EL CONOCIMIENTO

1. ANTECEDENTES DEL PROBLEMA
2. CONOCER, SABER, PENSAR.
3. ANÁLISIS DEL CONOCER.
4. PROCESOS DE CONOCIMIENTO
5. ORIGEN Y LÍMITES DEL CONOCIMIENTO.

6. APARIENCIA Y REALIDAD

Marina Quijada Martín

"Vivimos a la intemperie, no sabemos nada"

Marina Quijada Martín de 1ºBCT Montehermoso: 8/II/2013

¡Gracias por tan hermoso e inquietante pensamiento, Marina!

 

 

Tras la valiosísima aportación de Marina, seguiremos con otras citas:

 

 

1. ANTECEDENTES DEL PROBLEMA:

 

¿Qué conocemos: las cosas o las ideas que tenemos sobre las cosas?

 

                        ¿Cuál es el origen del conocimiento?

                        ¿Cómo conocemos?

                        ¿Qué conocemos?

                        ¿Qué límite tiene nuestro conocimiento?

 

            Estas son algunas de las preguntas que se han hecho desde siempre los filósofos.

 

            El problema del conocimiento: gnoseología, es uno de las cuestiones centrales de la filosofía, y más concretamente a partir del s. XVII. Ya los antiguos presocráticos reflexionaron sobre el tema distinguiendo el verdadero conocimiento (episthmh= episteme) que va más allá de los sentidos y se funda en la razón, de la mera opinión (doxa=doxa) que es conocimiento aparente proporcionado por los sentidos.

 

La gnoseología platónica no olvida la cuestión y plantea una teoría sobre los grados de conocimiento: supongamos que el conocimiento es una línea cuyo primer segmento representa el grado de conocimiento. más pobre y engañoso y el último el más perfecto y verdadero: el conocimiento de las ideas del mundo inteligible. La analogía de la línea así lo describe en el libro sexto de La República de Platón:

 

 

En el Mito de la caverna, perteneciente al Libro VII de La República, Platón explica el estado del alma con relación a cada conocimiento valiéndose de la siguiente comparación: 

            Los hombres son como unos prisioneros encadenados en el interior oscuro de una caverna (representa el mundo sensible), lo único que conocen del mundo son las sombras que se proyectan en la pared de la misma y piensan que estas sombras son realidades, cuando únicamente son "opiniones". Pero si se atreven a salir de la caverna, es decir, de la ignorancia o de la mera opinión, descubrirán que las sombras que se reflejaban en la pared no eran más que apariencias de la verdadera realidad, las Ideas, representada por el exterior de la caverna. Ahora bien, no todos los hombres se atreven a salir de la ignorancia del mundo sensible, sólo los filósofos lo hacen, y al conocer la verdadera realidad son los más capacitados para gobernar la polis, de acuerdo con las ideas de Justicia y Bien.

      La gnoseología  aristotélico-escolástica (vigente desde Aristóteles  hasta la Edad Media no adopta un punto de vista idealista como la platónica (Platón sostiene que el verdadero conocimiento es el de las ideas), sino realista, conocemos las cosas a través de los sentidos, aunque luego mediante un proceso de abstracción lo que conocemos son los conceptos (universales o ideas). Veamos en un esquema cómo se produce el conocimiento:

                En general, podemos distinguir en la historia de la filosofía dos grandes corrientes gnoseológicas: idealismo y realismo, inauguradas respectivamente por Platón y Aristóteles. Pero será a partir de la  Edad Moderna con el racionalismo y el empirismo cuando el tema resurja con fuerza.

 

 

 

2. CONOCER, SABER, PENSAR

 

            Son tres conceptos diferentes .

 

 

            3. ANÁLISIS DEL CONOCER

 

            El conocimiento es la actividad mediante la cual un sujeto se  representa a un objeto. De tal modo que dicha representación es el modo en que el sujeto puede pensar el objeto. El conocimiento es a la vez inmanente y trascendente. Lo primero porque  la representación  nace del propio sujeto. Lo segundo porque ninguna representación sería posible si no existiese fuera del sujeto un objeto capaz de suscitar la actividad cognoscitiva del sujeto. 

 

            Lo que conozco es el objeto, no directamente, sino por mediación  de la representación, que es una actividad constructiva. Para conocer necesito que:

 

a) Exista un objeto.

b) Se dé una sensación  o intuición (captar los datos de ese objeto a través de mis sentidos).

c) Organice el material que me suministra la sensación, darle forma (in-formarlo)

 

            Al final del proceso obtengo un concepto, es decir, una idea clara del objeto. Una vez obtenido un concepto podemos aplicarlo a diversos objetos que guarden alguna relación de semejanza. Como se aprecia a simple vista, el conocimiento es una actividad constructiva

 

 

 

4. PROCESOS DE CONOCIMIENTO

 

            4.1. INTUICIÓN Y CONCEPTO: Se entiende por intuición cualquier forma de conocimiento directo. Puede ser de dos tipos: sensible, cuando captamos un objeto a través de los sentidos. Intelectual, cuando se capta la verdad de alguna proposición (entendemos por proposición cualquier afirmación o negación sobre algo).

