FILOSOFÍA MODERNA

EMPIRISMO: LOCKE Y HUME  

DAVID HUME

EVOLUCIÓN DE SU OBRA
EL CONOCIMIENTO HUMANO
MORAL, POLÍTICA Y RELIGIÓN


 

 

1. EMPIRISMO: CARACTERIZACIÓN GENERAL.  

            El empirismo ("empiría" significa "experiencia") es una corriente filosófica que aparece en las Islas Británicas en el s. XVII, pero es en el s. XVIII ( en plena Ilustración) en el que experimenta su época de máximo auge. Podemos considerar como inspiradores de dicha corriente a Aristóteles, Ockham y a los pensadores de Oxford: R. Bacon, Hobbes y F. Bacon. Sus principales representantes son Locke, Hume y Berkeley.  

            El comienzo del empirismo como movimiento filosófico se debe a la crítica que J. Locke hace a la noción de ideas innatas (lo veremos más adelante)  

            Las principales características del empirismo son:  

            a) Preocupación gnoseológica, moral y política.

           b) Reconocimiento de los límites de la razón, y valoración de los sentidos como fuente de conocimiento.

            c) Negación de la existencia de ideas innatas.

            d) Rechazo de la metafísica.

            e) Objetivismo o realismo.

            f) Confianza en el método inductivo.  

            La máxima preocupación del empirismo es la gnoseología, y más concretamente, el origen del conocimiento y sus límites, ambos radicados en la experiencia.

            Según dicha corriente, la principal fuente de nuestro conocimiento es la experiencia que nos proporcionan los sentidos al observar la realidad. Tal como puede apreciarse, el conocimiento no parte como en los racionalistas de ideas innatas, sino de la experiencia, y tiene como límite la experiencia, lo observable o lo que se derive de ella:  

            "Nada hay en nuestro entendimiento que no haya pasado antes por nuestros sentidos" [Locke]            

            El entendimiento no posee ideas innatas, sino que es una tabula rasa en la que a través de la experiencia se van formando las diversas ideas. Así pues, los empiristas no creen en las ideas innatas porque todas las ideas deben haber tenido como origen una realidad observable.     Ahora bien, esto no significa que se rechacen las ideas, ya que los empiristas afirman que todo conocimiento es conocimiento de ideas. Simplemente ocurre que para que esas ideas sean consideradas como verdaderas tienen que corresponder a alguna realidad observable y verificable. Por ejemplo, la idea de Dios ¿Se corresponde con alguna realidad observable? No, por lo tanto "Dios" no es una cuestión que deba ser tratada por la ciencia, ya que la ciencia para los empiristas es un sistema de conocimientos ciertos basados en la observación y la experimentación, sino que simplemente es una cuestión de fe, de creencia y sólo concierne al individuo.  

            Como consecuencia de todo lo anterior, el empirismo es sumamente crítico respecto a la metafísica, ya que los objetos de ésta son fundamentalmente las ideas de YO (alma inmortal), DIOS (creador y rector del universo) y MUNDO (totalidad de lo existente), y tales ideas están más allá de la experiencia. En efecto no hemos observado la existencia del alma, ni por supuesto su inmortalidad. Tampoco hemos tenido experiencia de esa entidad a la que llamamos Dios. Y finalmente, el Mundo no puede captarse como totalidad, sino de modo fragmentario, con lo cual hablar del "mundo" es ir más allá de la experiencia.  

            Al igual que el racionalismo, los empiristas ven la necesidad del uso de un método para llegar a un conocimiento cierto, pero en vez de ser deductivo es inductivo, y consiste fundamentalmente en partir de conocimientos empíricamente demostrados, para llegar a verdades más generales. Ambos, empirismo y racionalismo se inspiran en el modelo de la nueva ciencia. Sin embargo, el racionalismo lo hace en el aspecto matemático, y el empirismo en el experimental.  

            Otra de las características del movimiento que tratamos es el énfasis que pone en las teorías morales y políticas como medio para transformar la sociedad y hacerla progresar hacia una mayor libertad, tolerancia y conocimiento, ideales propios de la Ilustración.  

                                                                          

JOHN LOCKE

 

            2.1 GNOSEOLOGÍA: LÍMITES DEL ENTENDIMIENTO HUMANO.

 

            En su Ensayo sobre el entendimiento humano publicado en 1690, Locke pretende investigar el origen y límites del conocimiento humano y afirma que antes de tratar de aclarar cuestiones metafísicas es necesario saber cómo opera nuestro entendimiento y si esas cuestiones están o no a su alcance (como ocurre por ejemplo con la decisión de correr una maratón, primero necesitamos saber si seremos capaces de ello para no hacer el tonto luego) Así en la Epístola al Lector, previa  a la introducción podemos leer:

 
"Estando reunidos en mi despacho cinco o seis amigos discutiendo un tema bastante lejano a éste [probablemente, de metafísica], pronto nos vimos en un punto muerto por las dificultades que, de todos lados, aparecían. Después de devanarnos los sesos durante un rato sin lograr aproximarnos a la solución de las dudas que nos tenían sumidos en la perplejidad, se me ocurrió que habíamos errado el camino, y que antes de meternos en discusiones de esta índole era necesario examinar nuestras actitudes y ver qué objetos están a nuestro alcance o más allá de nuestro entendimiento. Así lo propuse a la reunión, y como todos estuviesen de acuerdo, convinimos que ese debería ser el objeto de nuestra investigación" [Ensayo sobre el entendimiento humano. Epístola Al Lector. J. Locke]

 

             Siguiendo con la Introducción al Ensayo, Locke comienza haciendo referencia a la necesidad de investigar la facultad del entendimiento y advierte la primera dificultad: el entendimiento es una facultad que nos permite conocer, semejante al ojo que nos permite ver y percibir todas las cosas, pero ninguno de los dos pueden observarse a sí mismos directamente, por lo tanto, respecto al entendimiento, habrá que reflexionar (“mirarse en el espejo”) para convertirlo (al entendimiento) en objeto de investigación.

             Locke afirma acto seguido que su propósito es investigar el origen y el alcance de tal facultad así como los fundamentos ( grados de creencias, opiniones y sentimientos ) en que se sustenta.

             Advierte que en su análisis se circunscribirá a la tarea de  averiguar cómo el entendimiento logra tener ideas y nociones sobre las cosas, y prescindirá de análisis de tipo metafísico como los que se refieran a la esencia de tal entendimiento, y de consideraciones fisiológicas.    

            Estas especulaciones, por muy curiosas o entretenidas que sean, las dejaré a un lado como ajenas a los designios que ahora tengo. Bastará para mi actual propósito considerar la facultad de discernimiento del hombre según se emplea respecto a los objetos de que se ocupa, y creo que no habré malgastado mi empeño en lo que se me ocurra referente a este propósito, si mediante este sencillo método histórico logro dar alguna razón de la forma en que nuestro entendimiento alcanza esas nociones que tenemos de las cosas, y si puedo establecer algunas reglas de certidumbre de nuestro conocimiento o mostrar los fundamentos de esas persuasiones que se encuentran entre los hombres”

             Para llevar a cabo su propósito, Locke, señala que se ajustará al MÉTODO HISTÓRICO, cuyos pasos relatamos a continuación:

 1.      Investigar cómo se originan en el entendimiento las ideas.

2.      Mostrar qué tipo de conocimiento llega a alcanzar el entendimiento a través de sus ideas, así como el alcance del mismo.

