El Club de los Lectores ViVos

DON

JUAN

TENORIO

Don Juan Tenorio es la obra de teatro más popular de José Zorrilla que todos los años se representa en los teatros españoles en el mes de Noviembre, coincidiendo con el Día de los Difuntos.

Don Juan es el personaje estelar de la obra.  Si tuviéramos  que definir al protagonista de la obra  con el lenguaje del siglo XXI diríamos que Don Juan  es un “cromo” de hombre. Este arquetipo de caballero español del siglo XVI, es camorrista, peleón, chulo y, con las mujeres,  machista, machista. El Tenorio es un “caballero” apuesto y cortesano, que encubre sus  fechorías con refinada elegancia, es un  hombre que se enfrenta a todo el mundo,  a la muerte y al amor, a la castidad y a la pasión. Atrevido con las mujeres,  bravucón  con los hombres, osa desafiar a Dios y a los muertos. No respeta a nada ni a nadie. Bueno sí, solo respeta el Honor, (palabra que no se le cae de la boca), pero claro, “su” honor, porque el honor de los demás le importa un pito y lo pisotea continuamente.

                        La historia comienza con nuestro personaje, que es más peligroso que  una caja de  bombas, escribiendo afanosamente la lista de sus fechorías en la Hostería de Buttarelli, con el fin de ganar una  apuesta que  un año antes hizo a Don Luis Mejías, otro fulano buscapleitos y  camorrista, aunque no tanto como nuestro  protagonista.

El caso es que estos dos chuletas de la muerte se apostaron lo siguiente: quién  de los dos, en el plazo de un año, haría más fechorías, esto es, quién en mas peleas se metería y a cuántos prójimos matarían y, además, a cuantas damas engañarían, amarían y deshonrarían. (Este ripio que me ha salido es para prepararos: que la obra va en verso). Ahí va eso:  

(Primera Parte, Acto Primero, escena XII).

Así que ya veis, no solo le gana la apuesta a Don Luis Mejías sino que además quiere quitarle la novia  con la que este  se va a casar  y,  para ser más chulo que nadie, tiene pensado a una monja enamorarse.  Este Don Juan es un truhán, ¡no tiene hartura este canalla de criatura!

        A lo largo de las siguientes escenas de la obra,  Don Juan consigue engañar con mentiras y sobornos a la prometida de Don Luis  y del mismo modo, con su labia en verso, su porte de galán y sus tretas de rufián, se dispone a conquistar a la novicia Doña Inés de Ulloa.  Con mentiras y  trolas logra sacar a Doña Inés del convento  para  conquistarla, ganar la apuesta y añadir un “mérito” más a su  larga lista de aventuras. Pero sucede algo inesperado y  no previsto: el amor, el amor  verdadero con su fuerza transformadora, aparece en el camino de Don Juan. Cuando Don Juan conoce a Doña Inés, se enamora de ella de la cabeza a los pies. Por ella promete cambiar, volverse santo y cabal, transformarse en otro hombre al que ella pueda amar.  Escuchemos la escena donde Don Juan declara su amor a Doña Inés. 

(Primera Parte, Acto cuarto, escena III).

        El amor es poderoso pero el destino del Tenorio es fatal. Don Juan no puede escapar de sus pecados. Después de esta apasionada escena que hemos escuchado, aparece Don Luis Mejías muy ...enojado  dispuesto a  limpiar su honor porque el Tenorio le ha quitado a la mujer que quería y con la que se iba a casar al otro día. Pero sabed que el honor no se limpia  con detergente, sino espada en mano y combatiendo, así que el Mejías pretende rajar a Don Juan. Y si la cosa no está bastante complicada con esta trifulca , a nuestro héroe se le amontonan los problemas, mejor dicho, las peleas (y es que se lo estaba buscando).   Aparece en escena el padre de Doña Inés , Don Gonzalo de Ulloa, comendador de  Calatrava, que se ha enterado que Don Juan ha robado del convento a su hija y sabedor de las hazañas de Don Juan, no esta dispuesto a consentir ni un instante el amor de la pareja. Don Juan jura y perjura que por el amor de Inés cambiará su vida y que andará con ella sólo por el camino del bien. Don Gonzalo no cede y nuestro Don Juan, sin pensárselo dos veces, le arrea un pistoletazo. Uno quitado de en medio y un problema menos. Y ya puesto a la faena,  despacha de una estocada a Don Luis Mejías que por allí se escondía buscando lavar su honor.

         Al momento, los alguaciles llegan buscando al autor de los  dos asesinatos y Don Juan, que se las sabe todas, sale huyendo de Sevilla corriendo que se las pilla.

        Cinco años después de aquel  fatal día, regresa a su casa Don Juan y en su mansión y hacienda solo encuentra un enorme cementerio donde su padre enterró a todos los que el Tenorio  mató. Allí  solo hay tumbas, sepulcros y estatuas ya que la herencia de Don Juan su padre se la gastó en construir este  santo lugar. Pero Don Juan se ríe del lugar, de los difuntos, de Dios y haciendo gala de su valor, invita a cenar al espíritu del Comendador. Y le sale cara la chulería porque el espíritu aparece y ya le advierte que al otro día moriría y que hay otra vida después de la muerte y, como a Don Juan  nadie lo salva, lo más seguro es que en el Infierno arda.  Pero tiene suerte el muy  ladrón, también se le aparece en espíritu su amor: Doña Inés, que le viene a contar que si se arrepiente de sus pecados en un acto de contrición, podrá ser perdonado por Dios y del infierno, por amor, tal vez se pueda escapar. Así que al final, está rodeado de espectros y fantasmas, con el espíritu del Comendador que se lo quieren llevar al infierno  y la sombra de Doña Inés, con la fuerza del amor, que  lo quiere salvar. Escuchemos atentamente la  apoteosis final  de este  drama de Don Juan.

(Segunta parte, Acto Tercero, Escenas II, III y última).