 

            Un concepto es una representación intelectual que se expresa mediante términos generales: “casa”, “azul”...

 

            Para que realmente se dé conocimiento empírico (o experiencia) es necesario que a la intuición le siga un concepto, tal como sostenía Kant: “Las intuiciones sin concepto son ciegas, el concepto sin intuición vacío”. Las intuiciones son el equivalente a la materia, los conceptos la forma.

 

“En todo conocimiento hay que distinguir materia , es decir, el objeto, y la forma, esto es, la manera cómo conocemos el objeto. Un salvaje ve de lejos una casa, de la cual desconoce su uso: este objeto se le presenta (es decir, es intuido) como podría serlo para otro que lo conociese determinadamente, es decir, como una habitación propia para el uso del ser humano. Mas en cuanto a la forma, este conocimiento del objeto es diferente en cada uno; en uno es simple intuición; en otro es intuición y noción (concepto) a la par” [Kant: Crítica de la Razón Pura. ]

Ejercicio:

  1. ¿De qué elementos está compuesto el conocimiento?
  2. ¿Qué es la materia del conocimiento?
  3. ¿Qué es la forma?
  4. ¿Cómo llama Kant a la operación mediante la que se nos presenta un objeto?
  5. ¿Qué es para Kant el "concepto"?

 

            Sobre cómo se forman los conceptos tendremos en cuenta dos teorías: la de la abstracción y la probabilística:

 

            A) ABSTRACCIÓN: consiste en una operación mental en virtud de la cual tomamos por separado lo que en realidad aparece junto. Ej.: lo blanco en sí no existe si no es asociado a un objeto. Es una representación mental abstracta: casa blanca, pared blanca, vestido blanco... a pesar de que lo blanco no existe separado, aplicamos ese concepto a diversos objetos que guardan entre sí esa relación de semejanza. El proceso de abstracción no se realiza de modo consciente. Los conceptos se forman por abstracción, prescindiendo de los elementos diferentes y separando los comunes. Ej.: sabemos que los árboles son todos diferentes, sin embargo aplicamos  o extendemos el concepto y el  término árbol a individuos de la especie vegetal que reúnen una serie de características comunes.

 

“El otro proyecto era un plan para abolir por completo todas las palabras, cualesquiera que fuesen; y se defendía como una gran ventaja, tanto respecto de la salud como de la brevedad. Es evidente que cada palabra que hablamos supone, en cierto grado, una disminución de nuestros pulmones por corrosión, y, por lo tanto, contribuye a acortarnos la vida; en consecuencia, se ideó que, siendo las palabras simplemente los nombres de las cosas, sería más conveniente que cada persona llevase consigo todas aquellas cosas de que fuese necesario hablar en el asunto especial sobre que había de discurrir. Y este invento se hubiese implantado, ciertamente, con gran comodidad y ahorro de salud para los individuos, de no haber las mujeres, en consorcio con el vulgo y los ignorantes, amenazado con alzarse en rebelión si no se les dejaba en libertad de hablar con la lengua, al modo de sus antepasados; que a tales extremos llegó siempre el vulgo en su enemiga por la ciencia. Sin embargo, muchos de los más sabios y eruditos se adhirieron al nuevo método de expresarse por medio de cosas: lo que presenta como único inconveniente el de que cuando un hombre se ocupa en grandes y diversos asuntos se ve obligado, en proporción, a llevar a espaldas un gran talego de cosas, a menos que pueda pagar uno o dos robustos criados que le asistan. Yo he visto muchas veces a dos de estos sabios, casi abrumados por el peso de sus fardos, como van nuestros buhoneros, encontrarse en la calle, echar la carga a tierra, abrir los talegos y conversar durante una hora; y luego, meter los utensilios, ayudarse mutuamente a reasumir la carga y despedirse”.[ J. Swift: Los viajes de Gulliver, III, 5. ]

Ejercicio:

  1. Ponle un título
  2. Haz un resumen
  3. Di cuál es la idea principal
  4. Qué conclusiones podemos extraer

            B) TEORÍA PROBABILISTICA: añade a la anterior la consideración según la cual los conceptos no están perfectamente definidos, sino que son de carácter borroso, de ahí que podamos aplicarlos con flexibilidad a lo que vamos conociendo.

 

 

            4.2. LO CONCRETO Y LO ABSTRACTO: mientras que el concepto es universal  y abstracto (se aplica a un conjunto de individuos), la intuición o sensación es singular o concreta: Ej.: veo a mi amigo Eugenio concretamente, y no a un ser humano varón cualquiera (universal).