3.      Investigar en qué se basa nuestra aceptación a priori de proposiciones que no sabemos si son o no ciertas.  O lo que es lo mismo: cuál es nuestro criterio de certeza.

“Merece la pena, pues, descubrir los límites entre la opinión y el conocimiento, y examinar, respecto de las cosas que no tenemos conocimiento cierto, por qué medios debemos regular nuestro asentimiento y moderar nuestras persuasiones. Para este fin, me ajustaré al siguiente método:

 

Primero, investigaré el origen de esas ideas, nociones o como quieran llamarse, que un hombre puede advertir y las cuales es consciente que tiene en su mente, y la manera como el entendimiento llega a hacerse con ellas.

 

Segundo, intentaré mostrar qué conocimiento tiene por esas ideas el entendimiento, y su certidumbre, evidencia y alcance.

 

Tercero, haré alguna investigación respecto a la naturaleza y a los fundamentos de fe u opinión, con lo que quiero referirme a ese asentimiento que otorgamos a cualquier proposición dada en cuanto verdadera, pero de cuya verdad aún no tenemos conocimiento cierto”( Ensayo. I, Introducción, 3)

              En el capítulo primero, Locke se propone discutir el tema de las ideas innatas para refutar su existencia: NEGACIÓN DE LAS IDEAS INNATAS  

Locke y los empiristas rechazan la existencia de las ideas o principios innatos al entendimiento (contrariamente a lo que pensaban los racionalistas). Todo nuestro conocimiento, según Locke, tiene como origen la experiencia, y el entendimiento es como una tábula rasa, una página en blanco, antes de que la experiencia le proporcione conocimientos.

  Si hubiese conocimientos innatos, todos los hombres los conocerían desde siempre y en todos los lugares y además estarían de acuerdo; y eso no ocurre, luego: no existen las ideas innatas.  

“Considerado este asunto en su totalidad, no veo fundamento para poder pensar que esos dos célebres principios sean innatos, puesto que no son asentidos de manera universal; puesto que el asentimiento que se les otorga tan generalmente no es sino el mismo que reciben otras proposiciones que no se consideran innatas y porque dicho asentimiento se produce de otro modo y no por causa de una inscripción natural, como no vacilaré en demostrar claramente en lo que sigue a continuación. Y si descubrimos que esos primeros principios del conocimiento y de la ciencia no son innatos, supongo que no habrá ningún otro principio especulativo que pueda aducirse la misma pretensión con mayor derecho” (Ensayo, I, I, 28)

 

            Entonces, ¿cómo llegan a formarse nuestros conocimientos? Si todas nuestras ideas proceden de la experiencia, es necesario precisar cómo se originan todas a partir de la experiencia y por qué nuestro conocimiento no puede ir más allá de la experiencia.  

Supongamos, entonces, que la mente sea, como se dice, un papel en blanco, limpio de toda inscripción, sin ninguna idea. ¿Cómo llega a tenerlas? ¿De dónde se hace la mente con ese prodigioso cúmulo, que la activa e ilimitada imaginación del hombre ha pintado en ella, en una variedad casi infinita? ¿De dónde saca todo ese material de la razón y del conocimiento? A esto contesto con una sola palabra: de la experiencia; he allí el fundamento de todo nuestro conocimiento, y de allí es de donde en última instancia se deriva. Las observaciones que hacemos acerca de los objetos sensibles externos o acerca de las operaciones internas de nuestra mente, que percibimos, y sobre las cuales reflexionamos nosotros mismos, es lo que provee a nuestro entendimiento de todos los materiales del pensar. Esta son las dos fuentes del conocimiento de donde dimanan todas las ideas que tenemos o que podamos naturalmente tener.(Ensayo, I, I, 2)

             Respecto al origen, sólo es posible determinarlo por análisis de las ideas más complejas, descomponiéndolas en sus elementos simples y estudiando sus reglas de composición/asociación. Es decir: hay que estudiar los mecanismos psicológicos de asociación y combinación de ideas. Locke nos da una explicación psicologista, mostrándonos los mecanismos de nuestra mente.  

En primer lugar, el material con el que trabaja nuestro entendimiento son las ideas. Veamos qué entiende Locke por “ideas”. Distingue entre:  

a) Ideas simples: Son los “átomos” del conocimiento, las unidades más simples, ideas que no surgen por combinación de ideas particulares. El entendimiento se limita a recibirlas pasivamente. Se dividen en:

a.1) Ideas de origen sensorial externo (se origina en la experiencia con objetos exteriores).

• Ideas de cualidades primarias (figura, tamaño, etc., las únicas que existen realmente en los cuerpos).
• Ideas de cualidades secundarias (colores, olores, etc.)

a.2) Ideas obtenidas por reflexión (las sensaciones que tenemos de nuestro funcionamiento interno: pensamiento, dolor...).

b) Ideas complejas: Las restantes ideas -las complejas- surgen por combinación de ideas simples. En este caso el entendimiento adopta un papel activo, combinando y relacionando ideas simples. Las ideas complejas son:

En cuanto a la cuestión de la correspondencia entre las ideas y las cosas a las que hipotéticamente se refieren, por ejemplo, en cuanto a la existencia de “sustancias” ¿qué tipo de certezas podemos tener? De los objetos sólo percibimos cualidades aisladas, impresiones individuales, sueltas e inconexas: tamaño, color, olor, figura, etc. El objeto no se reduce a ninguna de esas impresiones, pero suponemos que debe haber algo por debajo de esas cualidades que les sirva de soporte . La sustancia ("per se subsistens et substans accidentibus"= "lo que es por sí mismo y es soporte de accidentes") como soporte de las cualidades, es incognoscible, algo misterioso, inespecífico.  

Consecuencia: Desconocemos la estructura profunda y la sustancia de los objetos; sólo conocemos lo que la experiencia nos muestra de ellos: un conjunto de cualidades sensibles. La experiencia, por tanto, es origen y límite de nuestro conocimiento.  

A diferencia de Descartes, Locke nunca dudó de que existiera una realidad exterior a nuestras ideas. El mero hecho de tener una idea ya supone, según su propia definición de «idea», la existencia de una realidad exterior que la idea representa. Los tres grandes ámbitos de la realidad son:  

 Afirma Locke: "Creo que el conocimiento no es sino la percepción del acuerdo y rechazo entre cualesquiera de nuestras ideas. En esto consiste solamente" (L. IV; I,2, 785).

Las anteriores distinciones permiten fijar con precisión los límites de los conocimientos humanos:

            Tenemos, asevera Locke, un conocimiento intuitivo de nuestra propia existencia que se manifiesta en "cada uno de los actos que son la sensación, el razonamiento o la reflexión". Nada se puede conocer con más certeza.

