Los narradores

Hablaremos aquí de los tipos de narrador según su nivel de conocimiento de la historia del relato. El mismo Valle-Inclán afirmó que "todos los relatos están limitados por la posición geométrica del narrador". Como un espectador en el teatro, un narrador no conoce de primera mano lo que ocurre detrás de las columnas que le impiden la visión. Veamos que clases de butacas se venden en las taquillas para narradores.

Primera persona. Como es lógico, el contar la historia en primera persona (yo) implica que no será verosímil que el narrador conozca los pensamientos de los demás personajes. Podrá suponerlos, deducirlos de sus acciones o se los podrán contar, pero no los conocerá directamente y por tanto no podrá transcribirlos. Tradicionalmente se suele dividir a los narradores en primera persona según sean protagonistas de la historia (estilo autobiografía) o meros testigos. en este último caso el cuerpo de la narración suele hacerse en tercera persona (se cuenta lo que hicieron otros), y la primera persona funciona como un simple marco, apareciendo sólo al principio y al final.

Segunda persona. Resulta chocante y por ello se usa poco. La segunda persona (tú) hace el efecto de que se están contando las acciones del lector ("Estás leyendo con interés, pero algo oscuro te inquieta y te acercas a la nevera. La abres y encuentras...").

Tercera persona. Es la forma más inmediata de contar historias, que la mayoría de las veces situamos como sucedidas a un personaje del que se habla en tercera persona (él o ella). Dentro de los narradores en tercera persona se distingue tradicionalmente entre omniscientes y equiscientes. En el primer caso el narrador lo sabe todo sobre la historia y los personajes, y por eso puede contar cosas que suceden simultáneamente en lugares diferentes y transcribir los pensamientos de todos los personajes. El narrador equisciente está en todas partes pero no transcribe pensamientos. Es el sueño del Diablo cojuelo: hacer desaparecer todo lo que impide al narrador cotillear en todas partes a la vez.

Éstos son los tipos de narrador clásicos. Por supuesto, es posible narrar en "primera persona omnisciente" y también hacerlo en tercera persona empleando la visión de un solo testigo o protagonista de la acción. Cualquier experimento es bienvenido, pero es necesario saber que los narradores más utilizados son en primera persona (testigo o protagonista) y en tercera persona (omnisciente o equisciente), y que por tanto éstos son los que menos llamarán la atención del lector: son los narradores no marcados.

Por otra parte, no es obligatorio (nada lo es, por cierto) mantener el mismo tipo de narrador durante todo el escrito. Es posible alternar primera, segunda y tercera personas (así lo hace Carlos Fuentes en La muerte de Artemio Cruz) y también cambiar de narrador sin cambiar de persona verbal, usando varios narradores en primera o tercera personas. De hecho, es tan normal no cambiar de narrador como hacerlo. Debe tenerse en cuenta que el uso de varios narradores diferentes genera un cruce entre sus diferentes modos de ver el mundo: se genera una realidad observada en multiperspectiva, lo que produce mayor complejidad narrativa, aunque no necesariamente más riqueza.

No podemos cerrar un capítulo sobre los narradores sin hablar de los espejos de Cervantes, quien en el Quijote creó el paradigma del narrador confuso. El procedimiento que nos interesa aquí, y que vamos a aislar para evitarnos un análisis demasiado ambicioso de la obra, es el del narrador que cuenta algo de segunda mano, bien porque lo ha oído, porque ha encontrado un manuscrito o unos informes, o porque es el supuesto traductor. Con este truco, y es una pena no poder extenderse más en este terreno, se consigue un efecto de extrañamiento, de alejamiento de la historia que es muy recomendable investigar cuando ya se dominan las técnicas básicas.

Para terminar una recomendación: procura que el punto de vista que emplees sea atractivo: ponte en la piel de otras personas y observa el mundo desde su punto de vista. El lector inteligente te lo agradecerá, y la escritura será más enriquecedora para ti.