KARL MARX 1818-1883

 

 1. INTRODUCCIÓN

MARX

2. CRÍTICA A LA FILOSOFÍA ANTERIOR

 

2.1. CONTRA EL IDEALISMO DE HEGEL
2
.2. CONTRA EL MATERIALISMO DE FEUERBACH
2.3. CONTRA EL SOCIALISMO UTÓPICO
2.4. CONTRA LA ECONOMÍA CLÁSICA

4.1. ALIENACIÓN E IDEOLOGÍA
4.2. FORMAS DE ALIENACIÓN

6. UTOPÍA MARXISTA
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    1. INTRODUCCIÓN

 

            Marx (Tréveris 1818-  Londres 1883)Ver contexto

 

            Obras principales:

 

 

            La filosofía de Marx se distingue por su carácter antiteórico y comprometido respecto al esfuerzo de liberación de la clase obrera frente a la sociedad burguesa que se había ido formando a consecuencia de la Revolución Industrial a partir de finales  s. XVIII. La acción o praxis revolucionaria forma parte integrante de su filosofía.

 

            Según Lenin, las tres fuentes de la obra marxiana, y contra las cuales se pronuncia son:

            a) Filosofía alemana clásica: Hegel y Feuerbach principalmente.

            b) Economía política inglesa: Adham Smith, David Ricardo, Malthus...

            c) Socialismo utópico: Saint-Simon; Fourier; Owen.

             El pensamiento marxista puede ser interpretado desde tres puntos de vista complementarios:

 

            a) Tª Económico-sociológica: Teoría crítica sobre la realidad social burguesa y capitalista, en la que al tiempo de ofrecer una interpretación de la misma, adelanta una interpretación de la historia como lucha dialéctica de clases (capitalistas/proletarios).

 

            b) Tª política: que propone una praxis revolucionaria incardinada a la transformación de la realidad y de la estructura económico-política.

 

            c) Critica filosófica: Pone en tela de juicio a toda la filosofía anterior, especialmenteal idealismo alemán en la figura de Hegel y el materialismo mecanicista de Feuerbach. Marx pretende dar a la filosofía un giro pragmático al considerar que el mero pensar y teorizar sobre la realidad no es suficiente.

 

            El marxismo es, en definitiva, una concepción del mundo.

 

 

            2. CRÍTICA DE MARX A LA FILOSOFÍA ANTERIOR

           2.1. CONTRA HEGEL

 

            Para Marx, Hegel representa el sumum del pensamiento burgués, aún así, hay que reconocer en Marx un gran número de elementos hegelianos, tales como la idea de dialéctica y de trabajo. Pero, en general, considera a la filosofía hegeliana como bastante reaccionaria, en cuanto que identifica: REALIDAD=RACIONALIDAD, según Hegel:"Todo lo racional es real, y todo lo real es racional"

 

            La segunda parte de la frase le pareció a Marx inadmisible, ya que afirmar eso significaba que también la realidad social y política de su tiempo eran igualmente racionales. Una afirmación semejante no es más que mera apología del presente, una justificación del orden establecido. A partir de tal afirmación se deduce, según Marx, que toda posibilidad de cambio o transformación es irracional, porque todo lo que es real es racional, y, por consiguiente, todo lo que todavía no es real, sino posible, es irracional. De ahí el carácter reaccionario de la 2ª parte de la frase. Por lo tanto, tal afirmación es insostenible, ya que la existencia del proletariado, clase condenada a un tipo de vida casi animal, contradice la supuesta racionalidad de la realidad.   