            Tenemos un conocimiento cierto y demostrativo de la existencia de Dios. La demostración depende de ciertos elementos del conocimiento intuitivo, tales como el de mi propia existencia y del principio según el cual un ente real no puede haber sido producido por nada. Según Locke, a partir de esto, podemos deducir que debe existir un "ser todopoderoso" y dotado de conocimiento causa  de las "cosas enteramente desprovistas de conocimiento y que actúan ciegamente [...] puedan producir un ser cognoscente".

            Poseemos también un conocimiento sensible de los entes extrínsecos a nosotros en el momento en que los percibimos, y la memoria nos asegura que tales cosas han existido en el pasado. Ahora bien, si el espíritu no conoce más que la relación entre nuestras ideas, ¿en qué consiste la realidad del conocimiento?, ¿cómo podremos afirmar que a nuestras ideas les corresponde algo real fuera de nuestro entendimiento?. Locke no cree, en general, que el conocimiento pueda extenderse más allá de las ideas, sin embargo no las considera como obstáculos interpuestos entre el hombre y el mundo material, sino más bien como índices, pistas reveladoras de la existencia de ese mundo y de algunas de sus propiedades.

 En conclusión: El conocimiento se limita al acuerdo entre ideas, dichas ideas se originan en las percepciones sensibles, lo cual nos hace suponer la existencia de un mundo exterior al sujeto. Del mundo exterior que captamos a través de los sentidos no tenemos, sin embargo, un conocimiento absoluto, sino relativo y meramente probable. Será Hume quien radicalice esta posición y concluya que respecto a la verdad de nuestro conocimiento debemos ser cautos, o lo que es más, escépticos.

 

            2.2. FILOSOFÍA POLÍTICA. 

La doctrina política de Locke se encuentra expuesta en sus Dos Tratados sobre el gobierno civil. El primero de ellos tiene un carácter esencialmente polémico e intenta refutar las tesis de Robert Filmer, que en su obra Patriarca proponía una fundamentación divina al poder de los reyes. En el Patriarcha, redactado hacia 1628, y editada por los tories en 1680 con el fin de presentar ante el público una defensa de la monarquía absoluta, basada en el principio según el cual el monarca gobierna por la voluntad de Dios, siendo, pues sus decretos y su autoridad tan indiscutibles como cualquier otro mandato divino. Contrariamente a lo que Filmer trata de probar, dirá Locke en el Primer Tratado, la autoridad real no le fue concedida por Dios a Adán, primer padre de la humanidad; y aunque lo hubiera hecho, tampoco hay evidencia de que dicha autoridad fuese transmitida por sucesión a sus herederos. Suponer, por tanto, una sujeción original al primer patriarca es admitir que los hombres no nacieron libres y también, dado el supuesto sucesorio del poder patriarcal, tampoco podrían serlo nunca en virtud de su subordinación natural a ese poder que se considera absoluto y arbitrario. Este es el punto de Filmer que a Locke le interesa refutar antes de pasar a analizar su propia concepción en el segundo tratado. Locke es el padre del individualismo liberal.  

Sin embargo, la obra política más difundida de Locke es el segundo "Tratado sobre el gobierno civil" (1690), que pasa por ser la obra en la que Locke condensó lo esencial de su pensamiento político. Aparece en el momento más oportuno y refleja la opinión de la ascendente clase burguesa.  

Parte de los supuestos generales siguientes:

a) El hombre es un ser razonable y la libertad es inseparable de la felicidad.

b) El fin de la política es la búsqueda de la felicidad que reside en la paz, la armonía y la seguridad

 Locke desarrolla una teoría política del contrato para explicar el origen de la sociedad humana y de dónde procede la legitimidad del gobierno. Al contrario que su compatriota Hobbes, considera que los hombres no son malvados por naturaleza, y que el absolutismo es inadmisible, ya que atenta contra las libertades individuales. Los principales ejes de su filosofía política son:  

 

            2.2.1. Estado de naturaleza 

Al igual que Hobbes, y posteriormente Rousseau, supone como hipótesis metodológica la existencia de un primer estado de naturaleza, previo a la sociedad civil. Tal estado de naturaleza es un estado: 

 "de perfecta libertad para ordenar sus actos y disponer de sus propiedades y de las personas que creen conveniente dentro de los límites de la ley natural, sin pedir permiso ni depender de la voluntad de ningún otro hombre" (II, 2, 4).  

Contrariamente a Hobbes, Locke estima que el estado de naturaleza es un estado pacífico en el que rige la ley moral natural en la que los individuos racionales se saben sujetos de derechos y deberes. Entre ellos, Locke destaca: el derecho a la propia conservación, a defender su vida, a la libertad, y a la propiedad privada, que es una de las cosas necesarias para preservar su existencia...  El estado de naturaleza se caracteriza por la libertad e igualdad de todos los hombres y  en la ausencia de una autoridad común. La creación de la moneda facilita los intercambios de bienes. Desde ahora, ya no se contentan, sobre todo respecto a la ocupación del territorio, con los pocos acres necesarios para la supervivencia de una familia.

            2.2.2. La propiedad privada 

Contrariamente a Hobbes también, Locke estima que la propiedad privada existe en el estado de naturaleza, que es anterior a la sociedad civil. Esta teoría de la propiedad ocupa en Locke un destacado lugar: atestigua los orígenes burgueses de su pensamiento. La propiedad privada, según Locke no sólo beneficia al propietario privadamente, sino a todos los hombres: "El que se apropia de una tierra mediante su trabajo no disminuye sino que aumenta los recursos comunes del género humano".  

La propiedad produce felicidad y la mayor felicidad coincide con el mayor poder: "La mayor felicidad no consiste en gozar de los mayores placeres, sino en poseer las cosas que producen los mayores placeres". De esta forma queda definido un "hedonismo capitalista".

Un individuo tiene derecho a la propiedad privada de tanta tierra cuanta pueda labrar, sembrar y cultivar para aprovechar sus productos. La propiedad privada es un derecho natural tan primitivo como el derecho a la vida, a la libertad, a la salud y a la integridad.

 A causa de la instauración de la propiedad, la sociedad humana se hace más compleja y aparecen en ella riesgos cada vez más numerosos de conflictos. Los hombres se mantendrán en ese estado hasta que, por su propio interés, decidan establecer un pacto para garantizar derechos y libertades frente a los posibles conflictos que en el estado de naturaleza puedan surgir.

