A veces, la talla se hará intimista y silenciosa; otras, vivaz y sugerente. Y, en todas ellas, vibra la energía, que López-Arza ha distribuido hábilmente mediante un detenido y diversificado estudio de fuerzas. No faltan los cuerpos mórbidos, sensuales, enérgicos, insinuantes y elásticos, cuyo elegante manierismo nos impone, con facilidad, la pronta circunvalación de la obra, que no sobresale por su preciosismo exquisito, sino por el aliento que se ha inyectado en ella.




Manuel Vaz-Romero


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NOTAS BIBLIOGRÁFICAS