 

            En otro orden de cosas, Marx critica la concepción hegeliana del saber y la filosofía. Hegel afirmaba que la filosofía llegaba siempre demasiado tarde: en tanto que pensamiento del mundo aparece sólo cuando la realidad ha cumplido su proceso de formación. Vendría a ser como "el búho de Minerva solamente alza su vuelo en el ocaso". La filosofía es reducida por Hegel a interpretación, a teoría, a una visión de la realidad como sistema perfectamente coherente. Para Marx, en cambio, este modo de entender la filosofía es ideológico porque contribuye a perpetuar modelos ya establecidos, y contra Hegel afirma en su undécima tesis sobre Feuerbach que: "Los filósofos se han limitado a interpretar el mundo de distintos modos, de lo que se trata es de cambiarlo"

 

            Marx criticó el lado estático de la filosofía hegeliana, expresado en su concepción de sistema, pero, por otra parte, aceptó su carácter dinámico adoptando el concepto de dialéctica. Recordemos que, según Hegel, la realidad es dinámica y su fluir constante viene determinado por la lucha de contrarios, expresada en la triada fichteana, y que comúnmente se ha atribuido a Hegel  de tesis, antítesis y síntesis. Marx está de acuerdo con Hegel en la concepción dialéctica de la realidad que se manifiesta en el diálogo constante entre contrarios como el verdadero motor del cambio histórico.

 

            Por último, Marx critica la concepción del Estado hegeliana en los siguientes términos:

 

            a) Ningún Estado es una esencia necesaria o eterna, sino una manifestación perecedera de la historia; más aún, la auténtica democracia pide la extinción del Estado, es decir, el autogobierno popular.

 

            b) El Estado no es la síntesis de nada, sino la división y la antítesis entre dirigentes y dirigidos.

 

            c) No existe universalidad en el Estado, sino particularidad; no es la razón universal la que ilumina al gobernante, sino la contingencia o la arbitrariedad, con frecuencia desastrosa para los destinos de los pueblos.

 

            d) La misma Constitución no está por encima de las particularidades, sino que es una particularidad más al lado de otras, sólo que favorable a los más fuertes (que no siempre son los más racionales)

 

            e) Los principios que rigen la existencia de los Estados no son las exigencias de la sagrada razón, tal como pretendía Hegel, sino las facticidades irracionales del poder.

 

            En resumen, la crítica de Marx a Hegel se centra en tres aspectos: el conservadurismo de la frase Todo lo racional es real, todo lo real es racional; en el carácter meramente teórico de su filosofía; y en su concepción del Estado.

 

 

            2.2. CONTRA FEUERBACH

 

            Marx critica el materialismo de Feuerbach. Si Hegel reduce la realidad a idea, Feuerbach, pensador perteneciente a la izquierda hegeliana, reducirá la realidad a materia, o lo que es lo mismo, a Naturaleza, de la que el hombre forma parte. Marx critica este materialismo por considerarlo mecanicista, es decir, por explicar la naturaleza en términos de causa-efecto, reduciéndola a lo puramente objetivo, y por ende, al hombre, que pasa a ser objeto sensible inserto en el curso natural, pero no sujeto. La única misión del hombre es la contemplación de la naturaleza. Marx considera, en cambio, que el ser humano se define mejor como sujeto que a través de la praxis transforma la realidad, considerada también por él también como materia, pero con connotaciones diferentes.

 

            Otro de los aspectos que Marx critica  es la alienación religiosa. Dicha crítica se concreta en dos aspectos. El primero es que Feuerbach, según Marx, no considera al hombre en su aspecto individual concreto, sino al hombre en su máxima generalidad no concreta: la humanidad. El segundo consiste en la aseveración según la cual la crítica que Feuerbach hace de la alienación religiosa es sólo un primer momento. Feuerbach no ha proseguido la labor, no ha profundizado en el fenómeno de la alienación. Marx considera que a la base de toda alienación son las condiciones económicas en las que se desenvuelve una sociedad. A Feuerbach le ha faltado una comprensión histórica, genética y dialéctica del fenómeno de la alienación ya que, cuando se descubren las condiciones y los procesos de alienación, se llega necesariamente a la conclusión de que es necesaria una transformación de dichas condiciones estructurales (económicas) para superar la alienación. Feuerbach es un filósofo teórico, mientras que Marx es teórico-práctico. Frente a la mera traducción filosófica del mundo de Feuerbach, Marx se propone mundanizar la filosofía.