[…] Nosotros, de un vistazo, percibimos tres copas en una mesa; Funes, todos los vástagos y racimos y frutos que comprende una parra. Sabía las formas de las nubes australes del amanecer del 30 de abril de 1882 y podía compararlas en el recuerdo con las vetas de un libro en pasta española que sólo había mirado una vez y con las líneas de la espuma que un remo levantó en el Río Negro la víspera de la acción del Quebracho. Esos recuerdos no eran simples; cada imagen visual estaba ligada a sensaciones musculares, térmicas, etcétera. Podía reconstruir todos los sueños, todos los entre sueños.[…]

[…] Cada palabra tenía un signo particular, una especie de marca; las últimas eran muy complicadas... Yo traté de explicarle que esa rapsodia de voces inconexas era precisamente lo contrario de un sistema de numeración. Le dije que decir 365 era decir tres centenas, seis decenas, cinco unidades: análisis que no existe en los "números" El Negro Timoteo o manta de carne. Funes no me entendió o no quiso entenderme. Locke, en el siglo xvii, postuló (y reprobó) un idioma imposible en el que cada cosa individual, cada piedra, cada pájaro y cada rama tuviera un nombre propio; Funes proyectó alguna vez un idioma análogo, pero lo desechó por parecerle demasiado general, demasiado ambiguo. En efecto, Funes no sólo recordaba cada hoja de cada árbol de cada monte, sino cada una de las veces que la había percibido o imaginado. Resolvió reducir cada una de sus jornadas pretéritas a unos setenta mil recuerdos, que definiría luego por cifras. Lo disuadieron dos consideraciones: la conciencia de que la tarea era interminable, la conciencia de que era inútil. Pensó que en la hora de la muerte no habría acabado aún de clasificar todos los recuerdos de la niñez.[…]

[…]Éste, no lo olvidemos, era casi incapaz de ideas generales, platónicas. No sólo le costaba comprender que el símbolo genérico perro abarcara tantos individuos dispares de diversos tamaños y diversa forma; le molestaba que el perro de las tres y catorce (visto de perfil) tuviera el mismo nombre que el perro de las tres y cuarto (visto de frente).[…]

[…] Había aprendido sin esfuerzo el inglés, el francés, el portugués, el latín. Sospecho, sin embargo, que no era muy capaz de pensar. Pensar es olvidar diferencias, es generalizar, abstraer. En el abarrotado mundo de Funes no había sino detalles, casi inmediatos. La recelosa claridad de la madrugada entró por el patio de tierra.[…]

[…]Entonces vi la cara de la voz que toda la noche había hablado. Ireneo tenía diecinueve años; había nacido en 1868; me pareció monumental como el bronce, más antiguo que Egipto, anterior a las profecías y a las pirámides. Pensé que cada una de mis palabras (que cada uno de mis gestos) perduraría en su implacable memoria; me entorpeció el temor de multiplicar ademanes inútiles.[…] Funes el memorioso  por Jorge Luís Borges

            A los conceptos también se los llama categorías. Las categorías son necesarias para comprender el mundo en el que vivimos y ahorrarnos energía mental. (recordad los problemas que tenía el sistema de numeración de Funes el memorioso, del relato de Borges). Gracias a las categorías clasificamos los objetos del mundo, son como un mapa de la realidad, y como tal nos sirven para desenvolvernos sin demasiadas dificultades dentro de un mundo infinitamente diverso. Es más fácil comunicarnos y pensar. Ej: cuando me dicen que han visto a un animal de cuatro patas de color de la noche, con ojos almendrados, orejitas puntiagudas con cola fina y larga, etc... y me dicen simplemente gato, esto último me ahorrará un gran esfuerzo mental ¿no?

           

            Desde Aristóteles a la filosofía contemporánea se han ensayado un gran número de sistemas categoriales. Quizás los más conocidos son el del mismo Aristóteles y el de Kant.

 

Las categorías pueden organizarse en un sistema jerárquico, de tal manera que se puede hablar de categorías básicas (se corresponden con objetos de nuestra experiencia cotidiana, tales como “mesa”,  “caballo”), las supraordinadas (en las que se incluyen las anteriores, como “mueble”, “animal”) y las subordinadas (“mesa isabelina”, “caballo percherón”).

 

Pero las categorías no son algo exclusivo de los filósofos, sino algo común a toda la especie, tal como demuestran los estudios antropológicos y etnográficos. Así por ejemplo, en nuestra zona no disponemos de categorías numerosas para pensar la nieve, contrariamente a lo que les ocurre a los esquimales. Sin embargo, respecto al concepto “cereza” tenemos una variada gama de categorías subordinadas mediante las que pensamos sus variedades: “picota”,

           

 

5. ORIGEN Y LÍMITES DEL CONOCIMIENTO

           

            Hasta aquí hemos intentado aclarar en qué consiste el conocimiento. Ahora veremos de dónde provienen nuestros conceptos, si surgen a partir de las intuiciones o si de alguna manera los poseemos ya en nuestro intelecto. Por otra parte, analizaremos si el conocimiento tiene límites. Para interrogarnos por lo anteriormente dicho nos situaremos en tres perspectivas diferentes:

