La lírica
popular
Llamamos
así a una
variada tradición de canciones que eran cantadas por la
población humilde, predominantemente rural, durante el
trabajo y
en las fiestas. A menudo eran canciones de baile. Muchas de ellas se
pusieron por escrito tardíamente, desde fines del siglo XV.
Es
por ello que uno de sus principales problemas consiste en averiguar
hasta qué punto lo conservado refleja lo que realmente
cantó el pueblo y hasta dónde intervienieron los
poetas
cultos al transmitirlo.
Aunque en cada zona de la península esta poesía
de tema
amoroso presenta sus particularidades, todas ellas comparten las
siguientes
características:
Contenido: la enamorada se lamenta por
la pérdida, ausencia o tardanza del amado.
- Confidente: la muchacha
expresa sus
lamentos de amor a algo o a alguien: la madre, la hermana, la amiga,
las olas del mar, las flores del campo, etc.
- Motivos comunes: Suelen
aparecen
situaciones o motivos relacionados con el amor o el encuentro amoroso:
el río y las fiestas, como lugar o momento para el encuentro
amoroso; la cinta, como símbolo de virginidad, etc.
- Estructura
métrica: Las
canciones se suelen adaptar a la estructura paralelística.
Ésta consiste en la repetición de los versos,
cambiando
sólo la palabra de la rima.
Las jarchas
La
lírica española es la más antigua de
la Europa
románica, desde que Samuel Stern descubriera las jarchas
(1948)
en moaxajas hebreas. Las jarchas eran el cierre de las moaxajas y
solían escribirse en dialecto mozárabe -romance-
aunque
con caracteres árabes o en árabe dialectal.
Son
composiciones de dos a cuatro versos, generalmente en boca de mujeres
que llaman a sus amantes, o confían su pena amorosa a la
madre o
hermanas. Otras veces, son elogios al mecenas del poeta.
Su
parecido con las cantigas de amigo disminuye por el desenfado con que
las jarchas incluyen alusiones eróticas.
Las cantigas
galaico-portuguesa
Se desarrolló al Noroeste de la península, en el
territorio que hoy es Galicia y Norte de Portugal.
Se conservan en el Cancionero de Ajuda, de finales del siglo XIII, y en
el Colocci-Brancuti (o de la Biblioteca Nacional de Lisboa)
y en el de la Biblioteca Vaticana.
El prólogo del Cancionero Colocci-Brancuti establece cuatro
tipos de cantiga: de amigo, de amor, de escarnio y de maldecir.
Las cantigas de amigo presentan rasgos comunes con las jarchas: son
canciones de mujer que añora a su amante. Destacan las
composiciones de romerías o mayos y las que tratan del mar.
Los villancicos
La lírica castellana vive en un estado latente, al menos,
hasta
mediados del siglo XIV.
A partir del siglo XV es más frecuente registrar estribillos
o
villancicos castellanos. Éstos han llegado hasta nosotros
porque
fueron incluidos en los grandes Cancioneros de los siglos XV y XVI.
El amor y la naturaleza, con sus muchas variaciones, son los temas
más frecuentes de estas canciones castellanas.
Aparecen como cantares de dos a cuatro versos, que oscilan entre cuatro
y diez sílabas, con predominio de hexasílabos,
heptasílabos y octosílabos.
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La
épica.
Los cantares de gesta
Entendemos por cantares de gesta una serie de obras en verso que
cuentan las hazañas de un héroe nacional.
La poesía épica se encuadra dentro del mester de
juglaría, esto es, la escuela poética propia de
los
juglares. Los cantares de gesta eran recitados de memoria por los
juglares que actuaban en las plaza de los pueblos y ciudades, en los
castillos o en las estancias de la corte, a cambio de un pago por sus
servicios. Sabían danzar, tocar instrumentos, recitar y
realizar
ejercicios acrobáticos y circenses.
Los cantares de gesta surgieron entre los siglos XII y XIII. Se han
conservado muy pocos debido a que su transmisión era oral y
no
escrita. Además del
El
Poema
de Mío
Cid,
que se conserva
casi completo, nos han llegado fragmentos del
Cantar de Roncesvalles
y
del
Cantar
de las Mocedades de Rodrigo.
De otros cantares de gesta nos
han llegado noticia a través de crónicas
históricas que los utilizaron como fuente.