 

 

            2.3. CRÍTICA AL SOCIALISMO UTÓPICO

 

            El socialismo utópico surgió como una crítica al incipiente desarrollo de la sociedad industrial, cuya consecuencia inmediata fue la aparición de una clase social: el proletariado, sometida a una jornada laboral de más de doce horas diarias, en la que los niños no se salvaban de estas pésimas condiciones de vida. Saint-Simon, Owen o Fourier propusieron soluciones de tipo utópico para resolver los problemas sociales. Pero, según Marx, este tipo de soluciones son sólo un parche, lo primero que hay que hacer es conocer y considerar las condiciones de la estructura económica que determinan la vida individual y social, para luego transformarla. Marx sostiene que el socialismo científico se apoya en el conocimiento exhaustivo de la estructura económica del capitalismo, estructura que determina la superestructura ideológica. Tal conocimiento permite proyectar una transformación comunista de la sociedad.         

 

 

2.4 CRÍTICA A LA ECONOMÍA POLÍTICA CLÁSICA.

            Adam Smith, Robert Malthus y David Ricardo son considerados los pensadores de la Economía Política Clásica. En general tienen en común:

  1. la idea del mercado autoregulado por la ley de la oferta y la demanda.
  2. la defensa de la no intervención estatal en la economía.
  3. la reducción máxima de los gastos (improductivos) del Estado

            A pesar de que Marx utiliza muchas de las categorías básicas del análisis económico clásico: distribución de la renta; teorías del valor en términos de trabajo; lo material como fuente de valor; distribución de la renta; clases sociales, acumulación de capital; comportamiento de beneficios, etc. sin embargo, intenta hacer un análisis basado en la evolución de la economía real y no en estructuras económicas hipotéticas como el trueque (Smith).

            Marx trata la crítica de la economía política en dos momentos de su evolución intelectual: primero en los "Manuscritos" (1844), una obra de juventud, y luego en su obra de madurez: El Capital (1867)

            En general, la crítica a la economía política clásica en Los Manuscritos parte de su proyecto humanista de emancipación y la lucha contra la alienación, desde esta perspectiva acusa a la economía política clásica, liberal y burguesa de ser un mero instrumento ideológigo para justificar la estructura capitalista, la alienación que de ella resulta, de presentar al capitalismo como si fuese algo natural y sin historia y, por lo tanto, como la única alternativa para el desarrollo de la humanidad. La economía clásica trata las relaciones entre los hombres como relaciones entre cosas, ocultando por tanto la situación de explotación de unas clases sobre otras. Parte del hecho de la propiedad privada aunque no lo explica, ni tampoco el fundamento de la división de trabajo y capital, etc. Así las cosas, la economía política clásica no puede ser considerada una ciencia, sino una especie de catecismo capitalista.

            En su segundo periodo, Marx va más allá de la crítica humanista de los Manuscritos y afronta el análisis económico desde una perspectiva más científica. Su teoría del valor (de uso y de cambio); el concepto de plusvalía; el fetichismo de la mercancía; los análisis de la estructura económica en términos de modos de producción, fuerzas de producción y relaciones de producción; la reducción a dos grandes clases sociales: propietarios de los medios de producción y no propietarios, etc  son algunas de las categorías que pone en juego Marx para explicar su análisis del capitalismo  desde una crítica científica a la economía política clásica.

 

            3. MATERIALISMO

 

            Se considera materialista toda doctrina que sostiene que la materia es la causa última de la realidad. Sin embargo, debemos concretar: en la teoría marxista suele distinguirse tal como lo hacía Engels entre materialismo dialéctico (Diamat) y materialismo histórico (Hismat).