 

            5.1. RACIONALISMO: entendemos por racionalismo una corriente filosófica surgida de modo explícito en el s. XVII con Descartes (aunque tiene sus antecedentes en el idealismo de Parménides y Platón), y que defiende la existencia de ideas innatas y la preeminencia de la razón frente a los sentidos. Para el racionalismo el conocimiento sólo puede fundamentarse en la razón (garantizada por la bondad divina), ya que los conocimientos que provienen de nuestros sentidos pueden ser erróneos, tal como demuestran las ilusiones ópticas, por ejemplo. Nuestro conocimiento tiene su origen en las ideas innatas: no son ideas que ya tengamos en nuestra mente, sino que existen como la mera posibilidad de tener ideas. La primera idea innata es el yo, idea sin la cual ningún conocimiento sería posible, ya que todo conocimiento debe tener un sujeto. Por otra parte, los racionalistas tenían plena confianza en el poder de la razón, y no pensaban que estuviera limitada.

           

 

"Así, puesto que los sentidos nos engañan, a las veces, quise suponer que no hay cosa alguna que sea tal y como ellos nos la presentan en la imaginación; y puesto que hay hombres que yerran al razonar, aun acerca de los más simples asuntos de geometría, y cometen paralogismos, juzgué que yo estaba tan expuesto al error como otro cualquiera, y rechacé como falsas todas las razones que anteriormente había tenido por demostrativas; y, en fin, considerando que todos los pensamientos que nos vienen estando despiertos pueden también ocurrírsenos durante el sueño, sin que ninguno entonces sea verdadero, resolví fingir que todas las cosas, que hasta entonces habían entrado en mi espíritu, no eran más verdaderas que las ilusiones de mis sueños. Pero advertí luego que, queriendo yo pensar, de esa suerte, que todo es falso, era necesario que yo, que lo pensaba, fuese alguna cosa; y observando que esta verdad: «yo pienso, luego soy», era tan firme y segura que las más extravagantes suposiciones de los escépticos no son capaces de conmoverla, juzgué que podía recibirla sin escrúpulo, como el primer principio de la filosofía que andaba buscando.[Descartes Cuarta parte de El Discurso del Método]

Ejercicio:

  1. Ponle un título
  2. Haz un resumen
  3. Estructura del texto: Di en cuantas partes podemos dividir el texto.
  4. Di cuál es la idea principal
  5. Enumera las ideas secundarias
  6. ¿En qué motivos se basa Descartes para dudar?
  7. ¿Es la duda de Descartes "escéptica"?
  8. ¿Sobre qué principio descansa la filosofía de Descartes?

 

            5.2. EMPIRISMO: entendemos por empirismo toda reflexión gnoseológica que defienda que el origen del conocimiento y sus límites vienen dados por la experiencia que nos suministran los sentidos.

 

            Según los empiristas: nada hay en nuestro entendimiento que no haya pasado antes por nuestros sentidos. Eso significa que nuestros conceptos o ideas tienen su origen en impresiones (recordad el criterio empirista del significado de Hume). En definitiva, nuestros conocimientos tienen su origen en la experiencia y no pueden ir más allá de ella. Por lo tanto carecen de sentido conceptos como el de Dios o alma, porque no podemos hallar la impresión a la que se refieren. El límite del conocimiento es, por lo tanto, la experiencia.

 

 “Todas las ideas vienen de la sensación o de la reflexión. Supongamos, pues, que la mente es, como decimos, un papel en blanco, desprovisto de cualquier signo, sin ninguna idea; ¿cómo llega a estar provista de ellas? ¿De dónde obtiene aquel vasto almacén que la activa e ¡limitada imaginación del hombre ha pintado en ella con una variedad casi infinita? ¿De dónde tiene todos los materiales de la razón y del conocimiento? A eso respondo con una palabra: de la experiencia. En ella se funda todo nuestro conocimiento, y de ella deriva en último término. Nuestra observación -ocupada bien en objetos sensibles externos, bien en operaciones internas de nuestra mente, percibidas y reflexionadas por nosotros mismos- es la que abastece nuestros entendimientos con todos los materiales del pensamiento. Estas dos son las fuentes del conocimiento, de donde dimanan todas las ideas que tenemos o que podemos tener naturalmente. (..)

Digo que estas dos cosas --a saber, las cosas externas materiales, como objetos de la sensación, y las operaciones interiores de nuestras propias mentes, como objetos de la reflexión--, son para mí los únicos originales donde todas nuestras ideas hallan su comienzo. [...]

Todas nuestras ideas pertenecen a una u otra de ellas. Me parece que el entendimiento no tiene ni el más mínimo indicio de ninguna idea que no reciba de una de estas dos. Los objetos externos suministran a la mente las ideas de las cualidades sensíbles, que son todas aquellas percepciones diversas que ellos producen en nosotros; y la rnente suministra al entendimiento las ideas de sus propias operaciones.

