la Comunidad Valenciana, de Andalucía o Euskadi o asociaciones de paisanos ( tongxianghuì ) que reúnen inmigrantes de un mismo pueblo natal (asoc. de Wenzhou, Shanghai, Qingtian, Fujian, Beijing, Shandong, Rui´an…)

•  Asociaciones de carácter cultural :

Asociación de Cultura China en España, Comité de promoción de culturas chino-mediterráneas, Asociación de Mujeres Chinas ( que dirige el colegio chino de mayor alumnado de Madrid), Club Siempre Verde ( Cháng qing jûlèbù , de la 3ª edad).

•  Asociaciones con fines políticos : anexión de la “provincia rebelde” de Taiwán y persecución contra el movimiento Fâlún Gong ().

•  Asociaciones religiosas : budistas, taoístas y católicas.

 

En España las asociaciones chinas con mayor liderazgo y que, aunque con diferencias ideológicas, extienden al ámbito nacional su hegemonía son la Asociación de Chinos en España ( xibanyá huáqiáo huárén xiéhuì ) y la Organización General de Chinos ( huárén zônghuì).

Existe un vínculo entre todas las asociaciones, sobre todo a través de una élite de empresarios con alto poder económico y de relaciones sociales ( guanxi ) ; éstos pertenecen a distintas asociaciones, con lo que aumenta su influencia y control.

Las asociaciones chinas son el armazón de una estructura organizativa político-administrativa jerarquizada , que proporciona al colectivo una especie de autogobierno (sobre todo en las comunidades del Sudeste asiático y en Norteamérica, menos en Europa).

 

La mayor parte de la población china en España no pide ayuda a las asociaciones y apenas participa en ellas. La realidad muestra que éstas son más un vehículo del incremento de prestigio para sus líderes y miembros, que instrumentos de asistencia para los sectores más desfavorecidos de los inmigrantes. A pesar de ello, estas asociaciones se consideran a sí mismas como las legítimas defensoras de los derechos de los inmigrantes y reclaman el lugar de “instituciones mediadoras” para solucionar sus conflictos internos [G. Nieto].

 

Cuando el grupo se siente amenazado recurren a acciones corporativas , incluso con exigencias y presiones internas hacia sus propios compatriotas, dictando las conductas que deben seguir. Esto empezó a ser frecuente a partir de 1992, en que los medios de comunicación (prensa y televisión) prejuzgan y criminalizan al colectivo chino, acusándole de asesinatos, extorsiones, secuestros, actividades mafiosas, enterramientos misteriosos, comida en mal estado en los restaurantes, blanqueo de dinero y préstamos sospechosos… Podemos citar también la película La fuente amarilla (1998), la emisión del documental Wúmíng ( Sin nombre ) sobre la situación de las niñas huérfanas o abandonadas en los hospicios chinos, el reportaje de ABC en el 2002 sobre “Leyendas y vida real de la comunidad china”, el programa de Telemadrid con cámara oculta en junio de 2002, etc.

Las asociaciones chinas tuvieron enseguida una reacción autodefensiva y corporativa ante un entorno social que se perfila como hostil y poco hospitalario. Pero el debate interno sobre la “integración” se llevó a cabo sin vulnerar las fronteras del grupo, completamente en lengua china y se editó sólo en los periódicos chinos que se publican en España.

Su orgullo cultural les llevó a “cuidar la cara ” ( ài mianzi ) y a ejercer fuertes presiones sobre sus compatriotas para encauzar su comportamiento, cumplir con los protocolos sociales y mantener una imagen preciosista de todo el grupo . A ello se sumó una campaña política de las asociaciones chinas para “reparar la imagen dañada” del colectivo chino, con la emisión de contrarreportajes y participación en organismos regionales, foros, encuentros y aproximación a las administraciones españolas.

 

Otras acciones “ integradoras” por parte de las asociaciones chinas son :

Celebración de la Fiesta de la Primavera o del Año Nuevo Chino -con los típicos bailes del dragón y del león-, danzas, representaciones de artes marciales, exposiciones fotográficas, de libros, de caligrafía, pintura y escultura, degustaciones culinarias... También aprovechan los aniversarios de asociaciones, periódicos o acontecimientos políticos, a los que se invita a representantes oficiales (concejales del Ayuntamiento, profesionales de los servicios sociales, responsables de los servicios de documentación y extranjería de la Policía Nacional…) . De ello se saca una gran rentabilidad política y, a la vez, sirve para “legitimizar”, de alguna forma, a esas asociaciones, en detrimento de otras.