 

            A) Materialismo dialéctico: Es el materialismo de Engels, quien coincidiendo con las obras de Darwin en las que se defendía la evolución de las especies, propuso la hipótesis de que toda la naturaleza evoluciona desde lo mineral hasta el hombre. Pero esta evolución se produce dialécticamente (tesis, antítesis y síntesis) a través de una serie de leyes dialécticas, a saber:

 

            a) Ley de la acción recíproca de la materia y de la conexión universal.

            b) Ley del cambio universal y desarrollo incesante de la materia.

            c) Ley del cambio cualitativo.

            d) Ley de lucha de contrarios: ley de la negación o de la superación dialéctica.

 

            B) Materialismo histórico: es una prolongación del dialéctico en el terreno de la historia humana y, según Marx, es la ciencia marxista de la historia. Pero a diferencia del materialismo de Feuerbach que es objetivo, el de Marx es subjetivo, es decir: el hombre no puede ser tratado como un objeto al que le suceden cosas, sino como un sujeto protagonista de su vida y de la historia. Y la historia viene determinada por las relaciones económicas de producción, determinadas a su vez por los modos de producción. Aclaremos términos:

 

            Las relaciones de producción son las que se establecen entre los propietarios de los

medios de producción y los productores directos en un proceso de producción determinado (trabajadores o proletarios).

 

            Según Marx, la historia y su evolución son el resultado de la lucha de clases, lo cual va dando lugar al cambio de los modos de producción, estos últimos son la manera de producir los bienes materiales según las diversas sociedades:

 

            - Primitiva: propiedad colectiva de los bienes.

            - Esclavista: dominio y sometimiento; el esclavo es el instrumento del amo.

            - Feudal: señor dueño de la tierra, el siervo la trabaja.

            - Capitalista: El capitalista es el dueño de los medios de producción y de la fuerza de trabajo que desarrolla el trabajador.

            - Socialista: Propiedad colectiva de los medios de producción.

 

            El materialismo marxista tiene como base estas tres leyes:

 

            a) La historia es explicable mediante leyes, no leyes trazadas de antemano sino basadas en la observación de la historia misma.

 

            b) La historia es la historia de la lucha de clases: Roma - patricios y plebeyos; Edad Media - señores feudales y siervos; Ilustración - nobles y burgueses.... Pero una vez que se ensalce el estadio comunista, el proceso dialéctico llegará a su final y en este momento tendrá lugar la configuración definitiva e insuperable de la sociedad (semejanza con Platón).

 

            c) Las fuerzas determinantes de la evolución (o la revolución) histórica son las fuerzas económicas y materiales de la vida humana, las cuales constituyen su infraestructura.

 

            En definitiva, el materialismo histórico marxiano sostiene que las relaciones que el hombre establece con la naturaleza y con los demás hombres son relaciones materiales (de ahí lo de materialismo); es decir, los hombres obtienen de la naturaleza los bienes que necesitan para subsistir. Luego, los hombres producen e intercambian dichos bienes materiales para satisfacer sus necesidades materiales. A esto le llama Marx la producción social de la vida.

 

            Estas relaciones son las que dan origen, en última instancia a la ideología o superestructura y a la estructura jurídico-política del Estado: "No es la conciencia del hombre la que determina su ser, sino que es el ser social-la sociedad- el que determina la conciencia del hombre".

           

            Según Marx, la historia, en su constante evolución debida a la lucha de clases, se encamina hacia una sociedad sin clases.

           

            Relacionado con el materialismo hay que hacer mención al concepto de dialéctica en Marx, precisamente uno de los préstamos que tomó de Hegel por considerarla el lado más revolucionario de la filosofía del prusiano, ya que la concepción de la historia marxiana es dialéctica. Sin embargo, Marx presenta su dialéctica como la inversión de la dialéctica hegeliana. Al contrario que la de Hegel, es una dialéctica de la realidad, de la materia, y no de la Idea. Por otra parte, si Hegel, debido a la importancia que le concedía al sistema, daba preeminencia a la categoría de totalidad, Marx apoya su dialéctica en otra categoría fundamental: la de contradicción, más revolucionaria, ya que por ella se niega la realidad existente y se insta a su transformación radical.