 

            2.2.3. El pacto mediante el que se instituye la Sociedad civil

Mediante el pacto, los hombres renuncian a parte de su libertad para hacer lo que le parezca oportuno para su salvaguarda individual, y renuncian a su derecho natural de castigar las posibles ofensas. En definitiva, renuncian a cierta cota de poder ejecutivo y legislativo, pero no renuncia a su libertad. Mediante el pacto surge la sociedad civil. Las ventajas de la sociedad civil consisten en que los hombres disponen de una ley escrita que define la ley natural, evitando controversias sobre ella; se establece un sistema judicial que goza del reconocimiento general y evita arbitrariedades; se crea un poder capaz de castigar crímenes, y de obligar a ejecutar las sentencias y, por último, se conserva la propiedad privada. Profundicemos un poco:

            Conviene, pues, que aquellos que quieren la plena realización de los principios del derecho natural, es decir, el libre desarrollo de cada uno, formen sociedad y establezcan una instancia cuyo fin sea organizar la sociedad según reglas comunes, y utilizar los medios convenientes para hacerlas aplicar. 

            Los conflictos más graves se originan cunado se atenta contra el derecho que tiene cada uno a disponer de su vida, de apropiarse de los bienes libres y de exigir el respeto de los compromisos contraídos 

Para garantizar la propiedad, los hombres salen del estado de naturaleza y constituyen una sociedad civil "cuyo fin principal es la conservación de la propiedad". 

“Esto lo lleva a querer abandonar una condición en la que, aunque él es libre, tienen lugar miedos y peligros constantes; por lo tanto, no sin razón está deseoso de unirse en sociedad con otros que ya están unidos o que tienen intención de estarlo con el fin de preservar sus vidas, sus libertades y sus posesiones, es decir, todo eso a lo que doy el nombre genérico de "propiedad". ((II, 9, 123).

 

 "El gobierno no tiene más fin que la conservación de la *propiedad .Para que se prohíba a todos los hombres invadir los derechos de otros y "para que sea observada la ley natural" que aspira a la paz y a la defensa de todo el género humano. La ejecución de esta ley, en el estado de naturaleza, se ha dejado en manos de todos los hombres [y] todo el mundo tiene derecho a castigar a los transgresores en grado suficiente para prevenir su violación"  

2.2.4. El poder político 

"Lo que origina y constituye de hecho una sociedad política no es sino el consentimiento de un número de hombres libres capaces de formar una mayoría [...]. Esto y sólo esto es lo que da o podría dar origen a cualquier gobierno legítimo".

 

Para Hobbes el mismo acto del contrato generaba simultáneamente la sociedad civil y el Estado. Para Locke no es este el caso: la relación entre el gobierno y sus súbditos queda definida como mandato, es decir, como el encargo de una tarea... Así, mediante el pacto se constituye la sociedad civil y, posteriormente, el pueblo se constituye en asamblea y elige un gobierno al que confía una tarea. Ambos momentos constitutivos están claramente diferenciados.

El pacto de institución del poder político obliga a instaurarlo la impotencia frente a  las amenazas de enemigos interiores y exteriores. Ante tales amenazas los derechos naturales desaparecen por la imposición  de la fuerza, y por lo tanto se hace necesario instituir un poder  capaz de establecer leyes, hacerlas cumplir y castigar su incumplimiento: hablamos del poder político:  

Poder político es: "el derecho a dictar leyes, incluida la pena de muerte y, en consecuencia, todas las inferiores, para la regulación y salvaguarda de la propiedad, y a emplear la fuerza de la comunidad en la ejecución de todas las leyes y en la defensa del Estado contra agresiones del exterior, y todo ello únicamente en pro del bien público." (II Tratado, 1, 3)  

La libertad del hombre en el estado civil consiste en: "no estar sometido a más poder legislativo que el establecido de común acuerdo, ni al dominio de otra voluntad ni a la limitación de más ley que la que este poder legislativo establezca de acuerdo con la confianza depositada en él"  

La función de los gobernantes  consiste en asegurar el bienestar y la prosperidad. La “propiedad” tal como ha sido definida anteriormente:

“están unidos o que tienen intención de estarlo con el fin de preservar sus vidas, sus libertades y sus posesiones, es decir, todo eso a lo que doy el nombre genérico de *"propiedad".

Sin embargo, a pesar de que hemos dicho que la libertad es un derecho natural inalienable, Locke justifica la esclavitud, cuando alguien que puede ser reo de muerte, en vez de ejecutado es utilizado en su servicio por el ofendido, sin que por ello cometa éste delito alguno; pues, en todo caso, siempre queda al esclavo obtener la muerte al resistirse a la voluntad de su amo si considera que las penalidades de su esclavitud superan el valor de la vida.

El poder político lo detenta el gobierno libremente elegido por el consenso de los ciudadanos. Se trata de un gobierno no centralizado, al contrario de lo que sucedía en el absolutismo. La garantía de que no se produzca abuso de poder radica en una estricta división del mismo en tres ámbitos diferenciados que deben ser detentados por personas distintas. La división de poderes se estructura como sigue:

1. El poder legislativo constituye el poder supremo en sentido estricto (Asamblea.), pero no es un poder absoluto: tiene que responder de la confianza puesta en él y respetar la ley moral natural. No es de carácter permanente. Su función legislar igual para todos y buscar el bien común en el respeto al derecho de todos, a la vida y a la propiedad y las leyes no pueden ocasionar perjuicio a los propietarios

2. El poder ejecutivo es el encargado de realizar los mandatos del legislativo.

3. El poder federativo encargado de la seguridad del Estado y de las relaciones con el exterior. (Nota: para Locke el poder judicial no es un poder independiente, siendo sólo un aspecto del ejecutivo). 

El Estado es, pues, necesario y está formado por un conjunto de instituciones tales como la legislativa, judicial, policial y militar, pero no tiene un poder absoluto, sino que son los ciudadanos propietarios quienes tienen la última palabra, el régimen depende de ellos, el gobierno será legítimo durante tanto tiempo como sea capaz de servir al bien público.  

Pero el poder del legislativo no es indefinido; además "el poder político no puede tomar a nadie parte de su propiedad sin su consentimiento [pues] la salvaguarda de la propiedad es el fin de un gobierno y la razón por la cual los hombres entran en sociedad."  

Para costear los gastos estatales es necesaria la recaudación de impuestos: "Es cierto que los gobiernos no pueden mantenerse sin grandes gastos y es bueno que quien se beneficia de la protección del Estado pague la parte que le corresponda para ayudar a mantenerlo." 

Es necesario que haya otro poder que se ocupe de llevar a cabo y de hacer cumplir las leyes que dicta el legislativo: Es el poder ejecutivo y Locke lo distingue de un tercero que llama: 

 Federativo (una especie de ministerio de asuntos exteriores) encargado de representar a la comunidad frente a las demás y ante los individuos ajenos a ella, y que es el competente para decidir las alianzas, la guerra y la paz, y las transacciones internacionales. 

Naturalmente, todos los poderes dependen de la voluntad de los ciudadanos, porque en ella reside la legitimidad del poder soberano. Y el poder ejecutivo debe dar cuenta de sus decisiones al legislativo: "Mientras el gobierno subsiste, el poder supremo es el legislativo, porque quien puede imponer leyes a otro ha de ser, por fuerza, superior."  

Si los legisladores son elegidos para un determinado período de tiempo, según Locke estima conveniente, el poder de elección ha de ser siempre ejercido por el pueblo, sea en épocas determinadas o cuando fuera convocado. La potestad de convocar corresponde al ejecutivo, que lo hace a intervalos prefijados en la constitución. 

