El léxico
de una lengua es el conjunto de palabras que una comunidad de hablantes
comparte para identificar o referirse a los elementos de la realidad.
El léxico es fruto de un acuerdo colectivo de los
hablantes de una misma comunidad lingüística.
En la sinonimia o semejanza de significados se pueden
distinguir dos grados: la sinonimia total y la sinonimia parcial.
La norma, el lenguaje
culto y el lenguaje vulgar.
Lengua
estándar y norma.
Por lo general, una de las variedades de la lengua se considera
más prestigiosa que las demás y acaba imponiéndose
en el uso culto. A esa variedad la llamamos lengua estándar.
La lengua funciona como un modelo para toda la comunidad y en ese
sentido sirve como referencia a todos los hablantes. Es, además,
una fuente primordial para fijar la norma, es decir, el conjunto de
usos lingüísticos que se consideran correctos.
Características
de la norma.
- Ayuda a frenar la disgregación de la lengua, al determinar
lo que es correcto e incorrecto.
- No existe una norma única para cada lengua. Normalmente
existe una subnorma para cada variedad dialectal.
- No es inmutable. Así, por ejemplo, algunos términos
que antes no aceptaba la norma española, se han generalizado y
han pasado a la lengua estándar.
- En la lengua hablada es frecuente que los hablantes nos desviemos
de la norma. Sin embargo, en la lengua escrita debe predominar el uso
de la lengua estándar.
Lenguaje culto.
Lenguaje culto es la modalidad lingüística que utiliza de
manera perfecta la morfosintaxis y el léxico de una lengua. Se
manifiesta más claramente en la escritura y se encuentra, sobre
todo, en textos literarios y científico-técnicos. Es el
mejor para expresar pensamientos complejos y transmitir conocimientos.
Funciona como modelo de corrección para los demás niveles
y garantiza la unidad del idioma.
Características:
- Precisión y rigor en el uso de las normas
fonéticas, sintácticas y gramaticales.
- Discurso fluido y continuo.
- Riqueza léxica para emplear el término preciso en
cada situación comunicativa.
- Claridad y rigor en la exposición de las ideas.
- Evita los vulgarismos.
Lenguaje vulgar.
El lenguaje vulgar viene determinado por la deficiente formación
lingüística de los hablantes, ya que el desconocimiento de
la norma origina múltiples incorrecciones, llamadas vulgarismos,
que afectan a todos los planos del lenguaje (pronunciación,
ortografía, vocabulario y sintaxis). Algunos de los más
frecuentes son:
- Confusión ("abuja"), adición ("amoto") o
pérdida de vocales ("delgazar"), consonantes ("diputao"), y
sílabas ("paralís")
- Cambios de acentuación ("périto").
- Alteraciones verbales: "habemos", "dijon", "vinistes".
- Confusión en el orden de los pronombres personales ("me +
se" por "se + me").
- Abuso de muletillas y palabras comodín.
- Abuso de palabras malsonantes.
- Pobreza en la exposición de las ideas.
Extractado de
Kalipedia y
Proyecto Cíceros.
La
diversidad lingüística de
España.
España es, como otros muchos Estados, un país en
el que conviven varias lenguas: en todo el territorio se habla
castellano; y en amplias zonas del norte y el este peninsular se habla,
además, otra lengua. Esta diversidad
lingüística, que se ve reconocida y amparada por la
Constitución y por los Estatutos de Autonomía de
Galicia, País Vasco, Comunidad Foral de Navarra,
Cataluña, islas Baleares y Comunidad Valenciana, se
manifiesta de hecho en la existencia, junto al castellano, de tres
Lenguas
co-oficiales.
Éstas se caracterizan bien porque ya existían
antes de la invasión de España por los romanos
(euskera), bien porque -como el castellano- derivan directamente del
latín (gallego y catalán).
El vasco, llamado también euskara,
euskera o vascuence, se
habla en el País Vasco, en la zona noroccidental de Navarra
y en el suroeste de Francia. El número de hablantes del
vasco ronda los seiscientos cincuenta mil, bilingües en su
práctica totalidad.
El vasco es la única de las lenguas prerromanas que
sobrevivió al empuje del latín. Durante siglos,
la lengua vasca ha estado confinada a un uso rural y familiar. La
fragmentación en múltiples variedades o
dialectos, el uso fundamentalmente coloquial y la carencia de una norma
común han impedido durante mucho tiempo el asentamiento de
la lengua vasca como medio de comunicación y de cultura.