 

            Marx aplica la dialéctica al conocimiento de la historia, veamos una pequeña muestra, aunque algo banal. Pondremos como ejemplo las dos clases sociales que distingue Marx: Capitalistas o dueños de los medios de producción; clase proletaria u obreros, y finalmente, la superación de las clases sociales mediante la implantación del sistema económico comunista o socialista en el que ya no existen dichas diferencias:

 

            Tesis: Capitalismo

            Antítesis: Proletariado

            Síntesis: Sociedad sin clases (comunista)

 

            La dialéctica es para Marx, al igual que para su compañero Engels, y para su antecesor Hegel, el motor de la realidad y la historia. La diferencia reside en el hecho de que para Hegel la historia era la historia de la Idea o Espíritu (dialéctica idealista) y para Marx y Engels, la historia es el desarrollo de la materia (dialéctica materialista).

 

 

            4. ECONOMÍA E IDEOLOGÍA EN MARX

 

            Ideología es un término creado por Destutt de Tracy designando una concepción científica que intenta estudiar los conocimientos, el conjunto de ideas que caracterizan a una época, a un grupo de personas, etc... En general el término suele entenderse positiva o negativamente:

 

            a) Positivamente: como sistema de representaciones (imágenes, ideas, símbolos) dotados de una existencia y de un papel histórico en el seno de una sociedad dada. En este sentido la ideología sería algo inevitable en el ser humano, porque es el modo que tiene de proyectarse y tomar conciencia de sí mismo.

 

            b) Negativamente: sin embargo, el problema surge en cuanto que esa conciencia puede ser adecuada a la realidad o bien, y es lo más corriente, falsea la realidad misma y conduce al hombre a una autoconciencia falsa.

 

            El marxismo sostiene que la ideología es un conjunto de ideas, un producto social que se expresa en el lenguaje y tiene un sentido básicamente negativo: autoconcienca falsa, o lo que es lo mismo: creer que los pensamientos, ideas y creencias de los seres humanos surgen de la mente debido a la actividad intelectual libre y autónoma. Según Marx sucede todo lo contrario, las ideas y creencias de todo tipo (ideología) son el resultado de las relaciones de producción, o lo que es lo mismo, de la economía:

 

            "...Las formaciones nebulosas que se condensan en el cerebro de los seres humanos son sublimaciones necesarias de su proceso material de vida, proceso empíricamente registrable y sujeto a condiciones materiales. La moral, la religión, la metafísica y cualquier otra forma de ideología y las formas de conciencia que a ellas corresponde pierden así, la apariencia de su propia sustantividad. No tienen su propia historia ni su propio desarrollo, sino que los seres humanos, desarrollando su propia producción material y sus intercambios materiales, cambian también, al cambiar esta realidad, su pensamiento y los productos de su pensamiento.No es la conciencia la que determina la vida, sino la vida la que determina la conciencia" [Marx: La ideología alemana.]

 

            En definitiva, es la realidad material la que determina al pensamiento y no viceversa. En consecuencia toda ideología más que reflejar la realidad, tiende a desfigurarla, y por lo tanto se trata de una falsa conciencia.

 

            De este modo, puesto que la ideología o superestructura es dependiente de la economía o infraestructura, quien controle la economía, controlará la ideología. Pero como en la sociedad capitalista es la burguesía la que ejerce el control económico, también ejerce el control ideológico, que es el perfecto instrumento para ocultar la realidad de cara a su manipulación y la perpetuación del poder de las clases dominantes. El estudio de la ideología, que tal como hemos dicho es el fruto de ciertas relaciones de poder, es imprescindible para su eliminación práctica.