El poder legislativo no es permanente y ni lo es la persona que encabeza el ejecutivo (el monarca), puesto que si ésta viola la ley ya no tiene ningún derecho a ser obedecida. Esa persona es solamente el símbolo, la imagen o representante del Estado, que actúa por voluntad de la sociedad, tal como declaran las leyes y no tiene, pues, otra voluntad ni otro poder que los de la ley. La monarquía constitucional ha quedado definida; lo contrario no es sino tiranía y usurpación de poder.

 

            2.2.5. El derecho de resistencia frente al abuso de poder 

            Por último, hemos de hacer mención al derecho de resistencia frente a un ejercicio del poder injusto, arbitrario o ineficaz, muy en la línea de Tomás de Aquino. El reconocimiento del derecho de resistencia es un medio para que el monarca tome en consideración la ley como única soberana y para hacerle respetar dicha legalidad. Permite alejar el peligro de una revuelta popular, pero no constituye en absoluto una invitación a la sublevación. En definitiva, el derecho de resistencia es para Locke un medio disuasorio para frenar toda tendencia absolutista del monarca. La rebelión está justificada cuando el monarca o el poder legislativo actúan de modo contrario a su cometido. En este caso es la ciudadanía ha de juzgar, porque la soberanía reside en última instancia en el pueblo.

[...]Pero si una larga cadena de abusos, prevaricaciones y artificios, convergiendo todos a lo mismo, alcanzan que el pueblo se entere del propósito y no pueda dejar de percibir lo que por debajo cunde, y advierta adonde va a ir a parar, no será extraño que se levante e intente poner la autoridad en mano que le asegure los fines para los cuales fuera erigido el gobierno, y en cuya carencia, los antiguos nombres y formas especiosas no sólo distan mucho de ser mejores sino que son harto más graves que el estado de naturaleza o pura anarquía; los inconvenientes son en ambos casos igualmente grandes y allegados; pero el remedio en aquél es más arduo y remoto.[II, 19,225]

A esto responderé que el pueblo será juez; porque ¿a quién incumbirá juzgar si su mandatario o diputado obra bien y según la confianza en él depositada, sino a quien le diputara y debió guardar, por haberle diputado, poder suficiente para deponerle si a la confianza faltare? Si ello es razonable en casos particulares de gentes privadas, ¿por qué habría de ocurrir diversamente en los de mayor momento, que al bienestar de millones conciernen, y en que, además, el mal, de no ser prevenido, será mayor, y el enderezamiento harto difícil, caro y peligroso?[II, 19, 240]

"Para concluir. El poder que cada individuo cedió a la sociedad al entrar en ella, jamás podrá revertir a los individuos mientras la sociedad durare, mas permanecerá en la comunidad perennemente, porque sin ello no habría comunidad ni república, lo que fuera contrario al convenio original; así pues cuando la sociedad hubiere situado el legislativo en cualquier asamblea de varones, para que en ellos y sus sucesores prosiguiera, con .dirección y autoridad para el modo de determinación de tales sucesores, el legislativo jamás podrá revertir al pueblo mientras tal gobierno durare, pues habiendo establecido el legislativo con poder para continuar indefinidamente, abandonáronle su poder político y no está en sus manos recobrarle. Pero si hubieren fijado límites a la duración de ese legislativo, y dado por temporal este poder supremo en cualquier persona o asamblea; o bien cuando los extravíos de quienes se hallaren en autoridad, se la hicieren perder, por incumplimiento, ya ella a la sociedad habrá de revertir, tras este incumplimiento de los gobernantes, o aquella establecida determinación de tiempo; e incumbirá al pueblo el derecho de obrar como supremo, y de continuar el legislativo por si darle nueva forma, o pasarle a nuevas manos, como por mas apto lo tuviere.[II, 19, 243]

 

OTRAS TEORÍAS CONTRACTUALISTAS: HOBBES Y ROUSSEAU

 Thomas Hobbes, 1588-1679.

El Estado Absolutista

 

El pensamiento político de Hobbes se inscribe en un período de convulsión política y religiosa en Inglaterra: continuas disputas entre protestantes y católicos, entre protestantes anglicanos y disidentes. Por otra parte, los Tudor y los Estuardo luchan por la monarquía. Carlos I, un Estuardo, se enfrenta en 1640 al parlamento de mayoría puritana y una vez vencido por el ejército parlamentario de Cromwell, el rey es ejecutado. En 1651, Cromwell reina en Inglaterra, convertida en república. Ese mismo año se publica en Londres El Leviatán de Hobbes, en donde defiende la causa del absolutismo monárquico, aunque no en nombre del derecho divino, sino en el del interés de los individuos, de la conservación y la paz. 

En la obra anteriormente citada, Hobbes, siguiendo tesis semejantes a las de Grocio en su obra Sobre el derecho de guerra y de paz (1621) relativas al derecho natural y su relación con las leyes positivas, sostiene pesimistamente que en el estado de naturaleza prevalece el estado de guerra de todos contra todos. Parte de una concepción de la naturaleza humana malvada: “El hombre es un lobo para el hombre”, es egoísta, agresivo, ambicioso e insaciable y es capaz de cualquier cosa para conseguir lo que desea, y siempre desea algo más. Como en un estado semejante no es posible prosperar ya que no hay paz y siempre está en peligro la vida y la propiedad, la razón sugiere normas adecuadas para hacer posible dicha paz, sin la cual sería imposible la subsistencia. Estas normas son las que Hobbes llama Leyes de la naturaleza, que servirán para que el hombre salga del estado de guerra que impera en el estado de naturaleza y acuerde una sociedad civil. 

Aunque Hobbes define 19 leyes de naturaleza, existen, sin embargo, dos fundamentales de las cuales se derivan las restantes.

 1. La primera ley se refiere a que cada hombre debe esforzarse por la paz.

 2. La segunda ley dice que el hombre debe acceder ( si los demás consienten también y mientras se considere necesario para la paz y defensa de sí mismo ) a renunciar este derecho de todas las cosas y a satisfacerse con la misma libertad que admitiría para otro.

 Así pues, la misma naturaleza humana guiada por su razón aconseja buscar la paz y limitar los deseos de poder absoluto sobre los demás. Esto implica la necesidad de establecer un pacto mediante el cual ceden todos sus derechos a favor de un gobernante (que puede ser una persona o una asamblea, aunque claramente Hobbes defiende una monarquía absolutista) de tal manera que el Estado, el Leviatán (monstruo marino babilónico que aparece en la Biblia , y cuya imagen usa Hobbes para simbolizar el poder arrollador del Estado) ejerce un poder omnímodo sobre los individuos, que pasan a ser considerados súbditos. Bajo la soberanía de Estado se garantiza la paz , porque sin Estado no hay sociedad entre los hombres, sino un mero estado natural de desconfianza y terror mutuo.  