Características de los cantares de gesta de nuestra
literatura
son:
- Su carácter
anónimo,
pues el autor no los firmó;
- Su gran vitalidad, pues sus
temas
pervivieron en la literatura posterior (romancero, comedia nacional,
drama neoclásico, romántico y moderno, en la
lírica, en la novela, etc.);
- Su realismo, pues se
compusieron en
fechas cercanas a los hechos que cuentan y apenas aparecen elementos
fantásticos.
El
Poema de Mío Cid
Es la obra española más importante (y
única completa)
de este género. Se
conserva en un manuscrito del siglo XIV que parece reproducir otro de
1207, copiado por Per Abbat.
Se divide en
tres cantares:
- El primer cantar trata el
destierro del Cid por Alfonso VI, a causa de
ciertas intrigas cortesanas. Martín Antolínez
logra de
dos judíos un préstamo de seiscientos marcos para
el Cid,
para sus fieles y para mantener a su mujer e hijas en el monasterio de
San Pedro de Cardeña. El Campeador conquista
Castejón y
Alcocer, poblaciones que devuelve a los moros a cambio de un rescate.
Cierra el cantar un enfrentamiento con el conde de Barcelona.
- El segundo cantar se inicia
con el asedio y conquista de Valencia.
Álvar Fáñez lleva presentes al rey y
le pide que
consienta a doña Ximena y a sus hijas salir del monasterio
para
instalarse en Valencia. El rey Alfonso propone casar las hijas del Cid
con Fernán y Diego, infantes de Carrión, a lo que
éste accede. Se celebran vistas a orillas del Tajo y bodas
con
sus fiestas en Valencia.
- El cantar tercero se abre
con el episodio del león, de
carácter novelesco: mientras duerme el Cid, escapa de la red
su
león, causando el pánico entre los infantes de
Carrión, que, tras confirmar su cobardía en la
batalla
contra el rey Búcar de Marruecos, deciden volver con sus
mujeres
a sus tierras palentinas. En el robledal de Corpes las golpean y
abandonan, por considerarlas impropias de su condición
social.
El Cid recuerda al rey que, siendo él quien las
casó, es
suya la afrenta. Alfonso convoca Cortes en Toledo, donde el Cid recobra
sus haberes y deja que Pero Bermúdez, Martín
Antolínez y Muño Gustioz derroten,
respectivamente, a los
infantes Fernán y Diego y a su hermano, Asur
González.
Sus hijas recuperan la honra casándose con los infantes de
Navarra y Aragón.
Es posible que se utilizase para una representación casi
dramática, recitada, cantada o salmodiada por los juglares.
No
es imposible que cada uno de los cantares indique una sesión
de
lectura. Aunque parece defender las aspiraciones de ciertos nobles
frente al poder del rey, se admite que iba dirigido a un amplio sector
social, que abarcaba desde la nobleza al pueblo más humilde.
Los versos oscilan entre las tres y las once sílabas, con
claro
predominio de heptasílabos, octosílabos y
hexasílabos, y se organizan en series: tiradas de un
número indefinido de versos asonantes entre sí.
Aparecen sistemáticamente a lo largo del poema
fórmulas
-grupos de palabras que se repiten con ligeras variaciones-. Esto
apunta al carácter oral en la transmisión de la
obra, ya
que facilitaría la improvisación y la
memorización
de versos. De entre estas fórmulas destacan la
omisión de
verbos de decir -dijo, preguntó, respondió...- y
los
epítetos, adjetivos generalmente aplicados a personas o
lugares
caracterizados positivamente.
En cuanto al personaje protagonista hay que destacar su conducta
ejemplar. Se nos presenta como un hombre de conducta intachable: es
valiente, astuto, prudente, amoroso padre de familia, con gran
conciencia de su honra y un fuerte sentimiento religioso.
El romancero
Es un conjunto de poemas -romances- que presentan
características muy distintas. Coinciden en la forma: un
número indefinido de octosílabos, versos de ocho
sílabas, de rima asonante en los versos pares.
Los más antiguos, que son los que consideramos
aquí
básicamente, son anónimos y forman lo que
llamamos
Romancero Viejo.
Aunque la época en que se recoge la inmensa
mayoría de
los romances es el siglo XVI, las primeras muestras serían
del
siglo XIV, si no anteriores. Los músicos
españoles del
Renacimiento utilizaron algunos como texto para sus composiciones.
