ESCUELA DE FRANKFURT

eSCUELA DE FRANKFURT 1. CIRCUNSTANCIAS HISTÓRICAS Y SOCIOPOLÍTICAS
1. La Primera Guerra Mundial y la República de Weimar.
1.2. Los totalitarismos: nazismo, estalinismo, fascismo.
1.3. La cuestión judía. El exilio de la Escuela de Frankfurt.
1.4. Crítica del Estado del bienestar. Movimientos sociales y políticos de los años 60. La Guerra Fría.
2. CARACTERES GENERALES DE LA ESCUELA DE FRANKFURT:
2.1. BREVE RECORRIDO
2.2. TEORÍA TRADICIONAL Y TEORÍA CRÍTICA; INTERDISCIPLINARIEDAD; CRÍTICA AL POSITIVISMO.
2.3. ANÁLISIS CRÍTICO DEL MARXISMO.
2.4. ANÁLISIS CRÍTICO DE LA ILUSTRACIÓN.
2.5. ANÁLISIS CRÍTICO DE LOS TOTALITARISMO Y DEL NEOCAPITALISMO.
PRESENTACIÓN TEXTO CONTEXTO

 

Presentación sobre la Escuela de Frankfurt

                        .                      

 

 

 

 

Video sobre Adorno y la Escuela de Frankfurt perteneciente a la serie Aventura del pensamiento. Savater

 

 

 

 

 

 

 

1. CIRCUNSTANCIAS HISTÓRICAS Y SOCIOPOLÍTICAS. CONTEXTO

 


La Escuela de Frankfurt surge con la fundación, en 1923, del Instituto para la Investigación Social, en el periodo que se corresponde con la República de Weimar tras la derrota de Alemania al término de la Primera Guerra Mundial y se extendió entre los años 1919 y 1933, cuando Hitler aprovecha de la gran crisis económica y el descontento social para imponer en Alemania el totalitarismo nazi. A este período lo conocemos como el Tercer Reich.. Entre las ideas delirantes de Hitler y sus seguidores nazis se encontraba la de la defensa de raza aria frente a las razas inferiores. Con el fin de dar una “solución final” al “problema judío” deciden exterminarlos en esas fábricas de horror y muerte en las que se convertirán los campos de exterminio: Dachau, Mauthausen, Auschwitz-Birkenau. En ellos fueron torturados y masacrados judíos, eslavos, disidentes de todas clases y prisioneros de guerra (entre ellos republicanos españoles en Mauthausen), todos ellos considerados “enemigos del Estado.” Entre dichos “enemigos” se encontraban los frankfurtianos, quienes hubieron de exiliarse en el mejor de los casos. Al mismo tiempo,  el afán expansionista de Hitler desencadena la Segunda Guerra Mundial en 1939.
  

  También en los años veinte y treinta se endurece el comunismo en Rusia y en las Repúblicas Soviéticas bajo el mando de Stalin, y pasa a convertirse en auténtica dictadura del terror. Radicalizando las tendencias autoritarias presentes entre los bolcheviques desde la Revolución Rusa de 1917. Stalin anuló todas las libertades, reprimió todo signo de pluralismo y aterrorizó a la población instaurando un régimen policial. Dispuesto a eliminar no sólo a los discrepantes o sospechosos, sino a todo aquel que pudiera poseer algún prestigio o influencia propia, lanzó sucesivas purgas contra sus compañeros comunistas, que diezmaron el partido, eliminando a la plana mayor de la Revolución.

    No debemos olvidar el Fascismo italiano de Mussolini, quien accede al poder en 1922, populista, represivo, policial, en definitiva: otro sistema totalitario como dos anteriormente mencionados. 

    Tras la derrota de Alemania y sus aliados en 1945, el mundo se polariza en dos grandes bloques: los EE.UU. y sus aliados y la URSS y sus aliados. Capitalismo y Comunismo se enfrentan en un clima no abiertamente bélico por la hegemonía. Son los años de la guerra fría.

    A partir de 1960 las dos potencias comienzan a dar pasos para suavizar el conflicto, y la guerra fría va dando paso a un intento de coexistencia pacífica. El comunismo ruso adopta posiciones menos combativas (en parte, a consecuencia del auge de China). Algunos partidos socialistas occidentales moderan igualmente sus tesis y derivan hacia la social-democracia.

    La sociedad europea asume el neocapitalismo que supone una nueva consolidación de la burguesía, a costa, sin embargo, de concesiones a los trabajadores: mejoras salariales y de las condiciones de trabajo, seguridad social, etc. Estamos en el llamado Estado de Bienestar y en la sociedad de consumo. Pero la indudable prosperidad material aparecerá pronto acompañada de un nuevo y hondo malestar ante nuevas formas de alienación: la presión de la publicidad que impulsa a consumir más y por ello obliga a trabajar más; la degradación de la calidad de la vida: malestar vital, contaminación, degradación ambiental...