El Estado tiene el derecho absoluto a establecer leyes o a incumplirlas. El soberano determina qué es lo políticamente aceptable y lo moral: lo justo y lo bueno  coincide con la voluntad del soberano. El soberano es el único poder legislativo y el Estado la única fuente del derecho. Incluso en los asuntos de índole espiritual o religiosa es el soberano quien tiene la máxima autoridad. Como deducimos a simple vista, Hobbes se inclina por una monarquía absolutista.


  Jean- Jacques Rousseau. 1712- 1778.

El ESTADO DEMOCRÁTICO

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El Discurso sobre las ciencias y las artes (1750) obra de gran polémica en su tiempo, parte de una hipótesis contraria a la mantenida por Hobbes. Rousseau concibe que en el estado natural, antes de surgir la vida en sociedad, el hombre era bueno, feliz y libre. El buen salvaje vivía independiente, guiado por el sano amor a sí mismo. Este estado natural es "un estado que no existe ya, que acaso no ha existido nunca, que probablemente no existirá jamás, y del que es necesario tener conceptos adecuados para juzgar con justicia nuestro estado presente", es decir, se trata de una hipótesis que permite valorar la realidad actual: el estado social, aquel en el que el hombre se aparta de la naturaleza para vivir en comunidad, guiado por el egoísmo, el ansia de riqueza (propiedad) y la injusticia.  

En el Discurso sobre el origen y el fundamento de la desigualdad entre los hombres (1754), emprende una dura crítica a las instituciones políticas y sociales como grandes corruptoras de la inocencia y bondad naturales del hombre. Analiza el tránsito del hipotético estado de naturaleza al estado social como una degeneración (no un progreso) producto de las desigualdades sociales que surgen con la propiedad privada, el derecho para protegerla, y la autoridad para que se cumpla ese derecho.

"El primer hombre a quien, cercando un terreno, se lo ocurrió decir esto es mío y halló gentes bastante simples para creerle fue el verdadero fundador de la sociedad civil. ¡Cuántos crímenes, guerras, asesinatos; cuántas miserias y horrores habría evitado al género humano aquel que hubiese gritado a sus semejantes, arrancando las estacas de la cerca o cubriendo el foso: «¡Guardaos de escuchar a este impostor; estáis perdidos si olvidáis que los frutos son de todos y la tierra de nadie!» (Rousseau Discurso...Desigualdad, segunda parte)

Las leyes establecidas en toda sociedad son siempre las leyes que defienden al poderoso, al rico y a su poder frente a los no poseedores de propiedad, a los pobres. La propiedad privada y el derecho han creado un abismo entre dos clases: la clase de los propietarios, de los poderosos y de los amos, frente a la clase de los no propietarios, pobres y esclavos. Esta situación no es superable, según Rousseau, pero puede ser mitigada a través de una sana vuelta a la naturaleza y una educación que fomente el individualismo y la independencia del hombre.  

En El contrato social (1762), Rousseau manifiesta otra manera de remediar la degeneración a la que nos ha conducido la vida social: "el hombre nace libre, pero en todas partes se encuentra encadenado". Las injusticias sociales y las diferencias de clase pueden mitigarse no sólo a través de la educación, sino transformando el orden social desde el interior de la sociedad misma, y sin violencia. Los hombres deben establecer un nuevo Contrato Social que los acerque a su estado natural. Este contrato no es un pacto o convenio entre individuos (Hobbes) ni un contrato bilateral (Locke). El nuevo contrato social es un pacto de la comunidad con el individuo y del individuo con la comunidad, desde el que se genera una "voluntad general" que es distinta a la suma de las voluntades individuales y que se constituye en fundamento de todo poder político. La soberanía ha de emanar de la voluntad general, siendo indivisible (contra Locke y Montesquieu, Rousseau no es partidario de la separación de poderes) e inalienable (la ley procede de la Voluntad General y sus ejecutores son, por lo tanto, sustituibles). La libertad individual ha de constituirse, a través de la Voluntad General, en libertad civil y en igualdad.  

"el cuerpo político es también un ser moral dotado de voluntad. Esa voluntad general, tendente siempre a la conservación y bienestar del todo y de cada parte, es el origen de las leyes y la regla de lo justo y de lo injusto para todos los miembros del estado, en relación con éste y con aquéllos"

 

TEORÍAS CONTRACTUALISTAS: CUADRO COMPARATIVO  

HOBBES
LOCKE
ROUSSEAU

Estado de

naturaleza

Individuos “agresivos”

Derechos naturales: A todo, incluso a la propiedad ajena.

Guerra de todos contra todos

Comunidades.

Derechos naturales: “propiedad” = vida, libertad, posesiones.

Paz. Libertad

Individuos “bondadosos”.

Derechos naturales.

Paz. Dificultades para la subsistencia.

Contrato

social

Entre: individuos (a favor del gobernante)

Supone: renuncia de todos los derechos.

Finalidad: paz

Entre: individuos y gobernante.

Supone: renuncia sólo a legislar y castigar (poderes legislativo, ejecutivo y federativo)

Finalidad: protección del derecho a la propiedad

Entre: individuos y comunidad.

Supone: entrega de todos los derechos a la comunidad.

Finalidad: subsistencia, libertad cívica

Sistema

polÍtico

resultante

Absolutismo

No hay pacto con el gobernante; la renuncia a los derechos es irrevocable

Liberalismo

Los individuos conservan la mayoría de los derechos naturales; el poder gobernante es revocable

Democracia

El contrato crea la “voluntad general”; al obedecerla, el individuo se obedece a sí mismo, sigue tan libre como antes.

 

  

DAVID HUME 1711-1776

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2.1. EVOLUCIÓN DE SU OBRA

            Generalmente se caracteriza a Hume como un pensador empirista y escéptico. Lo primero porque sostiene que todo conocimiento se deriva de la experiencia y no de la razón, tal como sostenían los racionalistas. Lo segundo, porque las conclusiones que se derivan de sus investigaciones tienen por término la afirmación de que el único conocimiento absolutamente cierto es el que nos proporcionan las relaciones de ideas, en cambio, las cuestiones de hecho en las que se fundamentan el conocimiento físico y el ordinario tienen un valor de verdad meramente  probable.

            La evolución del pensamiento humeano puede describirse a través de sus dos principales obras:

            En el Tratado de la naturaleza humana... (1739) pretende aplicar el método newtoniano a los asuntos morales, entendiendo por moral el conjunto de costumbres o hábitos del ser humano en cualquier dominio del saber tanto práctico como teórico. El proyecto primero de Hume tiene como finalidad de construir una ciencia de la naturaleza humana. Centrándose en examinar “la extensión y las fuerzas del entendimiento humano, y explicar la naturaleza de las ideas que empleamos y de las operaciones que realizamos al argumentar”.

            En La investigación sobre el entendimiento humano (1748) abandona la idea de crear una ciencia del hombre, y ya no pretende aplicar el método de Newton. La nueva obra es mucho más breve, se centra en el análisis del entendimiento humano, y tiene un fuerte carácter crítico. En ella Hume pretende determinar los límites del conocimiento y el instrumento de análisis se centra en la distinción entre cuestiones de hecho y relaciones de ideas.   

