Maravillosa así mismo esa cabeza de niño -"Retrato de Hernán"- con una lágrima de bronce -¡transparente!- que parece sobrehumana… Nunca había contemplado algo igual. Terracotas, bronces y óleos fundidos en una sola exposición, más idéntica la sensibilidad y el lenguaje. Ocurriría seguramente lo mismo con cualquier otra técnica o manifestación artística que López-Arza se propusiera ofrecernos.




Pepe Romagosa


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NOTAS BIBLIOGRÁFICAS