 

            Ya hemos mencionado la distinción marxiana entre infraestructura y superestructura. La infraestructura es el conjunto de elementos materiales que resultan fundamentales en el funcionamiento y en la evolución de una sociedad, y no es otra cosa que la economía. La superestructura, en cambio, consiste en el conjunto de ideas y creencias de tipo social, político, religioso, jurídico, filosófico, etc., mediante las cuales se intenta organizar el conjunto de las relaciones humanas, defender el orden de las organizaciones sociales y la estructura económica establecida:

 

            "El conjunto de las relaciones de producción constituye la estructura económica de la sociedad, o sea, la base sobre la cual se eleva una superestructura jurídica y política y a la cual corresponden formas determinadas de la conciencia social. El modo de producción de la vida material condiciona, en general, el proceso social, político y espiritual de la vida" [ Marx: Crítica de la economía política.]

 

            4.1. ALIENACIÓN E IDEOLOGÍA

 

            Debido a las circunstancias indicadas, Marx señala que en la sociedad capitalista tanto la infraestructura como la superestructura se encuentran alienadas. Alienación significa desposesión, pérdida de algo que nos pertenece, y por extensión falsa conciencia respecto a la realidad en que nos encontramos.

 

            El hombre no es un objeto, sino un sujeto transformador de la realidad a través del trabajo, gracias al cual se desarrolla, proyectándose sobre los productos que crea, en los que pone algo de su propio ser. Gracias a la intervención del hombre la materia queda humanizada.

 

            En las sociedades industriales la relación que el trabajador establece con el producto de su trabajo no es nada creativa. El trabajo en cadena impide la identificación del trabajador con el producto creado en parte por él. El mismo trabajador, al convertirse en un asalariado vendiendo su propio tiempo, queda reducido a objeto a mercancía o valor de cambio, a puro medio en manos del capitalista, sufriendo así alienación.

 

            La alienación principal, la que padece el obrero se manifiesta de las siguientes maneras:

 

  1. El hombre se separa de su proyección (el producto de su trabajo ya no le pertenece)
  2. Se convierte en instrumento de otro hombre, y pasa a ser considerado simplemente un obrero.
  3. Las relaciones humanas que se establecen entre obreros y patronos se convierten en relaciones conflictivas, formándose dos clases antagónicas: proletarios y burgueses.

           

            Todas estas circunstancias que conforman las relaciones productivas hacen del hombre un objeto y no un sujeto. Básicamente en esto consiste la alienación: en la separación del hombre de sí mismo. Ya no es considerado sujeto creador que transforma la materia, sino objeto o instrumento para otro hombre.

 

            La alienación es una situación histórica promovida por cierta organización socioeconómica que debe ser conocida y asumida para así poder ser transformada.                                                   

 

            4.2. FORMAS DE ALIENACIÓN

 

            Resumiendo, cabe distinguir las siguientes clases de alienación: infraestructural o económica y superestructural o ideológica, a su vez, en ésta podemos distinguir entre alienación social, política, religiosa y metafísica.

 

            A) La alienación económica consiste en la explotación del obrero en cuanto que el obrero es:

 

            a) Desposeído de lo objetos que produce.

            b) No es dueño de su actividad.

            c) Su mundo se transforma en un mundo deshumanizado y objetivado.

 

            El objetivo de Marx a este respecto consiste en la abolición de la propiedad privada de los medios de producción.

 

            B) La alienación social consiste en la división de la sociedad en clases. En la sociedad capitalista los seres humanos quedan clasificados de acuerdo con los bienes materiales que poseen. El objetivo marxista consistirá pues en la eliminación de todas las clases.     

                                          

            C) La alienación política es el resultado de la división del trabajo: unos mandan y otros obedecen. El Estado, en lugar de servir a la sociedad tiende a esclavizarla en provecho de los intereses de los gobernantes. Su misión consiste en administrar la explotación del proletariado, de ahí que Marx señale que el obreo no tiene patria y que predique el internacionalismo proletario: "proletarios de todos los países, uníos". Desde este punto de vista la aspiración última de Marx es la abolición del Estado, de todos, y convertir el mundo entero en patria de la humanidad.