            En definitiva, abandonado el primer proyecto sistemático, se dedica a estudios críticos diversos: moral religión, política, economía... a la manera de cualquier otro filósofo ilustrado, empleando en ellos el método descriptivo e histórico.

 

            2.2. EL CONOCIMIENTO HUMANO

            Hume divide los actos y contenidos de conocimiento, que en general llama percepciones, en impresiones e ideas.
            Las impresiones son los actos y contenidos originarios del conocimiento. Pueden ser de dos clases:

  1. Impresiones de sensación: tienen su origen en los sentidos externos y son absolutamente originarias.
  2. Impresiones de reflexión: surgen de nuestra actividad mental interna.

            Las ideas se derivan de las impresiones. Hume explica el origen de las ideas recurriendo al Principio de asociación de ideas: las ideas son elaboraciones que la memoria y la imaginación producen al trabajar las impresiones, tales ideas no están separadas en nuestro intelecto, sino que aparecen asociadas entre sí en virtud de tres leyes fundamentales: semejanza, contigüidad y causa-efecto:

            - Semejanza: asociamos las cosas parecidas entre sí, por ejemplo, la relación que existe entre un paisaje pictórico y un paisaje natural.

            - Contigüidad: asociamos cosas que comúnmente aparecen próximas en el tiempo y en el espacio, por ejemplo, la visión de una mano nos lleva a pensar inmediatamente en el resto del cuerpo, o relacionamos las dos de la tarde con la hora de la comida.

            - Causa-efecto: se basa en la costumbre o en el hábito de relacionar fenómenos entre sí suponiendo que el primero origina el segundo, ejemplo, si una bola de billar choca con otra, la segunda se desplaza a causa del choque. Una vez observado este fenómeno tendemos, por el hábito a suponer que siempre que suceda lo primero, sucederá lo segundo. Sin embargo, según Hume, causa y efecto son dos hechos diferentes, únicamente conectados por nuestro hábito, y no por sí mismos.  

            La diferencia básica entre ideas y impresiones radica en dos características: Las impresiones son originarias respecto a las ideas (las auténticamente originarias son las de sensación, mientras que las de reflexión, tienen sólo una originalidad relativa, en orden a aquellas ideas que puedan derivarse de ellas). Las impresiones son más vivaces que las ideas. El criterio de distinción entre impresiones e ideas es la vivacidad:

            En cambio, todas las impresiones, es decir, toda sensación -bien externa bien interna-, es fuerte y vivaz: los límites entre ellas se determinan con mayor precisión, y tampoco es fácil caer en error o equivocación con respecto a ellas. Por tanto, si albergamos la sospecha de que un término filosófico se emplea sin significado o idea alguna, como ocurre con demasiada frecuencia, no tenemos más que preguntarnos de qué impresión se deriva esta supuesta idea, y si es imposible asignarle una; esto serviría para confirmar nuestra sospecha.” D. Hume, Investigaciones sobre el entendimiento humano.

            Según el principio empirista, afirma que todas nuestras ideas se derivan de la experiencia, y por lo tanto, los límites de nuestro entendimiento están marcados por ella. Por otra parte, las ideas son "Todas nuestras ideas no son sino copias de nuestras impresiones, es decir, que nos es imposible pensar algo que no hemos sentido previamente con nuestros sentidos internos o externos" [Investigación...]

            Este criterio permite negar las ideas innatas de los racionalistas: 

  1. Si innato significa simultaneo a nuestro nacimiento, entonces no existen ideas innatas, ya que antes de haber nacido, según Hume, no hemos recibido impresión alguna.
  2. Sin embargo, si entendemos innato como natural, entonces todas nuestras percepciones son innatas.
  3. Si por innato se entiende lo que es original y no copiado, entonces sólo las impresiones pueden ser llamadas innatas. 

            El criterio de copia tiene otra virtualidad, además de la negación de la existencia de ideas innatas racionalistas: Toda idea que no se corresponda con alguna impresión carece de significado, y por lo tanto, puede ser desechada.

            “Si procediéramos a revisar las bibliotecas convencidos de estos principios, ¡qué estragos no haríamos! Si cogemos cualquier volumen de Teología o metafísica escolástica, por ejemplo, preguntemos: ¿Contiene algún razonamiento abstracto sobre la cantidad y el número? No. ¿Contiene algún razonamiento experimental acerca de cuestiones de hecho o existencia? No. Tírese entonces a las llamas, pues no puede contener más que sofistería e ilusión.” (Hume, Investigación sobre el conocimiento humano)

            Se considera a Hume un nominalista porque niega que existan ideas generales (los universales de la Edad Media) Todas las ideas son, según el escocés,  estrictamente particulares, aunque solemos vincular a estas últimas entre sí asignándoles un término general. Por ejemplo, la idea general designada con el término caballo surge de las relaciones de semejanza que establecemos entre diversos ejemplares animales que reúnen un conjunto de características comunes según nuestra imaginación y memoria, sin embargo cada animal nos proporciona impresiones diferentes.

            Todo lo anteriormente dicho tiene como inmediato resultado la destrucción de la metafísica, ya que sus objetos, tales como la idea de sustancia, de alma inmortal y de Dios, no poseen ninguna impresión a su base, y por lo tanto carecen de significado a nivel científico.

            2.2.2. Cuestiones de hecho y relaciones de ideas

            Hume se apoya en la distinción leibniziana entre  verdades de razón y verdades de hecho. A las primeras se refiere como relaciones de ideas: son necesarias y su negación implica contradicción. Se trata fundamentalmente de tautologías basadas en el Principio de Identidad si son afirmativas, y en el de Contradicción si son negativas. Son universales. Pertenecen a este grupo todas las verdades matemáticas y las leyes lógicas. Ejemplo: "Un triángulo es una figura geométrica con tres ángulos".

            A las segundas, las verdades de hecho, las denomina cuestiones de hecho y son contingentes y su opuesto no implica contradicción. Se refieren a hechos de la experiencia. Ejemplo: "Hoy llueve", será verdadera si y sólo si lo confirma la experiencia y será falsa si no se corresponde con ella. Son verdades meramente probables.