Cuando hayamos hecho una revisión completa de ellas, hallaremos que éstas y sus respectivos modos, combinaciones y relaciones, contienen nuestro entero almacén de ideas y; que no tenemos nada en nuestras mentes que no haya venido por uno de estos dos caminos. [Locke. Ensayo sobre el entendimiento humano.]

Ejercicio:

  1. Pon un título
  2. Haz un resumen
  3. Estructura del texto
  4. Di cuál es la idea principal
  5. Enumera las ideas secundarias
  6. ¿Cuál es el origen de nuestras ideas según Locke?
  7. ¿Qué clases de ideas distingue Locke?
  8. ¿Existen. según Locke, ideas innatas?

 

            5.3 APRIORISMO

 

"No hay duda alguna de que todo nuestro conocimiento comienza con la experiencia. Pues ¿cómo podría ser despertada a actuar la facultad de conocer sino mediante objetos que afectan a nuestros sentidos y que ora producen por sí mismos representaciones, ora ponen en movimiento la capacidad del entendimiento para comparar estas representaciones, para enlazarlas o separarlas y para elaborar de este modo la materia bruta de las impresiones sensibles con vistas a un conocimiento de los objetos denominado experiencia? Por consiguiente, en el orden temporal, ningún conocimiento precede a la experiencia, y todo conocimiento comienza por ella.

Pero aunque todo nuestro conocimiento empiece por la experiencia, no por eso procede todo él de la experiencia. En efecto, podría ocurrir que nuestro conocimiento empírico fuera una composición de lo que recibimos mediante las impresiones, y de lo que nuestra facultad de conocer produce (simplemente motivada por las impresiones) a partir de sí misma. [...]

[...] Pensar un objeto y conocer un objeto no son exactamente la misma cosa. En efecto, el conocimiento supone dos elementos. Primero, el concepto por el cual es pensado un objeto en general (la categoría); segundo, la intuición por medio de la cual dicho objeto es dado” [ Kant: Crítica de la razón pura]

Ejercicio:

  1. Ponle un título
  2. Haz un resumen
  3. Di cuál es la estructura del texto
  4. Di cuál es la idea principal.
  5. Enumera las ideas secundarias.
  6. ¿Cuál es el origen de nuestro conocimiento según Kant?
  7. ¿Cuál es la "materia bruta" del conocimiento?
  8. ¿Es suficiente dicha materia para poder conocer?
  9. ¿Qué entiende Kant por "categoría"?
  10. ¿Deduce qué es lo "a priori" o lo "innato" en nuestro conocer?
  11. ¿En qué se parece kant a los empiristas?
  12. ¿En qué se parece Kant a los racionalistas?

 

Será Kant, quien en el s.XVIII logre superar la oposición entre empiristas y racionalistas. El de Köningsberg sostiene que todo conocimiento se origina con la experiencia (percepción sensible del objeto) y tiene su límite en ella, pero que, sin embargo, existen conocimientos que no se derivan a posteriori de la experiencia, sino que justamente son previos a ella y la hacen posible: son conocimientos a priori. Kant viene a decir lo siguiente:

 

a) Todo conocimiento comienza por la experiencia o sensación: la materia del conocimiento la pone el objeto.

b) Pero la organización del contenido de la sensación no la pone el objeto, sino el sujeto. Él le da forma aplicando las intuiciones puras (a priori) de la sensibilidad: espacio y tiempo, y las categorías del entendimiento (un total de 12)

 

            En definitiva, Kant defiende la tesis de que el conocimiento es una síntesis de un elemento dado por el objeto: materia , y un elemento puesto por el sujeto: forma. La materia es un conjunto caótico de impresiones diversas, y para conocer es preciso que el sujeto le de forma ¿cómo? hay que ubicar al objeto en un espacio y en un tiempo (aplicar intuiciones a priori de la facultad de la sensibilidad), en segundo lugar la facultad del entendimiento aplica una serie de categorías a priori que permiten determinar si el objeto en cuestión es uno, varios, si es una sustancia o una causa, etc..Veámoslo en un esquema:

 

                        OBJETO: materia         -->        SUJETO: forma

                        Lo dado                                        Lo puesto

                                                                               Facultad de la sensibilidad: e y t

                                                                               Facultad del entendimiento: categorías

 

            Kant deja claro que sólo podemos conocer fenómenos (fenómeno es para él el resultado del conocimiento: una síntesis entre sujeto y objeto), y no podemos ir más allá de la experiencia, ésta es el límite de todo conocer. Por lo tanto, el conocimiento llamado metafísico no es posible, ya que más allá de nuestra experiencia nada podemos conocer. Las ideas de Dios, alma y mundo son para Kant  ilusiones trascendentales de las que no podemos derivar ningún tipo de conocimiento válido. Son ideas en las que se puede creer, pero no se las puede conocer ni verificar porque nuestras facultades cognoscitivas están limitadas por la experiencia.