    Como respuesta a este “malestar en la cultura” (parafraseando a Freud), surgen nuevos movimientos de izquierda revolucionarios que intentan despertar la conciencia de las masas “adormecidas” por la sociedad de consumo y replantean la necesidad de una revolución total. Tal es el caso de Francia, el Mayo del 68, en el que estudiantes y trabajadores se alían para luchar contra el capitalismo.  Estos sucesos se extendieron por la República Federal Alemana, Estados Unidos o Checoslovaquia (Primavera de Praga) España, México, Uruguay… Todo este hervidero revolucionario fue apoyado por los frankfurtianos y no se explicaría sin la rebelión del Movimiento de Libre expresión (Free Speech Movement) de la Universidad de Berkeley (1964), cuyo teórico era Herbert Marcuse.


2. CARACTERES GENERALES DE LA ESCUELA DE FRANKFURT


    2.1. BREVE RECORRIDO


    La llamada Escuela de Frankfurt surge con la fundación, en 1923, del Instituto para la Investigación Social (IIS), interesados en desarrollar una reflexión global sobre los procesos que consolidan la sociedad burguesa-capitalista desde una óptica marxista.

    En 1931, bajo la dirección de Horkheimer, cambia la orientación: en vez de centrarse en estudios exclusivamente marxistas, se realizan investigaciones interdisciplinares: sociología, psicología, etc, aunque predomina la reflexión filosófica. En este periodo pasan a formar parte de la escuela Fromm, Adorno, Marcuse, entre otros, dando lugar a la que fue llamada "teoría crítica". El proyecto de ésta era retomar, profundizándola,  la teoría de Marx - como teoría crítica del capitalismo- , incorporando los desarrollos de Freud en lo relativo a la sociedad. En 1934, año siguiente de la llegada de Hitler al poder, los nazis cerraron el Instituto por las tendencias comunistas y la ascendencia judía de la mayoría de sus miembros, muchos de los cuales se exiliaron y algunos murieron. Horkheimer trasladó la actividad de la escuela a Ginebra y París,  y finalmente  en ese mismo año se instalan en la Universidad de Columbia (Nueva York) abriéndose así su etapa norteamericana.

    La primera obra colectiva de los frankfurtianos son los Estudios sobre Autoridad y Familia, escritos en París, donde estos hacen un diagnóstico de la estabilidad social y cultural de las sociedades burguesas contemporáneas. Hacia 1947, con la aparición de "Dialéctica del Iluminismo", escrita por Horkheimer y Adorno, se verifica un cambio de posición en relación al marxismo, cuyo nombre ya se evita. 

    Con Fromm y Marcuse se produce la incorporación del psicoanálisis a la teoría crítica.
    Las ideas de los frankfurtianos influyeron en gran medida en los movimientos contestatarios de la década de 1960.

    Jürgen Habermas, tras la muerte de Adorno y Horkheimer, es el principal representante de la segunda etapa de la Escuela de Frankfurt.

    En la trayectoria cronológica de la Escuela de Frankfurt habría que subrayar cuatro etapas determinantes:

a.    La primera comprendida entre los años 1923-1931, es decir, desde la fecha de su fundación, y en la que el Instituto de Investigación Social  se vincula a la Universidad de Frankfurt y la elección como nuevo director del Instituto de Horkheimer.

b.    La segunda del 1931- 1950 bajo la Max Horkheimer, en la que se publica la Revista de Investigación Social, (1932), Esta segunda etapa coincide con el ascenso del Nazismo, el exilio y la muerte de algunos de sus miembros. Periodo más centrado en la crítica a los totalitarismos. No obstante, el contacto con la sociedad norteamericana introduce y consolida el estudio de la sociedad post-industrial y sus estructuras sociopolíticas y culturales. La vuelta de Max Horkheimer a Alemania en el año 1950 cierra esta etapa.

c.    Desde 1950 hasta la muerte de Adorno en 1969 y de Horkheimer en 1973, es en esta etapa en la que se escriben las obras fundamentales no sólo de quienes volvieron a Alemania, sino también de quienes permanecen en Estados Unidos como Marcuse.
d.    La cuarta etapa supone el surgimiento de la "segunda generación" entre la que cabe destacar a Jürgen Habermas.



2.2. TEORÍA TRADICIONAL Y TEORÍA CRÍTICA; INTERDISCIPLINARIEDAD; CRÍTICA AL POSITIVISMO


   
Los frankfurtianos entienden por teoría tradicional aquella que considera que la ciencia es un saber objetivo y neutral, guiado por la búsqueda desinteresada de la verdad. Tal es la posición del positivismo. Sin embargo, según los de la escuela, la posición positivista es una ideología al servicio del poder establecido y legitima las distintas formas de dominación del ser humano. La razón positivista, la teoría tradicional es considerada una razón instrumental que se centra en los medios y no en los fines, convirtiendo al ser humano en un medio.