Esta situación empezó a cambiar en los
años sesenta del pasado siglo, con el establecimiento del
euskara
batua («vasco unificado») como variedad
normativa, base de la enseñanza y del uso formal de la
lengua.
El gallego se habla en Galicia y en algunas zonas
limítrofes
de León, Zamora, Asturias y el norte de Portugal. Se calcula
que actualmente hablan la lengua gallega unos dos millones y medio de
personas, que son en su mayoría bilingües.
Aunque en la Edad Media el gallego se consideraba lengua especialmente
apta para la poesía, pronto se abandonó
como lengua literaria y quedó restringido a usos familiares
y rurales.
Fue en la segunda mitad del siglo XIX cuando se produjo una
reivindicación del uso del gallego como lengua de cultura,
con figuras como Rosalía de Castro y Manuel Curros
Enríquez, principales representantes del movimiento
denominado Rexurdimento. En la actualidad, el gallego se halla asentado
en la Administración pública, los medios de
comunicación y la enseñanza. En 1983 se
promulgó la Lei de Normalización
Lingüística, que promueve su uso en todos esos
ámbitos.
El catalán se habla hoy en
Cataluña, la Comunidad
Valenciana (donde se denomina valenciano o lengua valenciana
de forma oficial), las islas Baleares, una franja al este de
Aragón, algunas zonas del sureste de Francia, el Principado
de Andorra y la ciudad de Alguer, en Cerdeña. Cuenta en la
actualidad con unos siete millones de hablantes, casi todos ellos
bilingües.
Durante la Edad Media se produjo tanto en Cataluña como en
Valencia una brillante literatura en lengua catalana. Pero en el siglo
XV comenzó una época de decadencia para el
catalán literario, que fue quedando relegado a
ámbitos familiares o locales, mientras el castellano se
convertía en la lengua de uso en situaciones formales.
En el siglo XIX surgió con fuerza un movimiento de defensa
de la lengua y la cultura catalanas, la Renaixença, que dio
inicio a una nueva etapa de florecimiento literario que se mantiene en
la actualidad.
Extracto de
Las lenguas de España (
Kalipedia).
Dialectos
del castellano.
Los dialectos son variedades de una lengua que no han alcanzado un
grado suficiente de diferenciación con respecto a la lengua
de la que proceden.
En España se puede distinguir dos grandes zonas dialectales:
- La septentrional: navarro-aragonés y
astur-leonés.
- La meridional: extremeño, murciano, canario y
andaluz.
La modalidad lingüística andaluza.
Rasgos fonético-fonológicos:
- Seseo y ceceo.
- Yeísmo o fusión de "ll" y "y" en uno
solo,
realizado fonéticamente como "y"; es decir, que pronunciamos
igual la "ll" y la "y".
- Aspiración de diversas consonantes (las
más
comunes son la de la –s [final] y la de la h- [inicial]
procedente de la f- inicial latina).
- Pérdida de consonantes finales, normalmente
la
–d, -l y –r.
- No
diferenciación entre r y l cuando se encuentran ante
consonante.
- Relajación y pérdida de consonantes
intervocálicas, la más frecuente la de la
–d en las terminaciones –ado, -edo e
–ido.
- Reducción y asimilación de
consonantes
interiores agrupadas, como en gn-, zn-, ct-, que se resuelven mediante
una asimilación de
de la primera a la segunda consonante; es decir que, por ejemplo, en
lugar de "ignorar" pronunciamos "innorar".
Rasgos morfológicos:
- Presencia enfática del pronombre personal de
primera
persona yo.
- Uso de ustedes en vez de vosotros tanto para el tuteo como
para el tratamiento de cortesía.
- Sustitución de la forma átona os por
se. Ej:
¿Ya se vais?
Rasgos léxicos:
Se denomina como léxico andaluz el conjunto de elementos
léxicos de la lengua española que se utilizan en
la modalidad andaluza
con especial frecuencia y significado o de manera exclusiva. Destacan
las creaciones locales del habla popular: búcaro
“botijo”, zarcillos
“pendientes”, etc.
Vulgarismos:
- Confusión, pérdida o
adición de
vocales, diptongos o consonantes. Ej: amoto,agüelo, veintiuno.
- Cambio de posición de fonemas. Ej: cocreta (en
vez de croqueta), Grabiel (en vez de Gabriel).
- -Reducciones de palabras, como mu por
“muy” o pa
por “para”.
Extracto de
El andaluz, de
Amparo Torres Panchón.
Puedes ampliar información sobre
La diversidad
lingüística de España en el
Proyecto Cíceros.