 

            D) La alienación religiosa consiste en la evasión de la realidad hacia un mundo trascendente e ilusorio, que sirve de consuelo y esperanza para una situación mundana desgarradora e injusta. En este aspecto Marx rechaza todas las religiones y niega toda trascendencia, según él, Dios no existe y la religión es el opio del pueblo, pues tiende a adormecer la praxis revolucionaria y la liberación de los seres humanos. La religión, como el resto de la ideología, está al servicio de la clase dominante.

 

            E) La alienación metafísica consiste en servir de justificación racional al orden establecido, limitándose a ensartar prejuicios rentables para la clase dominante.

 

 

            5.LA LUCHA DE CLASES. DICTADURA DEL PROLETARIADO

 

            La economía es la base y el fundamento de las relaciones sociales. Ahora bien, en la estructura económica se pueden diferenciar dos elementos, a saber, fuerzas productivas y relaciones de producción. Las primeras son todos aquellos medios, instrumentos y la propia actividad humana mediante los cuales los individuos humanos intervienen en la producción. Las segundas son las relaciones que se establecen entre los propietarios de los medios de producción y los productores directos. Las relaciones de producción dan lugar a diferentes modos de producción: primitivo, esclavista, feudal, capitalista... En cada modo productivo se dan un tipo diferente de relaciones; en el capitalismo, el capitalista se adueña de las fuerzas productivas: instalaciones, maquinarias y otros medios, al mismo tiempo que, mediante el salario, se adueña también de la fuerza de trabajo del obrero.

 

            Marx, igualmente, distingue entre valor de uso y valor de cambio. El valor de uso es lo que la cosa vale en sí misma o en relación a la necesidad humana que satisface (Por ejemplo, el valor del uso del agua consiste en su utilidad para saciar la sed, apagar un fuego, lavarse...) El valor de cambio, también llamado mercancía, es el que impone la ley de la oferta y la demanda, se traducen en precios. Marx denuncia que a lo largo de la historia se ha tendido a anular los valores de uso y a ser sustituidos por los valores de cambio, es decir, se ha tendido a valorar a los objetos, animales y hasta los seres humanos y sus actividades por su precio en el mercado. El mismo obrero ya no es considerado como un ser humano, sino como una mercancía. Del trabajo del obrero obtienen los capitalistas plusvalía, que es el beneficio que se obtiene del trabajo de cada trabajador una vez que se ha restado lo que cuesta el trabajador (salario) del valor de lo producido por él, que siempre es muy superior al salario. En otras palabras, un trabajador produce más de lo que cuesta su salario, de ahí se obtiene el rendimiento (ej.: un jornalero es capaz de recoger al día 125 Kg. de castañas y gana 36 €, si el precio del kg. de castañas es de 1€. 125 kg. valdrán 125 €, con lo que la plusvalía generada por el trabajador es de 79 €. Si para producir 125 kg. el patrón tiene que invertir en mantenimiento al cabo del año unas 25 €, por ejemplo, entonces, de cada trabajador por día viene a sacar unos 54 € . A mayor número de trabajadores, mayor plusvalía)              

          

                                                  

            Pero Marx cree que esta situación no es justa y que sólo mediante la actividad revolucionaria la economía burguesa será sustituida por la economía socialista y ésta, a su vez, desembocará en una economía comunista. El motor de dicha revolución es la lucha de clases.

 

            Según lo dicho, las clases dominantes lo son precisamente porque someten y explotan a las clases inferiores, pero éstas, según van tomando conciencia de su situación, se organizan y luchan para salir de su estado. El paso de unas estructuras económicas a otras se produce por la lucha contra la opresión. A este respecto señala Marx que con el triunfo del liberalismo capitalista, dicha rivalidad se establece entre los grandes capitalistas, dueños de los medios de producción y los proletarios sometidos.

