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Un fraterno desenlace
tiene que venir
a borrar esta pesadilla
que está soñando el mundo.
Cercano está el momento
de abrir la melodía,
la divina sustancia engendradora
del vino que no cesa.
Cercana la paloma, esférico candor
de ilusión voladora,
ala de los sueños temblando en cada piel.
Útil de esperanzas, imán del tiempo
para la sonrisa subterránea
de los hombres que lloran
y caen y algunas veces mueren,
heridos por el rayo veloz de la injusticia,
cercadora de espinas, ladrona de palomas
tejedora de espacios de blindado metal,
paridora de balas de silencios letales,
sembradora de rosas de violáceo destino
El amor y la vida han perdido el compás
en esta melodía brutal,
choque de trenes en la noche áspera,
herida por el llanto de los niños moribundos,
niños que sólo aprenden a morirse
viendo la muerte jugar en su presencia.
Pero yo presiento, hermano, un tren cargado
de noticias de paz y flores de alegría,
un instante supremo,
la felicidad sacudida del tímpano remoto
que perdió su promesa en la flor del Edén.
No puede estar muy lejos,
hermano, yo lo creo, esa flecha de fe
que se instale en el pecho de los hombre honrados
y acometa con gozo las miradas perdidas
y la voz temblorosa y la humilde cerviz
y haya un poso de bien en cada huella humana.. |