Su temática y naturaleza son muy variadas. Un grupo
importante
-acaso el más antiguo- pertenece al género
épico y
podría derivar de cantares de gesta fragmentados y hoy
perdidos
en su casi totalidad. Otra parte considerable la forman romances
líricos de personajes o situaciones muy diversas.
Por su estructura, el romance puede ser:
- Romance-cuento: relata una
historia completa de principio a fin.
- Romance-escena: se concentra
en un momento concreto de la
acción.
El siglo XVII admiró el caudal de romances recuperado de
épocas anteriores y no dudó en imitarlo y
revitalizarlo.
Autores como Lope de Vega, Góngora o Quevedo escribieron
romances al modo de los antiguos, formando lo que hoy consideramos el
Romancero nuevo.
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TEXTOS
Lírica popular
I
Tanto amare, tanto amare,
habib, tanto amare!
Enfermaron olios midios
e dolen tan male.
(¡Tanto amar, tanto amar
amado, tanto amar!
Enfermaron mis ojos bellos,
y duelen tanto.)
II
Lindos ojos habéis, señora,
de los que se usaban agora.
Vos tenéis los ojos bellos
y tenéis lindos cabellos,
que matáis, en sólo vellos.
A quien de vos se namora.
Lindos ojos habéis, señora,
de los que se usaban agora.
Poema
de Mío Cid
(Tras la conquista de
Valencia, el Cid envía presentes al rey
Alfonso y le pide permiso para tener con él a su familia.)
Grado a Dios, Minaya, e a Santa María madre,
con más pocos ixiemos de la casa de Bivar,
agora avemos riqueza, más avremos adelant.
Si a vós ploguiere, Minaya, e non vos caya en pesar,
enbiarvos quiero a Castiella, do avemos heredades,
al rey Alfonso, mio señor natural,
d'estas mis ganançias que avemos fechas acá,
darle quiero çiento cavallos e vós
ídgelos levar.
Desí por mí besalde la mano e firme ge lo rogad
por mi mugier e mis fijas, si fuere su merçed,
quem' las dexe sacar.
Romancero
viejo
Romance
de Lanzarote
Nunca fuera
caballero
de damas tan bien servido
como fuera Lanzarote
cuando de Bretaña vino,
que dueñas curaban de él, 5
doncellas del su rocino.
Esa dueña Quintañona,
ésa le escanciaba el vino,
la linda reina Ginebra
se lo acostaba consigo; 10
y estando al mejor sabor,
que sueño no había dormido,
la reina toda turbada
un pleito ha conmovido:
-Lanzarote, Lanzarote, 15
si antes hubieras venido,
no hablara el orgulloso
las palabras que había dicho,
que a pesar de vos, señor,
se acostaría conmigo. 20
Ya se arma Lanzarote
de gran pesar conmovido,
despídese de su amiga,
pregunta por el camino.
Topó con el orgulloso 25
debajo de un verde pino,
combátense de las lanzas,
a las hachas han venido.
Ya desmaya el orgulloso,
ya cae en tierra tendido. 30
Cortárale la cabeza,
sin hacer ningún partido;
vuélvese para su amiga
donde fue bien recibido.
Romance
de la gentil dama y el rústico pastor
Estase la gentil dama
paseando en su
vergel,
los pies tenía descalzos,
que era maravilla ver;
desde lejos me llamara, 5
no le quise responder.
Respondile con gran saña:
-¿Qué mandáis, gentil mujer?
Con una voz amorosa
comenzó de responder: 10
-Ven acá, el pastorcico,
si quieres tomar placer;
siesta es del mediodía,
que ya es hora de comer,
si querrás tomar posada 15
todo es a tu placer.
-Que no era tiempo, señora,
que me haya de detener,
que tengo mujer y hijos,
y casa de mantener, 20
y mi ganado en la sierra,
que se me iba a perder,
y aquellos que me lo guardan
no tenían qué comer.
-Vete con Dios, pastorcillo, 25
no te sabes entender,
hermosuras de mi cuerpo
yo te las hiciera ver:
delgadica en la cintura,
blanca soy como el papel, 30
la color tengo mezclada
como rosa en el rosel,
el cuello tengo de garza,
los ojos de un
esparver,
las teticas agudicas, 35
que el
brial
quieren romper,
pues lo que tengo encubierto
maravilla es de lo ver.
-Ni aunque más tengáis,
señora,
no me puedo detener.