 

            Después de lo dicho, vemos como en la filosofía se reconocen los límites del conocimiento, ahora bien, mientras que los idealistas-racionalistas encuentran la principal limitación en las posibles experiencias erróneas que nos suministran los sentidos; los realistas-empiristas y el trascendentalismo kantiano, partiendo del reconicimiento de la finitud y limitación humanas, consideran que todo conocimiento que pretenda ir más allá de nuestras experiencias es meramente especulativo e incierto. Estos son límites absolutos del sujeto. No se trata de una limitación meramente fáctica (de hecho), sino de límites absolutos o teóricos, a los que también pertenecen los denominados límites de cognoscibilidad (los objetos que se pretenden conocer están por encima o por debajo de nuestras posibilidades humanas. Por ejemplo: lo divino, la vida tras la muerte, lo futuro...) Se reconocen igualmente límites cuantitativos (respecto a lo infinitamente grande o lo infinitamente pequeño) y límites cualitativos, referidos al grado de perfección de nuestros conocimientos.

 

            Por último, la posición escéptica, casi tan antigua como la propia filosofía y que aparece a lo largo de toda su historia (desde los sofistas, los filósofos propiamente escépticos como Pirrón, Enesidemo... y otros como Cusa, Erasmo, Montaigne, Charron, Francisco Sanchez... Nietzsche...todos ellos con algún grado de escepticismo aunque  no se encuadren exactísimanente en esta corriente) mantienen una posición cautelosa y nada entusiasta (“skeptomai” = mirar cuidadosamente) respecto al poder de la razón y de la sensibilidad como fuentes de conocimiento cierto. Por lo general se les considera irracionalistas en algún respecto o grado, tal como tendremos ocasión de ver en los textos.

 

 

6. APARIENCIA Y REALIDAD

 

 

            Ante la pregunta ¿Son  las cosas tal y cómo las conocemos? caben tres respuestas:

 

            a) Las cosas son tal y como me aparecen.

            b) Las cosas no son como me aparecen.

            c) Las cosas no son nada, sólo existe la apariencia.

           

            6.1 ACTITUD NATURAL: de modo espontáneo todos creemos que existe el mundo en el que vivimos y que conocemos las cosas tal y como son, sin embargo, se trata de una actitud de conocimiento pre-reflexiva, ya que a poco que investiguemos sobre las cosas nos damos cuenta de que quizás no son lo que parecen. Por ejemplo, el sentido común nos induciría a pensar que la Tierra es plana y no se mueve, porque de lo contrario nuestros antípodas, por ejemplo (los de Nueva Zelanda), no se sostendrían sobre el lado opuesto de la Tierra y caerían al espacio. Y si la Tierra se moviera las cosas también se moverían, y hay cosas quietas, luego la Tierra no se mueve. Todo lo anteriormente dicho es fiel a nuestra experiencia personal viviendo en este planeta, sin embargo, los científicos nos han demostrado que esas creencias son falsas (al menos hasta hoy, no sabemos qué sucederá mañana)

 

 

            6.2. REALISMO:

 

a) Realismo directo: conocemos directamente las cosas mismas. De tal opinión son por ejemplo Aristóteles , los filósofos medievales y la fenomenología de Husserl.

 

b) Realismo indirecto: directamente sólo conocemos nuestras representaciones. (Descartes, Locke). Este tipo de realismo tiene un problema: si sólo conocemos nuestras representaciones ¿Quién me garantiza que se correspondan con algo? ¿No pueden ser fruto de mi imaginación?. La respuesta de Descartes a esta cuestión fue la de demostrar la existencia de Dios,  hecho ésto, determinó que las representaciones estaban relacionadas con las cosas, ya que Dios en su suma bondad no podía permitir que el hombre se representara cosas equivocadamente.

 

c) Realismo crítico: nuestro conocimiento de la realidad no es una copia exacta de lo que son las cosas en sí mismas. Al conocer debemos distinguir entre cualidades primarias y cualidades secundarias. Las primeras son las propias del objeto y se reducen a : extensión, forma y movimiento. Las secundarias no pertenecen al objeto en sí mismo, sino que son representaciones del sujeto: color, sabor, olor...son cualidades secundarias. Aclarado esto, el realismo crítico niega que las cualidades secundarias sean propiedades de las cosas. Aunque Kant llegó más lejos en su criticismo: sostuvo que las llamadas cualidades primarias tampoco eran cualidades de las cosas en sí mismas, sino que eran las formas a priori del conocimiento y que como tales también eran subjetivas por estar puestas por el mismo sujeto.