 

            Pero la economía capitalista, por su propio desarrollo, supone la guerra de todos contra todos. Porque no solamente los proletarios poseen intereses contrapuestos a los capitalistas, sino que los capitalistas son rivales entre sí, y algo parecido sucede con el proletario, ya que ante la escasez de trabajo y la abundancia de fuerza obrera se tiende a disminuir el precio del salario, y por otra parte, en cualquier momento un obrero puede ser sustituido por otro. Esta rivalidad de todos contra todos es consustancial al sistema: el capitalista necesita explotar más al obrero para obtener mercancías más baratas con el fin de contrarrestar la competencia de otros capitalistas, de tal modo que los que no consigan obtener plusvalía suficiente para mantener y ampliar su negocio en libre competencia con otros, se arruinará y pasará a ser proletario. Así, el número de proletarios será cada vez mayor y bajarán los salarios. Los medios de producción se irán concentrando cada vez más en unos cuantos capitalistas. Según Marx, debería llegar un momento en que, debido a la abundancia de masa obrera y la escasez de trabajo, éste fuera tan barato que los salarios ni siquiera cubrieran las necesidades alimenticias mínimas de los proletarios.

 

            Sin embargo, Marx cree que, antes de que la situación anterior se radicalice, el proletariado irá tomando conciencia de su auténtica situación, y se unirán para acabar con la opresión y provocar así la crisis del capitalismo: los desposeídos desposeerán a los poseedores, consiguiendo así la erradicación del capitalismo, que será sustituido por el socialismo, el cual consiste básicamente en la abolición de la propiedad privada de los medios de producción, que pasarán a pertenecer a los trabajadores. Esta situación de dominio obrero se asegurará mediante la Dictadura del proletariado:

 

            "Entre la sociedad capitalista y la sociedad comunista se intercala el período de la transformación revolucionaria de la primera en la segunda, período al que corresponde también un período político de transición cuyo estado no puede ser otro que la dictadura revolucionaria del proletariado"[ Marx: Crítica del Programa de Gotha.]

 

            La lucha revolucionaria habría de ser universal. El marxismo pretendía un humanismo común, una patria común unida por el trabajo humano no sometido a explotación.

 

            5. UTOPÍA MARXISTA 

 

            Una vez realizada la revolución y consumado el triunfo de los trabajadores, desaparecerá la división de clases y todos los seres humanos serán una fraternidad internacional, gracias a la cual, se eliminará la injusticia.

            La sociedad socialista no es el punto final. Sí es cierto que en ella se abolirá la propiedad privada de los medios de producción, desaparecerá la explotación, y el valor de cambio será sustituido por el de uso. Pero sólo es un paso intermedio en virtud del cual se irá preparando a la sociedad en los nuevos valores. El estadío definitivo será la sociedad comunista; en ella los seres humanos trabajarán libremente, habrá superabundancia, desaparecerá el valor de cambio y se instaurará el de uso, y estará regido por el principio: a cada cual según sus necesidades, que siempre podrán ser satisfechas con facilidad:

 

            "En la sociedad comunista, cuando haya desaparecido la subordinación esclavizadora de los individuos a la división del trabajo, y con ella la oposición entre trabajo intelectual y trabajo manual; cuando el trabajo no sea solamente un medio de vida, sino la primera necesidad vital; cuando, con el desarrollo del individuo en todos sus aspectos, crezcan también las fuerzas productivas y corran a chorro lleno los manantiales de la riqueza colectiva, sólo entonces podrá rebasarse totalmente el estrecho horizonte del derecho burgués y la sociedad podrá escribir en su bandera `¡Dé cada cual según sus capacidades; a cada cual según sus necesidades!'" [Marx: Crítica del Programa de Gotha.]  

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