Que el grupo folclorice sus orígenes indica que no se ha asimilado y salvaguarda sus pautas “culturales” en el país receptor . Resulta, al menos llamativa, la excesiva tendencia a la culturalización y a resaltar la diferencia [G. Nieto].

 

¿La actitud de esas asociaciones, legitimadas a través de la subordinación a la “dirección única” proclamada desde la embajada, ayuda realmente a la obtención de nuevos recursos para que los inmigrantes se incorporen de manera más satisfactoria a la vida social, política y económica de España?

¿Son ésas las prioridades de la administración española?

 

La realidad nos dice que su trabajo y tiempo libre transcurren normalmente entre compatriotas y paisanos, por lo que incluso muchos de los líderes que llevan una o dos décadas en España desconocen el español, y que existe una escasísima demanda y concurrencia a las instituciones públicas (excepto la escolarización de niños y jóvenes y la gestión de asuntos jurídico-legales). Los padres chinos apenas tienen contacto con los profesores de primaria y secundaria, pocos acuden a la consulta de los centros sanitarios de la Seguridad Social, aunque posean su tarjeta; en los programas sociales que el Estado Español promueve para favorecer a los inmigrantes, los chinos son también los grandes ausentes . Con frecuencia se oye decir que por sus características culturales el colectivo cuenta con unas sólidas bases de apoyo y cuidado intragrupal. Se repite hasta la saciedad que la solidaridad familiar y la ayuda mutua es una característica del pueblo chino, lo que explica que nunca se haya visto ni se verá a chinos “viviendo bajo un puente”. Una vez más, su orgullo o cuidado de la “cara” ( miànzi ), actitud típica en las relaciones jerarquizadas entre individuos, instituciones e incluso Estados, se impone como mecanismo de presentación de una imagen social adecuada. Es sobradamente conocido que la solidaridad familiar tanto planifica como sostiene los proyectos de los inmigrantes chinos, pero la ayuda en el exterior ni se mide ni se provee en términos abstractos entre compatriotas. Tal apoyo emana de la existencia previa de redes de amistad o paisanazgo , que no todos los inmigrantes chinos tienen ni comparten por igual. Es un hecho constatable que la familia no es sinónimo de desinterés financiero , en la medida en que la solidaridad actúa bajo criterios monetarios y la posición social del solicitante (no olvidemos que los favores se deben pagar con su devolución, y no con un simple “gracias”). Además, contiene también en numerosos casos situaciones de violencia, aislamiento y explotación entre compatriotas [G. Nieto].

El predominio de estas imágenes esencialistas enmascara las verdaderas necesidades de los inmigrantes chinos, al promover, desde distintos ámbitos, que este colectivo no requiere nada, que sus necesidades están cubiertas y que no requiere asistencia institucional. Por eso se debería tener cuidado a la hora de interpretar los datos: el que los chinos no acudan a ella no implica la carencia de dificultades.

 

Además, podríamos preguntarnos si es real y efectiva la representatividad social y política del movimiento asociativo chino : ¿sus actuaciones se traducen en la mejora de las condiciones de vida de los inmigrantes chinos y en el suministro de los recursos necesarios para su integración social ? ¿Es verdad que estas asociaciones (no olvidemos que las de mayor visibilidad e influencia en las administraciones oficiales españolas son las apoyadas por la embajada china y siguen una línea prooficialista) revierten toda la información que manejan hacia su colectivo y promueven así su integración social?

La evidente contradicción entre lo que las autoridades y la opinión pública españolas esperan y presuponen debería hacernos reflexionar.

Las expectativas, lealtades, obligaciones y compromisos hacia la Madre Patria o pueblo natal, que promueve el Gobierno de la RPCh. y que se canalizan y hacen efectivos a través de las distintas asociaciones, choca y en ocasiones va en detrimento de las necesidades y compromisos que se tienen con el país de destino [G. Nieto], España en este caso.