 

            6.3. ANTIRREALISMO: según Berkeley lo real es lo percibido, la idea. Las cosas no son materiales, sino espirituales. Trataba de solucionar el problema del dualismo materia/espíritu planteado por el racionalismo cartesiano, el cual impedía ver la relación entre lo material y lo espiritual (extensión-pensamiento) , y el hecho de cómo algo material podía dar lugar a ideas, que como tales eran espirituales. Eliminando a uno de los dos, se eliminaba el problema, al menos en su forma lógica.  ¿Pero, existen las cosas cuando no las percibimos? Berkeley responde que sí siguen existiendo, pero en la mente divina.

 

Como preguntaría Raul Calvo Iglesias: Cuando se cae un árbol en el bosque y no hay nadie ¿Suena ?

 

            Como podemos ver las diversas  soluciones que se han dado al problema del conocimiento están directamente relacionadas con nuestra concepción de la realidad misma: la concepción ontológica (ontología: parte de la filosofía que se interroga por cómo son los seres o entes, la realidad en su conjunto) determina la gnoseológica.

 

 

CUESTIONES SOBRE EL CONOCIMIENTO

 

 A. Lee el siguiente artículo. Haz un resumen. Expón tus reflexiones y conclusiones al respecto.

No todo lo que percibimos es real

Un nuevo estudio comprueba que los deseos influyen en la percepción

extraido de : http://www.tendencias21.net/No-todo-lo-que-percibimos-es-real_a1139.html

Nuestros deseos, esperanzas, miedos o ilusiones, juegan una influencia tan importante en nuestras vidas que en ocasiones distorsionan la realidad que perciben nuestros sentidos. Lo ha verificado un nuevo estudio de la Universidad de Cornell, según el cual muchas veces vemos lo que queremos ver y no lo que realmente es. De manera inconsciente, interpretamos nuestras percepciones en función de lo que más nos interesa, obteniendo una imagen del mundo que se corresponde con nuestros anhelos o creencias. Antes de que veamos el mundo, por tanto, nuestro cerebro lo ha interpretado de manera que encaje con lo que queremos ver, al tiempo que trata de eliminar aquello que no nos interesa. Por Yaiza Martínez.

Percepción. Natashac.

Lo que deseamos, esperamos, tememos o nos ilusiona puede influir en la manera en que percibimos estímulos visuales ambiguos, señala un nuevo estudio realizado por el psicólogo David Dunning, de la Cornell University, de Estados Unidos.

Una serie de experimentos destinados a saber si aquello que deseamos puede hacer que veamos unas cosas u otras demostraron que nuestro cerebro nos “engaña” en las percepciones visuales en cierta medida. En la vida cotidiana, es evidente que muchas veces vemos lo que no es. Ahora, además, hay una comprobación empírica de que este hecho es cierto.

Dunning y su colaboradora, Emily Balcetis, pidieron a un grupo de voluntarios que, en un juego de ordenador, eligieran una letra o un número para determinar si beberían un zumo fresco de naranja o un batido vegetal de mal sabor.

Según explica la Cornell University en un comunicado, se realizaron cinco estudios con imágenes ambiguas. Los resultados se hallaron gracias a mediciones discretas e implícitas de la percepción (como rastreo del movimiento ocular o tareas de decisión léxica) y por procedimientos experimentales, demostrando que los participantes eran únicamente conscientes de una única interpretación (normalmente favorecedora para ellos).

En uno de los experimentos, por ejemplo, el ordenador emitió una imagen que podía ser interpretada como la letra B o el número 13. Los resultados mostraron que aquellos voluntarios que habían elegido que la letra se relacionase con el zumo de naranja vieron más a menudo la B. Por el contrario, aquellos que habían elegido que fuera el número lo que les reportara el zumo, vieron más a menudo el 13.


Cámara oculta

Los investigadores utilizaron asimismo una cámara oculta para registrar los movimientos de los ojos de los participantes, sobre todo el primer movimiento, denominado “sacádico”: se trata de un movimiento rápido del ojo que indica que no observamos ninguna escena de manera constante. La miramos moviendo los ojos, estableciendo así las partes que nos parecen más llamativas, al tiempo que realizamos un mapa metal inteligente de ella. Asimismo, el saccade permite que el ojo detecte también las partes más pequeñas de una escena con mayor resolución. Es, en definitiva, un recurso que ha desarrollado la naturaleza para darle más eficacia a la vista.

Este movimiento de los ojos no es controlable ni voluntario, ni siquiera sabemos que lo hacemos, pero resulta una indicación muy fiable de lo que una persona está viendo en un preciso momento.


Interpretación sesgada

Utilizando todos estos elementos, los investigadores constataron que interpretamos la información sensorial en función de aquello que más nos interesa, tal como explican en el artículo que publicará la revista Journal of Personality and Social Psychology.

Este proceso de la percepción alterada es inconsciente. Los análisis sugieren que en dicho proceso interviene la estimulación, que afecta a la información que los estímulos trasladan a nuestro ser consciente.

Antes de que veamos el mundo, por tanto, nuestro cerebro lo ha interpretado de manera que encaje con lo que queremos ver, al tiempo que trata de eliminar aquello que no nos interesa.