    La teoría crítica, por el contrario, considera que la razón ha de ser crítica frente a todo tipo de ideología manipuladora y alienante, que pretendiendo dominar la naturaleza ha terminado dominando al ser humano, tal y como se observa en el surgimiento de los totalitarismos. El objetivo de la teoría crítica es fundamentalmente emancipador: la razón debe liberar al ser humano, no esclavizarlo. Su meta es una sociedad más justa y para ello es necesario aunar teoría y praxis. El análisis de la sociedad requiere una perspectiva interdisciplinar


    2.3. ANÁLISIS CRÍTICO DEL MARXISMO.

    Los frankfurtianos critican diversos aspectos de las predicciones de Marx. En primer lugar: al considerar que el proletariado ya no podía ser una clase revolucionaria que transformara la sociedad alienante capitalista porque dicho sistema había conseguido aburguesarlo, integrarlo en el sistema de consumo creciente. En segundo lugar, los de la escuela creían que el colapso del capitalismo del que habló Marx, no se produciría porque las crisis económicas podrían evitarse mediante la intervención política y económica. En tercer lugar, Marx creía que una sociedad justa haría a los seres humanos más libres. Horkheimer, por el contrario, manifiesta que a mayor libertad, menor justicia y viceversa. A mayor libertad, mayor peligro de abuso y totalitarismo. A mayor justicia, más represión y vuelta al totalitarismo.


    2.4. ANÁLISIS CRÍTICO DE LA ILUSTRACIÓN.


   
La experiencia vital e histórica de los miembros de la Escuela de Frankfurt provocó un giro en su pensamiento. La barbarie sistemática y racionalmente organizada les hizo desconfiar de la capacidad del hombre y especialmente de la razón para lograr construir sociedades justas e igualitarias. Los filósofos ilustrados creían que los problemas de la humanidad  tendrían solución cuando el ser humano fuera capaz de aplicar la razón a todas las esferas de su vida. Su optimista confianza en el progreso humano gracias a la “divina” razón, cargada de elementos míticos, hizo temblar al mundo con armas hasta entonces desconocidas. La Primera y la Segunda Guerras Mundiales, los campos de exterminio nazis, las bombas nucleares mostraron el poder mortífero y maquiavélico de la razón o de la paradójica “racionalización” de la destrucción. ¿Es ese el poder emancipador de la razón? ¿Y qué decir de la alienación de las sociedades neocapitalistas en las que los seres humanos son instrumentalizados en aras del todo poderoso mercado o de las necesidades productivas?

    El fracaso de la razón instrumental es una de las ideas centrales de la Dialéctica de la Ilustración, de Adorno y Horkheimer. Ambos se mostraron profundamente críticos, escépticos y pesimistas frente a la capacidad racional humana.


    2.5. ANÁLISIS CRÍTICO DE LOS TOTALITARISMOS Y DEL NEOCAPITALISMO.

    En un principio los frankfurtianos confiaron en el marxismo como única posibilidad conjugar el ideal proletario de justicia con el ideal liberal de progreso. Reivindicaban al individuo frente a la sociedad capitalista que alienaba al ser humano, reduciéndolo a mero productor y consumidor. Esta crítica pretendía despertar la conciencia del proletariado para luchar contra el totalitarismo y conquistar la emancipación, pero, en los años treinta, los integrantes de la Escuela se percataron de la incapacidad del proletariado para llevar a cabo esta tarea.

    Tras ese momento los de la escuela llegan a la conclusión de que el proletariado ha desaparecido integrándose en la clase media de postguerra, ajena a cualquier tipo de revolución. Además el marxismo ha sido desvirtuado por la práctica totalitaria de los regímenes comunistas, como el implantado por Stalin, donde se ha perdido el ideal de justicia y se han  eliminado las libertades básicas. La teoría crítica se centra, entonces, en la crítica a la creciente despersonalización y cosificación de las sociedades neocapitalistas provocadas por la sociedad de consumo y el control tecnológico. En las sociedades neocapitalistas todo intento de disidencia termina convirtiéndose en una mercancía (ej.: el Che y las camisetas, chapitas, posters.) El nivel de vida sube y, al mismo tiempo, todos estamos más controlados, más sometidos a la burocracia y a un exceso de normatividad. Los medios de comunicación al servicio de los intereses de mercado manipulan las conciencias y fomentan la uniformidad difundiendo una serie de valores, gustos y necesidades que convierten al individuo en un elemento más de la masa. Por todo ello, las sociedades neocapitalistas son una forma encubierta de totalitarismo.

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