            A las relaciones de ideas corresponden razonamientos demostrativos, a las  cuestiones de hecho razonamientos meramente probables:

            2.2.3. El problema de la realidad (cuestiones de hecho)

            Después de establecer la distinción anterior se plantea el problema de la realidad. La existencia de la realidad presente y pasada resulta evidente porque de ella tenemos noticias o bien por las impresiones presentes, o bien por la facultad de la memoria que retiene los recuerdos de las impresiones pasadas. El problema está en el futuro, ya que sobre él no podemos tener ninguna impresión: el hecho de que hoy salga el sol no significa que mañana saldrá, o dicho de otra manera, que el sol salga hoy no es causa para que se produzca el efecto de salir el sol mañana. Según Hume, todos los razonamientos acerca de cuestiones de hecho parecen fundarse en la relación de causa-efecto, y tan sólo por medio de esta relación podemos ir más allá de nuestra memoria y sentidos. Pero ¿es ésta inferencia válida científicamente?. El principio de causalidad, que utilizamos para hacer estas inferencias o predicciones futuras no es un principio lógico o a priori, sino el resultado de la experiencia pasada que extrapolamos al futuro, y por el hábito, creemos que algo que ha sucedido en el pasado volverá a repetirse en el futuro (efecto) si concurren las mismas circunstancias (causa). Pero Hume demuestra que el solo examen racional de una cosa en sí misma no permite descubrir los efectos de que pueda llegar a ser causa. Por ejemplo, si vemos por primera vez el fuego no tenemos manera de saber que puede quemar, sólo cuando hemos experimentado que en efecto el fuego nos ha quemado o lo hecho a otras personas o cosas podemos afirmar que el fuego puede ser causa de una quemadura.

Por lo tanto el principio de causalidad es fruto de la experiencia. Tal principio, el de causalidad, está basado en la semejanza que descubrimos en los objetos o hechos semejantes, la cual nos induce a esperar efectos semejantes a los que hemos visto seguir de tales objetos o hechos. Pero no es lógicamente contradictorio que el futuro contradiga al pasado o al presente, luego el principio de causalidad no es un principio lógico y necesario, sino el resultado de diversas experiencias que dan lugar a hábitos de pensamiento o creencias. Dicho todo lo anterior concluiremos diciendo que la certeza de este tipo de juicios basados en el principio de causalidad es meramente psicológica.  En resumen: La ley de la causalidad no es una ley de las cosas, es una ley de nuestro modo de pensar las cosas, y depende de nuestra experiencia, hábito, etc..., que nos determinan a entender así los fenómenos.
 
            El instinto y creencia juegan un papel muy importante en la filosofía de Hume. En efecto el análisis del principio de causalidad muestra claramente cómo Hume restringe el uso de la razón y le impone límites estrechísimos. Las cuestiones de hecho no nos proporcionan certeza racional, sino sólo creencia porque son fruto de una especie de instinto natural que nos induce a interpretar la realidad según un conjunto de hábitos creados por la experiencia.

            Como conclusión a la teoría del conocimiento humeana diremos que su investigación sobre las relaciones de hechos destruye el principio de causalidad en el que se basan las ciencias naturales, haciendo de sus verdades algo meramente probable.

            En cuanto al problema de la unidad e identidad del yo sucede un tanto de lo mismo. Los racionalistas afirmaban que el yo es sustancial, que consiste en pensar. Según Hume, la idea de un yo, o de la mente, no se corresponde con ninguna realidad o impresión, es simplemente una creencia sin valor objetivo, ya que comúnmente nos acostumbramos a pensar que el yo es uno y continuo porque a él referimos un encadenamiento de percepciones ligadas entre sí por relaciones de semejanza y causalidad. Es esta asociación la que nos induce a creer en el yo como algo unitario y continuo. Pero en realidad el yo no es una realidad sustancial, sino un haz de percepciones del pasado y del presente con expectativas de futuro. La sustancia es un artilugio de la imaginación para poder explicar la permanencia con que las cosas se nos presentan.

            Cuando volvemos sobre nosotros mismos encontramos percepciones diversas (“estados de conciencia”). Ninguna de ellas pareciéndose al yo sustancial. Igual que fingimos un sujeto que soporte las cualidades de las cosas, fingimos un sujeto que soporte las percepciones, impresiones o ideas. Este segundo sujeto fingido es el yo. Hume no niega que existamos, Hume dice que creemos en el yo como creemos en el mundo, y, en sentido estricto, tampoco lo conocemos
           
            En cuanto a la existencia de Dios y las demostraciones de los filósofos, Hume viene a decir que no demuestran nada, ya que de Dios no tenemos impresión alguna, y aplicando el criterio empirista del significado, ninguna idea podemos tener de él. Por lo tanto la existencia en Dios, al igual que sucede con la inmortalidad del alma, no es más que una creencia, y no objeto de conocimiento alguno.

            2.3. MORAL, POLÍTICA Y RELIGIÓN EN HUME

            Si en el plano teórico puede caracterizarse a Hume como un escéptico empirista y psicologista, en el plano práctico: ético, político y religioso, podemos además adjetivarlo de emotivista y utilitarista porque rechaza la posibilidad de fundar lo práctico en la razón, tal como pretendieron hacerlo los racionalistas anteriormente y posteriormente Kant y los idealistas alemanes. Hume, por el contrario, desplaza toda su atención al análisis psicológico, encontrando en la emoción y el sentimiento el fundamento de la ética. En efecto, la razón por sí misma, según Hume, no puede mover en el hombre el impulso a actuar, sólo la pasión o el sentimiento son capaces de motivarlo. El único papel que le asigna a la razón en el comportamiento consiste en darnos información sobre los fines que podemos perseguir y los medios más idóneos para conseguirlos, lo cual no implica que elijamos siempre fines razonables. Dirá Hume, no es contrario a la razón preferir la destrucción del mundo antes que sufrir el más ligero rasguño en nuestro dedo. Tampoco es contradictorio preferir un fin menor, antes que uno mayor.

            El hecho de valorar una acción como virtuosa o viciosa, buena o mala, no se basa en criterios objetivos, sino en subjetivos, ya que la aprobamos o desaprobamos en función de un sentimiento de simpatía o antipatía. Lo que despierta ese sentimiento es la utilidad que la acción comporta para la comunidad, o lo que es lo mismo que decir: una acción merecerá nuestra aprobación si resulta útil para la colectividad, y nuestra desaprobación si sucede lo contrario. He aquí el incipiente utilitarismo de Hume.

            En cuanto a la actitud política de Hume podemos decir que es igualmente utilitarista y positivista= realista. Lo primero porque afirma que es la utilidad de los hombres lo que explica la formación de sociedades a partir de la célula familiar. Y positivista porque se centra en la consideración de la política como una realidad histórica, positiva o real. Por ejemplo, Hume mantiene que el poder es legítimo, no porque se asiente en un origen divino: "Rey por la gracia de Dios", sino porque ha habido un hecho histórico que ha dado lugar a ello: una usurpación, una transmisión hereditaria, una elección, etc...

           
En lo que se refiere a la religión, vuelve a hacer un análisis utilitarista. La creencia religiosa es fruto de la utilidad y el interés, y, por lo tanto, no se basa en la existencia objetiva de ninguna divinidad. Al igual que lo hará Kant, critica las demostraciones de la existencia de Dios defendidas por los diversos filósofos, apoyándose en el argumento lógico de la no contradicción, el cual transcurre más o menos así: Nada es demostrable a no ser que su concepto incluya contradicción, y como no existe un ser cuya inexistencia implique contradicción, podemos afirmar que no existe un ser cuya existencia esté demostrada. Por último, rechaza las doctrinas teístas, las que afirman la existencia de un Dios personal, porque las considera intolerantes.