Así, nuestros miedos y anhelos pueden influir en si nos vemos gordos o flacos o que veamos en un simple lunar una mancha o una enfermedad de la piel. Por eso, recomienda siempre contrastar ciertas percepciones con las de otras personas, en situaciones en las que estemos especialmente condicionados.

Dunning señala que estamos más predispuestos a ver aquello que nos gusta, en lugar de lo que nos desagrada o nos asusta y que, ante una imagen ambigua, tendemos a interpretarla en nuestro propio beneficio.

Según Dunning, aún falta por determinar en qué estadio del proceso de percepción se situaría la influencia de nuestros deseos. El estudio sugiere que el cerebro hace una labor ingente entre el ojo y la apreciación consciente para determinar nuestras conclusiones, incluso antes de que éstas tengan lugar. ¿Pero en qué punto intervienen nuestros deseos? Esta cuestión sigue sin respuesta.


Tipos de percepción

El estudio científico de la percepción se remonta al siglo XIX, cuando diversos investigadores crearon los primeros modelos que relacionaban la magnitud de un estímulo físico con la magnitud de un hecho percibido. Hoy día, el tema no es estudiado sólo desde la psicología, sino que ocupa a varios campos, como la neurociencia, la optometría, la fisiología e incluso la informática.

Aunque solemos creer que nuestros sentidos nos aportan una fiel información del mundo exterior, Dunning señala que décadas de investigación psicológica han determinado que lo que la gente ve y oye no es precisamente una reproducción exacta de lo que nos rodea.

Según él, en primer lugar, la percepción es selectiva: no somos conscientes de “todo” lo que sucede a nuestro alrededor. Un estudio acerca de la llamada “ceguera atencional" –condición que nos impide ver lo evidente porque nuestra atención está centrada en otra cosa- demostró que el 40% de un grupo de voluntarios a los que se les mostró una breve película de un partido de baloncesto fue incapaz de ver a una mujer disfrazada de gorila que se colocaba entre los jugadores, miraba a la cámara, se golpeaba el pecho y después salía, simplemente porque no le prestaron atención.

En segundo lugar, señala Dunning, la percepción es influenciable: varios estudios han demostrado que las distancias no suelen ser tan cortas como nos parecen al mirarlas de lejos, grandes objetos no son tan altos como parecen, y la piedra que se nos puede meter en el zapato siempre es mucho más pequeña de lo que pensamos mientras nos molesta al andar.

Además, la percepción es flexible porque responde a las influencias que proceden de los estados de percepción cognitiva y psicológica, o también del entorno.

Gran parte de nuestras percepciones nos llegan a través de órganos sensitivos y sistemas preceptúales que trabajan automáticamente para formar una representación de un estímulo que el que percibe acepta pasivamente.

El sistema de la percepción reúne las pequeñas y finas partes de la información que recopilan los sentidos para crear una imagen coherente. Sin embargo, no es así de sencillo porque, aunque la percepción es imprescindible, es demasiado fácil que resulte engañosa.

Domingo 24 Septiembre 2006 http://www.tendencias21.net/No-todo-lo-que-percibimos-es-real_a1139.html

 

B. Contesta a las cuestiones siguientes:

  1. Define los siguientes términos: conocer, saber, pensar, inmanente, trascendente, gnoseología, ontología, fenómeno
  2. ¿Qué elementos intervienen en el conocimiento? Explica la función de cada uno de ellos.
  3. ¿Qué es abstraer? ¿Se puede pensar sin abstracciones?
  4. ¿Qué papel cumple la intuición en el conocimiento? ¿Y el concepto?
  5. ¿Cómo se forman los conceptos?
  6. ¿Cómo se conoce lo universal? ¿Y lo singular?
  7. ¿Qué son las categorías? ¿Qué función realizan?
  8. Según el realismo ¿Cuál es el origen de nuestras ideas?
  9. Según el empirismo ¿Cuál es el origen del conocimiento? ¿Y su límite?
  10. ¿Existen conocimientos a priori? ¿Cuáles?
  11. ¿Qué son las ideas innatas?
  12. ¿Por qué es el yo la primera idea innata según Descartes?
  13. Qué función tiene Dios dentro del sistema cartesiano?
  14. Según Kant ¿Por qué no es posible el conocimiento metafísico?
  15. Señala algunos límites del conocimiento
  16. ¿Qué posición mantiene el escepticismo?
  17. ¿Qué sostienen las siguientes posiciones gnoseológicas: realismo directo, indirecto, ingenuo, crítico, y el antirrealismo?
  18. ¿Qué y cuáles son las cualidades primarias? ¿Y las secundarias?
  19. ¿Qué problema pretende resolver Berkeley con su antirrealismo?
  20. ¿Es posible pensar en algo sin conocerlo?
  21. ¿Es posible conocer lo que no podemos percibir?