Y llegados a este punto, quiero plantear la sugerencia que me ha hecho D. Li Wang-Tang, tras 20 años de estancia en España: sería conveniente, como ya se viene haciendo desde hace mucho tiempo en EEUU y en Canadá, que los ayuntamientos u organismos oportunos seleccionaran a chinos de segunda o tercera generación –que ya conocen el idioma español y además pueden comprender mejor ambas culturas- y a españoles con cierto conocimiento de lengua china [en el CSIM de la Universidad Complutense, en la UAM y en la Escuela Oficial de Idiomas hace ya muchos años que se imparten clases de este idioma] para, conjuntamente, llevar a cabo un programa de contacto, información y ayuda para los trámites burocráticos necesarios en la solicitudes (puesto que la mayoría desconoce el español). Se trataría de ir directamente a las tiendas, empresas y lugares de encuentro de la colectividad china, ganarse su confianza (dado que la primera reacción de los ilegales es esconderse por temor a la policía) y darles la información, direcciones y teléfonos de contacto. Y otro aspecto fundamental: ejercer un control exterior y objetivo sobre esos chinos para evitar que vuelvan a reproducir conductas de personalización y favoristismo, pues la fuerte personalización del ámbito social, político, institucional y económico es una característica de la cultura china, tanto en la antigüedad como hoy en día.

 

Para terminar, podemos decir que, mientras que en Europa Occidental se está produciendo una crisis del Estado” como forma cultural, en la República Popular China el Estado mantiene un proyecto de revitalización nacionalista que espera devolver a China un lugar destacado en la esfera internacional , ligado a su potencial económico y cultural [M. Oriol]. Proyecto que se extiende no sólo a los ciudadanos chinos del interior, sino también del exterior y en el que gran parte de nuestros inmigrantes chinos en España se ven inmersos o afectados.

 

 

 

 

 

 

BILIOGRAFÍA

 

( Los anuarios, artículos de revistas y periódicos que menciono los he utilizado para mi exposición, pero otros títulos los añado porque considero que aportan una visión detallada, realista y actualizada sobre la sociedad, política y economía chinas. Por ello, resultará de gran utilidad para comprender no sólo la cultura china en su conjunto, sino también al colectivo de inmigrantes chinos que reside en España. Ése será el primer paso para poder diseñar políticas y programas sociales que favorezcan de verdad su integración ).

 

 

- ANUARIO ESTADÍSTICO DE EXTRANJERÍA 2001: Comisión Interministerial de Extranjería, Ministerio del Interior, Madrid 2002.

 

- ANUARIO DE MIGRACIONES 2002, Dirección General de Ordenación de las Migraciones, Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, Madrid 2002.

 

- ARIAS , Enrique: “Si Mao levantara la cabeza”, EL PERIÓDICO DE CATALUÑA, 22 de febrero de 2005.

 

- CHENG, Anne: HISTORIA DEL PENSAMIENTO CHINO, Biblioteca de China Contemporánea, Ediciones Bellaterra, Barcelona 2002.

 

- FANJUL, Enrique: “China, hacia el Gran Salto Adelante de la Reforma”, REVISTA DE OCCIDENTE, nº 253, Fundación Ortega y Gasset, Madrid 2002.

 

- JASCHOK, Maria y MIERS, Suzanne (eds.) : MUJERES Y PATRIARCADO CHINO.- SUMISIÓN, SERVIDUMBRE Y ESCAPE, Biblioteca de China Contemporánea, Ediciones Bellaterra, Barcelona 1998.

 

- NIETO, Gladis: “La inmigración china en España. Definiciones y actuaciones sobre integración social”, revista CIDOB D´AFERS INTERNACIONALS, nº 63. Pp.167-189.

 

- ORIOL, Michel: “La crise de l´ État come forme culturelle », PEUPLES MEDITERRANÉENS, nº 24, 1983. Pp. 3-12.

 

- SOLÉ, Carlota: “El concepto de integración desde la sociología de las migraciones”, MIGRACIONES nº 12, diciembre de 2002. Pp. 9-41.

 

- FISAC, Taciana y TSANG, Steve (eds.): CHINA EN TRANSICIÓN, Biblioteca de China Contemporánea, Ediciones Bellaterra, Barcelona 2002.

 

- VILLAR, Miguel: “¿Por qué triunfan los chinos en España?, CAPITAL, marzo 2004. Pp. 70-75

 

- PERIÓDICOS CHINOS PUBLICADOS EN ESPAÑA:

 

 

 

 

 

 

Dra. Dª Consuelo Marco Martínez